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Lunes, 10 de Diciembre de 2018
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Escenarios: Fernando Chárleston, en la mira

LUIS_VELAZQUEZ

•Manejó SEFIPLAN con Duarte
•Que la PGR anda tras sus pasos

Luis Velázquez
01 de noviembre de 2018

UNO. Los días felices

Fernando Chárleston fue el tercero de los seis secretarios de Finanzas y Planeación de Javier Duarte, en un sexenio donde el político preso en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México hizo ochenta y cinco cambios, sin rendir cuentas a nadie.
Chárleston fue, incluso, su Celestino con Karime Macías, su cuasi paisana de Coatzacoalcos y compañera de estudios.
En su tiempo en la Ciudad de México cuando el Fidelato, varias noches en la semana, Chárleston llegaba al departamento de Duarte y Karime y pasaba parte de la noche en vela tocando la guitarra, cantando todos a José José, su favorito.
En aquel viaje sexenal existió un momento cuando Chárleston fue perfilado como el candidato preferido de Duarte y Karime a la gubernatura en el año 2016.
Y ahora, cuando falta un mes, en el trascendido de La Jornada Veracruz, el reportero de las exclusivas, Jair García, publica que “habría la PGR, Procuraduría General de la República, girado orden de aprehensión” en contra de Chárleston.
Según la nota (29 de octubre, 2018), Chárleston figura en la lista de los doce ex colaboradores de Duarte (los doce apóstoles) en la mira de la PGR, aun cuando, y por ahora, es delegado del PRI en el estado de Morelos, donde el tricolor perdió, sin alguna esperanza, la gubernatura.

DOS. Alberto Silva lo enfermó de epilepsia

El 12 de agosto del año 2013, Chárleston rindió protesta como el tercer titular de la SEFIPLAN y renunció en junio del año 2014, menos de un año después, según, por motivos de salud.
El vocero de Duarte, Alberto Silva Ramos, siempre trascendió que estaba enfermo de epilepsia y necesitaba vivir en la Ciudad de México para tratarse el mal, pues en Xalapa ni en Veracruz existían médicos capaces.
El caso es que luego luego, Chárleston reapareció en el Congreso federal como diputado y días después estaba en Cancún con su familia y unos amigos de fin de semana.
De su renuncia a SEFIPLAN, además del estado de salud, nunca hubo un boletín oficial, de igual manera como jamás explicaciones sobre los cambios de los 83 funcionarios despedidos por Duarte.
Simple y llanamente, y en el mejor estilo priista del siglo pasado, lo enfermaron y la curiosidad y el chismerío fueron conjurados
Ahora resulta que la PGR, y en ningún momento la Fiscalía, están atrás de sus huesos.
Se ignora si sea.
Pero el trascendido en La Jornada resulta significativo, primero, porque al sexenio de Enrique Peña Nieto quedan cuatro semanas, y segundo, el mismo tiempo resta a la yunicidad, aun cuando la Fiscalía azul fue elegida para nueve años, de los cuales lleva dos, con todo y que los diputados locales de MORENA y el góber electo han anunciado el juicio político a Jorge Wínckler.
Resulta, además, curioso, porque en la nota de Jair García nunca publican la razón de la orden de aprehensión de la PGR ni tampoco se detiene en una fuente extraoficial para detallar el asunto.
A primera vista, pudiera, digamos, tratarse de “un borrego”, pero al mismo tiempo, la notica fue publicada en la página dos, a cuatro columnas, en la parte media, con fotografía de Chárleston, y lo que significa un mensaje polisémico.
Acaso, la fuente sea extraoficial y para evitar la pista así la publicaron.

TRES. Cómplices de Javier Duarte

Si Javier Duarte cometió tantos abusos y agravios se debe a una multiplicidad de factores:
A: El gabinete legal… que calló, de entrada, para mantener el cargo público.
B: Al ORFIS, Órgano de Fiscalización Superior, que nunca denunció sus hallazgos truculentos.
C: A la Comisión de Vigilancia del Congreso, que se volvió su cómplice.
D: A una parte del gabinete federal de Enrique Peña Nieto.
E: Pero más, mucho más, a los secretarios de Finanzas y Planeación, por donde entrada y salía el billete tanto estatal como federal.
De Tomás Ruiz González, el primer secretario, siempre ha trascendido que fue blindado.
Salvador Manzur sólo duró veinte días como titular.
Mauricio Audirac Murillo está preso en el Penal de Pacho Viejo.
Carlos Aguirre Morales anda prófugo de la justicia.
Antonio Gómez Pelegrín anda, se afirma, amparado.
Y Fernando Chárleston está o estaría en la mira de la PGR que habría, habría, habría girado orden de aprehensión en su contra.
Se ignora si se trate de un calambre de fin de sexenio federal o del bienio azul.
Incluso, en La Jornada publican que “por error en el amparo solicitado niegan el recurso” al ex secretario de Finanzas.
En contraparte, ha de referirse que el ex tesorero de SEFIPLAN, quien laborara con los seis titulares de SEFIPLAN, Antonio Tarek Abdalá, fue acusado por la Fiscalía de un desvío ultra contra súper millonario, pero como fue blindado desde el altiplano, ya voló al cielo como Remedios, la bella, en la novela de Gabriel García Márquez.
Los días huracanados del duartazgo en la yunicidad todavía continúan soplando, y como escribiera Octavio Paz, “la historia es una caja de sorpresas” y sabrá el chamán las sorpresas que pudieran darse.
Por lo pronto, la mitad del mundo y la otra mitad quedó inconforme, con mal sabor, con la sentencia de 9 años a Javier Duarte, de los cuales ya lleva un año y medio, además de que por buena conducta reducirían la condena a cuatro años y saldría del Reclusorio Norte “antes de que el gallo cante tres veces”.

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