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Escenarios: Genocidio infantil

LUIS_VELAZQUEZ

•Cacería de niños
•Gulags en EU

Luis Velázquez
08 de junio de 2018

UNO. Cacería de niños

En Estados Unidos hay un problema político y social (el de los migrantes) que rebota en Veracruz.
En el país vecino, por ejemplo, hay un millón de paisanos, la mayoría indocumentados.
Y en EU, el presidente Donald Trump ha ordenado una cacería de niños hijos de migrantes en estado irregular (al momento más de mil 200) y a quienes están separando de sus padres y lo que se traduce como la peor tragedia humanitaria en la vida de un pueblo.
Y como en México ningún gobierno tiene el control de los migrantes en el otro lado…
Y como por añadidura, tampoco en Veracruz…
Y como el Peñismo tampoco mantiene relaciones directas con las ONG y grupos de migrantes…
Y tampoco Veracruz…, entonces, la incertidumbre y la zozobra sobre el destino de los paisanos se multiplica.
Ha de referirse que si los paisanos partieron más allá del río Bravo y dejaron atrás a sus familias de norte a sur y de este a oeste de la tierra jarocha se debe, entre otras cositas, al fracaso de la política económica, incapaz de alentar la creación de empleos.
Y de empleos tanto en la zona rural y urbana, indígena y suburbana.

DOS. Niños enjaulados

Según cuenta David Brooks, corresponsal de La Jornada en Washington, el actor y cómico, Jim Carrey, lanzó el siguiente tuit:
“El peor terror que un niño puede padecer es ser arrebatado a sus padres”.
A: David Brooks refiere que “estos niños son encarcelados –varios meses y en algunos casos más de un año—en centros de detención, mientras otra burocracia busca colocarlos en hogares”.
B: “A fin de cuentas son niños enjaulados sin sus padres, algunos menores de 4 años”.
C: “La política oficial de Donald Trump es la separación de menores de edad de sus familiares al cruzar la línea fronteriza con México”.
D: La policía migratoria “sólo está cumpliendo órdenes de trabajo de Washington”.
A cada rato, la televisión de EU transmite noticias con imágenes donde unos padres suelen refugiarse con sus hijos en unas iglesias para evitar la separación.
Pero ni así.
La policía los persigue como parte de la política represora de Trump y que iniciara, primero, con la cacería de los padres migrantes, pasara a los dreamers, los jóvenes nacidos o llegados niños a EU, estudiantes de colegios superiores, y ahora, en el objetivo están los niños.

TRES. Guerra contra México

Por todos lados, el estado de guerra de Trump contra México.
En una cancha, el Tratado de Libre Comercio.
En otra, el bombardeo nuclear para que México pague el muro.
En otra, el discurso agresivo y furibundo sistemático en contra del gobierno federal.
Trump necesita la belicosidad para amacizarse en una parte mayoritaria de la población de EU que es igual y le vale arrasar con los niños, de igual manera, digamos, como Adolf Hitler con los seis millones judíos y sus hijos en los crematorios.
Y como la guerra en EU contra la negritud y los esclavos negros.
Y la guerra contra las tribus indias.
La Unión Americana de Libertades Civiles “ha impulsado demandas legales ante tribunales nacionales y en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos” (David Brooks), pero Trump a nadie escucha.
Es su guerra.
Ninguna necesidad habría de migrar a EU ni a otros confines del mundo si la política económica de México se tradujera en empleos suficientes, dignos y pagados con justicia social a la población.

CUATRO. Veracruz, el infierno

De América Central (Guatemala, Honduras, Salvador y Nicaragua) a Estados Unidos, pasando por Veracruz, para los migrantes hay un infierno.
El sacerdote José Alejandro Solalinde Guerra siempre ha dicho que la tierra jarocha constituye el peor infierno para los indocumentados.
Y de Veracruz a EU, también hay otro mundo aterrador para los migrantes.
Pero nunca quizá puede compararse con la realidad estrujante vivida ahora en el otro lado debido a la política racista y xenófoba de Trump.
La locura irracional, fuera de sí, casi casi hitleriana, con la orden a la policía migratoria de separar a los niños de sus padres o a los padres de sus hijos, como desee mirarse.
Nadie sabe en la secretaría General de Gobierno (Rogelio Franco Castán), encargada del tema, el número de migrantes con hijos en EU.
Unos académicos de la Universidad Veracruzana documentan que suman el millón de paisanos.
Y todos, la mayoría, en una simple y llana lógica, serán casados y con sus hijos allá y/o una parte aquí.
Y ni el gobierno azul los ha volteado a ver ni tampoco el cuarteto de candidatos a gobernador ni menos, mucho menos, los candidatos a diputados locales y federales y senadores.
Grave, porque las remesas enviadas por todos ellos significan el sostén número uno de la economía local por encima de los ingresos derivados de la caña de azúcar, el café y los cítricos.
Grave, porque ene número de pueblos de norte a sur y de este a oeste han sufrido mudanza arquitectónica con casitas diseñadas, incluso, al mejor estilo norteamericano.
Grave, porque el flujo y reflujo de los padres con sus hijos de Veracruz a EU y viceversa, incluso, es permanente y cotidiano, con todo y riesgos, pues “muchas cornadas da el hambre” como se intitula una novela de Luis Spota.
Hay en EU una crisis humanitaria de primer nivel que rebota en Veracruz.

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