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Jueves, 18 de Octubre de 2018
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Escenarios: El oficio en la política

LUIS_VELAZQUEZ

•Tejer en el subsuelo
•Cuitláhuac, un aprendiz

Luis Velázquez
09 de agosto de 2018

UNO. El oficio de la política

El ingeniero Marco Antonio Torres Hernández, ex diputado federal y ex director de Gobernación, es amigo de Rafael Rodríguez Barrera, ex gobernador de Campeche y ex secretario General del CEN del PRI y ex legislador federal.
Y Marco Antonio se nutre y abreva en la filosofía de vida de Rodríguez Barrera.
Por ejemplo, alguna vez le dijo que los hilos de la política se tejen arriba y debajo de la mesa.
Arriba de la mesa, cuando en el carril se ponen los asuntos visibles, y debajo, cuando se tratan los temas invisibles, aquellos hechos, sucesos y circunstancias que se dan, digamos, en lo oscurito, según lo ilustrara Carlos Marx con su famoso topo, el animalito que siempre merodea en el subsuelo, y de pronto, asoma a la superficie y si los vientos son favorables aparece, y si son contrarios, vuelve a sumirse.
Rodríguez Barrera le decía que es ahí, en el subsuelo, donde se dan los grandes acuerdos y amarres entre las partes.
Pero que, al mismo tiempo, el político necesita experiencia y fogueo, vida vivida a plenitud, para saber ensortijar las pasiones humanas.
Por eso, el politólogo Carlos Ronzón Verónica, un profundo estudioso de la Ciencia Política y las mujeres y los hombres que la construyen y deconstruyen, dice que el gobernador electo, Cuitláhuac García Jiménez, apenas, apenitas está aprendiendo el oficio y cuando tome posesión el primero de diciembre será como inscribirse en el kínder para comenzar a aprender.
Y más, si se considera su novatez en la cancha política, pues de un maestro por horas en la Universidad Veracruzana brincó, ayudado por su padre, Atanasio García, a la diputación federal y luego en dos ocasiones a la candidatura a gobernador.
La política es oficio y que nunca, además, se aprende en los libros ni con posgrados en Alemania, dice Ronzón.

DOS. Bufones y guardias pretorianos

El profe, egresado de la maestría en Ciencia Política en la Complutense, lo dice así:
Sentado en la silla embrujada del palacio de gobierno de Xalapa, el otro yo del góber electo saldrá a flote, aun cuando ya desde ahora se está conociendo en el palenque.
Y el otro yo del góber electo ni él mismo lo conoce, porque está probado que uno es el candidato a gobernador, otro el gobernador ganador, otro el góber electo y otro va cuajando en el primero, el segundo, el tercero, etcétera, cada año del viaje sexenal.
Lo peor se da, como decía Fidel Herrera Beltrán, cuando se está “en la plenitud del pinche poder”.
Y cuando de pronto, zas, aparece la red siniestra y sórdida de los bufones, los eunucos, las barbies, los oficiosos y las guardias pretorianas.
Y cuando todos los días, los subalternos, anexos y conexos, hablan al oído diciendo que eres la revelación política del Golfo de México.
Y cuando, de ñapa, los medios tiran incienso al paso del gobernante, dotándolo de las virtudes, cualidades y atributos más inverosímiles.
Y cuando nadie, claro, y con frecuencia por sobrevivencia, se atreve a decir los desaciertos del gobernador en turno.
Entonces es cuando la silla embrujada profetizada por Eufemio Zapata, el hermano de Emiliano, enloquece al más pintado, a tal grado que como decía, la silla debiera incendiarse para evitar más locuras humanas.

TRES. El jefe máximo, tlatoani, gurú, tótem…

Incluso, dice Ronzón, el góber electo tiene un profundo desconocimiento del sistema político, a menos, claro, que esté fingiendo.
Por ejemplo:
En repetidas ocasiones como un loro ha dicho que él (ajá) nunca encarcelará a los políticos pillos y ladrones porque es tarea del Fiscal.
Pero de acuerdo con la política política, el país tiene fama en el mundo de que el jefe del Poder Ejecutivo es el jefe, además, de los poderes Legislativo y Judicial, y jefe de las finanzas públicas y jefe de las corporaciones políticas y jefe de la política educativa y de salud y jefe nato del partido en el poder.
Simple y llanamente, se trata del país (y del Veracruz) de un solo hombre.
¡Y ay de quienes se subleven, pues es el gobernador es el dador de lo bueno y de lo malo y dueño del día y de la noche!
Y por eso mismo, “lavarse las manos” diciendo que él como gobernador a nadie encarcelará es tanto como agraviar la inteligencia de los demás.
Nada se mueve sin su voluntad.

CUATRO. Valencianas de AMLO

En los últimos días, por ejemplo, al góber electo le ha dado por jugar con la expectativa social expresando su indecisión de si nombrará a una mujer o a un militar retirado como secretario de Seguridad Pública.
A primera vista, si se trata de un titubeo, mala señal dice Ronzón.
Y si está pensando en una mujer, entonces, y así como está Veracruz, río de sangre y valle de la muerte, con siete carteles disputando la jugosa plaza, a menos que nombrara en la SSP a “La mujer maravilla”, a “Batichica” o a la esposa de Batman, resulta insólita la posibilidad.
Además, ya es gobernador electo para que siga trepado en las valencianas de AMLO anunciando que en los próximos seis años se reproducirá en Veracruz y “al pie de la letra” el catecismo del tabasqueño.
Pero, bueno, conocer los hilos de la política por arriba y debajo de la mesa siempre implica un costo social.
Y por eso mismo, Veracruz es una entidad federativa pródiga en recursos naturales, pero habitada por gente en la miseria, la pobreza y la jodidez.

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