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Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
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Escenarios: Niñas escritoras

LUIS_VELAZQUEZ

•Publican dos libros
•Tarea cultural en Xalapa

Luis Velázquez
23 de agosto de 2017

Uno. Niñas escritoras

En Xalapa, el Ayuntamiento promueve a las niñas escritoras. Ha publicado dos libros intitulados “Historias de niñas extraordinarias” escritas, claro, por menores de edad. Establecieron el primer concurso de cuento infantil.
Participaron 147 niñas de 6 a 12 años de edad. Escuelas primarias de la capital. 18 escuelas públicas y once privadas.
En el primer tomo, dieciséis niñas escritoras. Y en el segundo, treinta y tres.
Será, quizá, el primer antecedente de norte a sur y de este a oeste de Veracruz. Acaso, el único en el país, si se considera que a pocos, excepcionales alcaldes les ocupa y preocupa la cultura. Y otros andan como Layín, de San Blas, que roba “poquito porque poquito hay”.
El desarrollo de la cultura en los niños. Y más, en tiempo de austeridad. Y luego del saqueo del erario, Américo Zúñiga, la gran excepción.
A los diez años, padre que abandonó el hogar, madre que agarró camino, sus tías iniciaron a Truman Capote en la literatura. La lectura, primero, y la escritura después. Durante diez años escribió y escribió y rompía y rompía originales. A los veinte años, publicó su primera novela. Otras voces, otros ámbitos, y fue una revelación.
A los diecisiete años, Arthur Rimbaud había publicado su obra literaria cumbre.
A los 28 años, Juan Rulfo había publicado su par de obras estelares. “El llano en llamas” y “Pedro Páramo”. Exigente consigo mismo, nunca, jamás, volvió a escribir. Tenía miedo de que su obra posterior fuera menor.
El pedagogo lo dice con claridad: la infancia es la tierra propicia para sembrar en el surco.
Y por eso mismo, la trascendencia de los cuentos, relatos cortos, escritos por niñas de Xalapa, y publicadas por el presidente municipal.
Estaría, afirmaba Adolfo Ruiz Cortines, “sembrando para el futuro”.
Gracias a mi profesor de primaria, decía Albert Camus, me volví escritor.
Tanto que cuando ganara el Premio Nobel de Literatura lo dijo en su discurso oficial. “Sin usted, maestro, nada hubiera sido posible”.

Dos. Cuentos fantásticos

El jurado fue electivo y efectivo. Por ejemplo, en un apartado seleccionó los cuentos premiados, en otro los cuentos fantásticos y en otro los cuentos para compartir.
Todos, claro, premiados. Y fantásticos. Y para compartirse. Pero, bueno, cada quien su criterio.
Por sí solos los títulos describen el contenido de los cuentos de las niñas extraordinarias.
En el primer tomo, por ejemplo, Mujeres-mariposas, Sofía y el monstruo, La niña de las manos mágicas, Las salvadoras, La lluvia, Yo soy niña.
Un viaje en el espacio, Escribiendo mi futuro, Las islas asesinas.
Una niña llamada miel, La extraordinaria princesa Ly, La princesa vengadora, La muerte de la creatividad, La biblioteca de Caro, La niña hada, Los niños felices, Mi vida y mi sueño, Un astronauta en ruedas, El amor de mi vida, Una cascarita por la igualdad, Un milagro de amor.
En el segundo tomo, Cómo vivimos el mundo las niñas extraordinarias, La niña que cuidaba la naturaleza, La niña que quería cambiar su ciudad, Camila y los animales, Bondad sobre ruedas, Generosidad sin género.
La niña estudiosa, Una niña fuera de lo común, Lili la guerrera, Las niñas merecemos respeto, La niña que logró su meta, Las reglas de hoy y de mañana, La princesa y el cuidado del medio ambiente, El consejo de la suerte.
Los recuerdos de oro, La lucha de Jovita, Un día en la alcantarilla, Un sueño inesperado, Hace mucho tiempo, La niña que pintaba sus sueños.
Cada título engloba, digamos, la mirada de cada niña. Su vida hoy. Los valores que tienen y cultivan. Su formación familiar.
Cada cuento ilustrado con un dibujo, una caricatura, resumiendo el tema central.
Los dibujos de portada y contraportada de la niña Farah Paredes Cruz.
Tres. Flor de un día…

La obra literaria de las niñas es publicada en el último año del gobierno municipal.
Y, bueno, la población desearía que la obra editorial quedara, digamos, instituida, pues la historia demuestra, como decía Juan Maldonado Pereda, qepd, “que la política es un tragadero de hombres”, y a la primera de cambios, el sucesor siempre llega con la guillotina desenvainada para desaparecer la huella del antecesor.
En Veracruz, por ejemplo, desde la mitad del siglo pasado un presidente municipal, don Arturo Llorente González, de Veracruz, creó el Instituto de la Superación Ciudadana que desde entonces, y por fortuna, ha sobrevivido a la carnicería política.
Pero de ahí para adelante, nada, absolutamente nada, ha quedado, porque toda la obra pública es flor de un día.
Y si en un momento la limitación presupuestal fue el pretexto o la razón bastaría referir que la obra editorial más importante de la historia fue con José Vasconcelos, secretario de Educación del presidente Álvaro Obregón, cuando en 1929 publicó los libros de los clásicos en papel revolución (para ahorrar centavos), los repartió en el país y los profesores con los alumnos los leían hasta debajo de los árboles, con la presencia, incluso, de indígenas y campesinos de cada pueblo.
Pero para alcanzar tal estatura, dimensión de Estadista, se necesita, como la bamba, “un poquito de gracia y otra cosita”.
Américo Zúñiga ya dio el primer piso y ha cumplido con el objetivo cultural.
Algún día, igual que Camus, una niña, o más, dirán que descubrieron su vocación literaria cuando leían y releían el par de tomos publicado por el Ayuntamiento de Xalapa 2014/17.

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