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Martes, 11 de Diciembre de 2018
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Escenarios: La diosa Chiripa

  • La diosa Chiripa

  • El factor Suerte

  • Amigos felices

 

LUIS_VELAZQUEZUNO. La diosa Chiripa

 

En toda su vida, Héctor Fuentes Valdés ha tenido como amiga fiel a la diosa Chiripa.

De chiripa, por ejemplo, se salvó de la primera madriza en la infancia. Simple y llanamente, salió corriendo del campo de batalla hasta llegar a casa y se escondió en las faldas de mamá… y quien era muy brava.

De chiripa, y de panzazo, egresó de la escuela primaria con una boleta llena de seises y que puesta al revés parecía una larga cadena de nueves.

De chiripa se salvó del servicio militar porque su padre le dio unos billetitos al reclutador de jóvenes imberbes en el pueblo y lo hizo aparecer como baldado.

De chiripa se salvó de morir ahogado en la poza del río porque el entrenador de la escuela lo jaló a tiempo antes de quedar atrapado y sin salida en el torbellino aquel del río Jamapa.

De chiripa jamás fumó en su adolescencia ni juventud ni edad madura, porque cuando fumara el primer cigarrito de su vida sintió vértigos en las entrañas y que terminara en un vómito fuera de control y le agarró pavor al humo.

La suerte, el buen karma, la mejor vibra como chiripa le llevó a rescatar una gatita callejera y le puso de nombre “La diosa chiripa”.

Desde entonces, son amigos felices.

 

DOS. De chiripa libró la sífilis

 

Un tiempo de su vida se fue ensortijando con el siguiente y la diosa Chiripa a su lado.

De chiripa, por ejemplo, fue de los pocos que por aquí egresó de la facultad halló trabajo, pues aceptó el salario mezquino, de hambre, del que tanto hablaba en 1910 Ricardo Flores Magón, el dolor de muela de Porfirio Díaz Mori.

De chiripa se libró de una enfermedad sexual como la sífilis en su tiempo, el VIH luego, porque en la iglesia el presbítero decía a los niños en el catecismo que un hombre ha de llegar virgen y casto al matrimonio, y más, mucho más, ya casado.

De chiripa, casó con una mujercita fiel y trabajadora, pues a la mayoría de sus compañeros de generación les ha ido mal y el 90 por ciento se ha divorciado y unos van ya en el cuarto matrimonio.

Incluso, de chiripa anda tan feliz que, desde entonces, vive en la misma casa, con la misma mujer y los mismos hijos y la misma gatita callejera llamada “La diosa Chiripa”.

 

TRES. La suerte le ha acompañado

 

Una época suele terminar en la vida y otra comenzar y ha llegado a la conclusión de que en ningún momento el talento y la inteligencia son el espejo del mundo para triunfar en la vida, sino mientras dura la chiripa soplan vientos favorables.

En la vida, le dijo el viejito del pueblo, más vale tener suerte (es decir, chiripa, buen karma, mejor vibra) que un amigo “a prueba de bomba”.

Y, bueno, y como lo decía Soren Kierkegaard, “la vida se vive hacia delante, pero se entiende hacia atrás” (Juan Villoro) y tal cual, si Héctor Fuentes Valdés mira hacia su pasado, la suerte siempre le ha acompañado.

El día cuando se casó, el padre de su mujer les regaló una casita en el pueblo.

Y un padrino, la comelitona.

Y otro padrino pagó la música.

Y una madrina les obsequió la luna de miel.

Así, de nuevo llegó a la conclusión de que el chamán sabe más por chamán que por viejo, pues el niño, antes de nacer, “ya traía la torta bajo el brazo”.

Y es que, por chiripa, ninguna reprimenda escuchó de los suegros cuando se enteraron que ya “se habían comido la torta antes del recreo” y la hija se casó embarazada. Se alegraron. Sería el primer nieto.

 

CUATRO. Más vale tener suerte

 

Hubo un tiempo cuando sus amigos enloquecieron tratando de copiar a Los Beatles y a Óscar Chávez.

Y buscando “ovnis en el cielo nocturno”.

Y pasar un fin de semana con Silvya Kristel, la diosa sexual del cine en el siglo pasado.

La vida se les pasó soñando con ser presidentes municipales, tipo Layín, aquel de “que robé poquito porque poquito había” y el otro de que “apenas dejé de ser alcalde… dejé de ser pobre”.

Pero Héctor Fuentes siguió fiel y leal a su capilla de “La diosa Chiripa” y hasta la fecha la sigue adorando, en ningún momento como el becerro de oro de los paganos del relato bíblico, sino simple y llanamente, apostando, digamos, al factor suerte, el nombre científico del factor chiripa según las raíces griegas y latinas.

Nunca le ha fallado con todo y que, por ejemplo, nunca fue hijo de Quetzalcóatl como se soñaba José López Portillo ni tampoco de Zeus como se creyó Alejandro Magno ni Osiris como estaba segura Cleopatra ni de Chanoc como muchos años se creyó Andrés García.

 

CINCO. Juntos hasta que la muerte…

 

Job decía que el secreto del éxito está en la paciencia y en Yahvé, claro.

José Ortega y Gasset hablaba del “hombre y su circunstancia”, y luego de ahí se colgaron otros en México como, por ejemplo, Miguel Alemán Velasco y hasta Javier Duarte, echando más chorizos.

Y aun cuando por lo general la vida suele llevar a la derrota (los vientos huracanados en contra, el infortunio, la envidia, la intriga, el rencor, el odio y la venganza), “a los 70 años y más”, Héctor Fuentes Valdés sigue apostando a la diosa Chiripa hasta que con su gatita viajen juntos a la muerte.

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