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Lunes, 21 de Octubre de 2019
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Escenarios: La vida, un infierno

  • Veracruz, el camposanto
  • Candidatos pueden salvarnos

LUIS_VELAZQUEZ1

La historia sórdida, truculenta, revuelta y tormentosa de Veracruz inició con el fuego cruzado entre los carteles.

En calles y avenidas, ciudades y pueblos, zonas urbanas y rurales, los sicarios comenzaron a matarse para adueñarse de la jugosa plaza jarocha que de norte a sur y de este a oeste incluye tres puertos para introducir droga por la vía marítima hasta pistas de aterrizaje.

Y, además, la autopista del sur al norte del país comunicándose hasta Yucatán y Quintana Roo.

Y por añadidura, la alianza de los cuerpos de seguridad con la delincuencia organizada.

Un día, sin embargo, en el fuego cruzado, digamos, empezaron a matar a civiles.

Y al día siguiente, comenzó “la más extensa y larga noche de los cuchillos largos” con el secuestro y la desaparición y los crímenes y las fosas clandestinas.

Los ríos Blanco y Coatzacoalcos y en las lagunas se poblaron de cadáveres flotando.

En los cañaverales de las regiones azucareras aparecieron cadáveres.

Y hasta los pozos artesianos de agua dados de baja en la ruta Omealca a Tezonapa fueron habilitados como fosas clandestinas.

En otros días también aparecieron cadáveres colgando de los puentes y cadáveres tirados en la vía pública y hasta en las puertas delanteras y traseras de uno que otro periódico.

La vida, pues, se volvió un infierno.

Pero… lo peor estaba por venir, como ahora.

 

2

Como ahora en que el recuento de la muerte (“La muerte tiene permiso” se llama una novela de Edmundo Valadés) sorprende a todos.

Bebés asesinados en los brazos de sus madres.

Niñas de 5 años secuestradas, desaparecidas, asesinadas y sepultadas en fosas  clandestinas.

Chicas plagiadas y desaparecidas y algunas ejecutadas.

Abogados asesinados en sus oficinas como sucediera la semana anterior en Xalapa y como ocurriera meses anteriores en Minatitlán cuando un licenciado quiso evitar el secuestro de su hijo y lo mataron.

El asalto en un gimnasio de Boca del Río el viernes 18 en que desvalijaron a las personas.

El robo de 13 bancos de manera consecutiva en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río.

El levantón de cinco hijos originarios de Playa Vicente por elementos policiacos de Tierra Blanca y quienes los entregaron a los malandros, y por tanto (no les quedó de otra ante la presión social) fueron encarcelados y consignados por desaparición forzada y que, ahora, oh paradoja, solicitaron un amparo que por tortura.

Ningún día pasa hoy en Veracruz sin un plagio, un levantón, un asesinato, un hogar más enlutado.

Tal cual, da miedo, terror, pavor, zozobra, incertidumbre, angustia salir a la calle, tomar el cafecito con los amigos, visitar una disco, andar en carretera día o noche, que es lo mismo.

Los malandros dueños de la vida en Veracruz.

La inseguridad creciendo como los peces y los panes, como la humedad y los conejos, con un gabinete policiaco del duartismo rebasado por completo en todos los órdenes.

Y cuando con frecuencia alardean en sus boletines la captura de una banda más, caray, han de ser tantos y tantos y tantos los brazos de la muerte, que Veracruz ha ascendido a los primeros lugares nacionales en inseguridad.

Y lo peor, si hay inseguridad se debe, además, a que la impunidad se multiplica, y los malandros están conscientes, seguros, de que por más terror que siembren nada pasa.

Un halo protector, un buen karma, una mejor vibra… los ha blindado.

 

3

Si como en Xalapa los sicarios entran al despacho de un abogado y lo matan y hasta delante de su hijo.

Si como en Boca del Río, los malosos asaltan y despojan a las personas en un gimnasio.

Si como en Río Blanco, un vendedor ambulante, harto, molesto, irritado, de estar pagando una cuota a los malandros, tomó la pistola y disparó a dos de ellos cuando les cobraban y mató a uno y el otro huyó… ante el coraje y la indignación crónica.

Si como ha sucedido con el primero de los cinco padres de los chicos de Playa Vicente sólo les entregaron unos huesitos de su hijo Bernardo.

Si en el norte de Veracruz, teniendo Pánuco como epicentro, el 15 por ciento de las familias huyeron del pueblo a otras ciudades, incluso a Estados Unidos por tanta incertidumbre en el diario vivir, caray, estamos ante un Estado de Derecho rebasado por un Estado Delincuencial.

Y lo anterior significa simple y llanamente que los mandos policiacos y de administración de la justicia no pueden, por más, mucho más que el góber tuitero defienda hasta con su propia vida al secretario de Seguridad Pública y al Fiscal (elegido por nueve años… que se verá con el sucesor de Javier Duarte).

 

4

Poco a poco la vida mudó en un infierno.

Lo dijo la madre de uno de los jóvenes levantados en Tierra Blanca: “Dicen que Tierra Blanca es la novia del sol. ¡Pendejadas! ¡Aquí estamos en el infierno!”.

Lo más terrible es que conforme el duartismo se acerca por fin hacia el fin de sus días sexenales, la inseguridad parece multiplicarse.

Ta’canijo, por ejemplo, entre otros hechos, asesinar a un abogado en su despacho en Xalapa.

Y también asaltar a unos deportistas en un gimnasio en Boca del Río.

Y por supuesto, el asesinato de un policía en Jáltipan el viernes 18 de marzo cuando ante ocho encapuchados pretendió frustrar el asalto de una sucursal bancaria.

Y el cadáver tirado en la colonia Zaragoza en Xalapa, con huellas de tortura, amarrado y con los pantalones abajo.

 

5

Javier Duarte, compadécete de Veracruz.

En nombre de Jesús Nazareth que con los evangélicos bendijera tu despacho en el palacio, piedad, piedad, piedad.

 

6

Pero como Javier Duarte está sordo, la seguridad en la vida y en los bienes sólo podría rescatarse con la Gendarmería y más fuerzas de las secretarías de la Defensa Nacional y de Marina.

Más aún, todavía más, si por ejemplo, los seis candidatos a la mini/gubernatura (Juan Bueno Torio, Cuitláhuac García, Armando Méndez de la Luz, Alba Leonila Méndez, Héctor Yunes Landa y Miguel Ángel Yunes Linares) pensaran con alteza de miras en los 8 millones de habitantes de Veracruz y por encima de partidos políticos y las diferencias ideológicas y la rebatinga por las urnas, el sexteto firmara un documento público al presidente Enrique Peña Nieto clamando su intervención.

Tal fuerza política y social cimbraría al huésped principal de Los Pinos y a las elites priistas en el poder sexenal.

 

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