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Domingo, 22 de Setiembre de 2019
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Escenarios: Feminicidio con Fidel Herrera

*Feminicidio con Javier Duarte

*Asesinadas 5 mujeres más

 

LUIS_VELAZQUEZ1

Igual que Fidel Herrera Beltrán, marcado por la trágica muerta de una anciana, violada y asesinada, Javier Duarte también tiene otra senil ultrajada, ejecutada y descuartizada.

Tal para cual, unidos por la historia.

Y más porque en el fidelato, por ejemplo, una mano siniestra desapareció, por órdenes superiores, al arquitecto José Cristhian Morales Carreto, amigo entrañable, por cierto, del diputado federal, Érick Lagos Hernández, y quien tiene mucha, muchísima información.

En tanto, en el duartismo, también una mano siniestra desapareció a “El oaxaco”, el constructor que bloqueara la autopista sureña y meses después, luego de una audiencia con el secretario General de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón, fuera desaparecido en las goteras de Xalapa.

De Cristhian Morales, ninguna pista, como si hubiera volado al cielo.

De “El oaxaco”, tampoco, ningún indicio.

La anciana ultrajada y asesinada en el fidelato tenía 73 años.

La anciana ultrajada, asesinada y descuartizada en el duartismo  tenía 78 años. Cinco años más.

La anciana del fidelato era indígena en la sierra de Zongolica, en el municipio de Soledad Atzompa, uno de los diez más jodidos del país.

La anciana del duartismo era campesina, en el municipio de Soteapan, uno de los más jodidos, pobres y miserables, de Veracruz.

La anciana del fidelato fue victimizada el 26 de febrero del año 2007.

La anciana del duartismo fue ejecutada la noche del 23 de febrero, apenas hace 3 días.

La anciana del fidelato fue sorprendida cuando pastoreaba unas ovejas en un lote cerca de su casa, en la comunidad de Tatlatzinga, Soledad Atzompa.

La anciana del duartismo fue atacada atendía su parcela en Soteapan.

La anciana del fidelato fue encontrada moribunda, tirada sobre el zacate, a cien metros de una base militar.

La anciana del duartismo fue arrastrada hasta un sembradío de maíz y conforme la arrastraban la iban desnudando.

La anciana del fidelato se llamaba Ernestina Ascensio Rosario.

La anciana del duartismo se llamaba Apolonia Hernández Sabaiza.

 

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En el caso de la anciana del fidelato, varios soldados fueron acusados de la autoría.

Pero en el proceso, y toda vez que se trataba de elementos de la secretaría de la Defensa Nacional, fueron protegidos desde arriba.

Por ejemplo, el presidente Felipe Calderón Hinojosa declaró que doña Ernestina había muerto por “una gastritis crónica”.

El Fiscal encargado del asunto, nombrado por la procuraduría de Justicia de la nación, Juan Alatriste, aseguró que había muerto de parasitosis.

El presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, José Luis Soberanes, avaló que, en efecto, murió de parasitosis.

Fidel Herrera Beltrán, el góber fogoso, ordenó a la Secretaría de Salud, con su hospital más cercano ubicado en Río Blanco, que en el dictamen médico asentaran que doña Ernestina había muerto de “una gastritis crónica”, lo mismito que afirmaba el segundo presidente panista de la nación.

 

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Ahora, y en el caso de la señora Apolonia Hernández Sabaiza solo falta que el Fiscal general, Luis Ángel Bravo Contreras, ordene a su fiscal en Coatzacoalcos, Samyra Khouri Colorado, que repita la tesis de que en Veracruz ninguna mujer ha desaparecido, porque de pronto, zas, les entró la calentura y huyeron con el novio y/o el amante en turno.

 

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Un nuevo feminicidio ha ocurrido en Veracruz. En Soteapan, la noche del 23 de febrero.

Se repite: una anciana de 78 años de edad, violada, ejecutada y descuartizada a machetazo limpio.

Y el cuerpo lleno de hormigas.

Es decir, toda la saña del mundo.

Alevosía, ventaja y premeditación.

El peor abuso de los derechos humanos.

Con todo, Javier Duarte se ha opuesto a declarar la Alerta de Género en Veracruz.

También ha lanzado su ley anti-aborto, no más para quedar bien con el arzobispo Hipólito Reyes Larios, a quien desearía mirar como cardenal ungido por el Papa Francisco, él mismito que en su gira en México eludió hablar con los padres de Ayotzinapa y con las víctimas del cura pedófilo, Marcial Macial.

 

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Habría, entonces, de preguntarse las razones por las cuales en el Veracruz de Arturo Bermúdez Zurita y Bravo Contreras y de Javier Duarte, por supuesto, hemos llegado a tales dimensiones de barbarie, el tiempo primitivo en la historia del hombre cuando la mujer llevaba la peor parte de la degradación humana.

Ya de por sí tenemos bastante con el secuestro, la desaparición y el asesinato de cientos de habitantes de Veracruz, desde niños y jóvenes hasta gente madura.

Y si bien es cierto que un objetivo del feminicidio han sido las jóvenes, ahora la saña contra una anciana de 78 años de edad, carajo.

 

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El mismo día cuando el 7 de diciembre de 1986 Fernando Gutiérrez Barrios fue informado de que en Huayacocotla, en la sierra de Chicontepec, el cacique Luis Rivera Mendoza y sus pistoleros habían asesinado a un matrimonio y a un bebé en brazos de su madre, de inmediato envió a sus elementos policiacos a buscar y detener a los culpables.

Y en una feroz persecución, al día siguiente, el cacique y sus sicarios estaban presos en el penal de Pacho Viejo.

Fidel Herrera, por el contrario, blindó a los soldados que ultrajaron y asesinaron a doña Ernestina Ascensio Rosario, todo, para quedar bien con la secretaría de la Defensa Nacional y con Felipe Calderón.

Las horas corren y ya se verá si Javier Duarte reacciona como Gutiérrez Barrios o como Fidel Herrera, sin ningún respeto a la dignidad humana ni menos, mucho menos, a los derechos humanos.

Sólo faltaría que Duarte culpe a las elecciones del ultraje y el crimen de doña Apolonia… que sería capaz con tal de salvarse del juicio de la historia.

Posdatita: El 22 de febrero, en Tuxpan, otra mujer fue plagiada, violada, asesinada a pedradas y tirada semidesnuda en el panteón.

Otra mujer asesinada en Emiliano Zapata, hallada semidesnuda y con huellas de tortura y violencia.

Y una más en Minatitlán, baleada en una calle de la colonia El Mangal, de unos 30 años de edad.

Y otra en Jáltipan, de unos 20 años de edad, a la que violaron, golpearon y mataron y colgaron de un árbol.

Así gobiernan en Veracruz.

 

 

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