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Miércoles, 20 de Marzo de 2019
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Escenarios: Niños horrorizados

LUIS_VELAZQUEZ

•Estragos de la violencia

•Omisiones en Veracruz

Luis Velázquez

17 de enero de 2019

UNO. Niños con miedo

Los estragos de la violencia en Veracruz están dañando a los niños. Ocho de cada diez menores de edad “tienen un sentimiento de inseguridad y miedo”. Violencia social en casa. Violencia social en la escuela. Violencia social en las calles y los pueblos. Violencia social en la televisión. El peor mundo sórdido y siniestro en los últimos 8 años y un mes y medio de gobierno.

Lo dice el académico de la facultad de Sociología de la Universidad Veracruzana, Arturo Narváez Aguilera. Lo ha documentado como integrante de la Red por los Derechos de los Niños y Adolescentes, Rednnaver.

Se trata del primer académico levantando la mano advirtiendo la crisis humanitaria.

“Es un problema grave de cómo los niños están viviendo su formación en el espacio familiar con la violencia. En lo escolar, con el bullying”. Y en las calles, por los carteles y cartelitos.

DOS. El peor daño, a los niños

La vida es desastrosa. En 44 días de la Cuitlamanía, por ejemplo, 194 asesinatos, de los cuales, veintiséis son mujeres asesinadas, más 38 secuestros.

Y desde luego, ha de añadirse el tiempo sórdido de Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes Linares.

Cierto, el peor mundo con los hijos huérfanos y los hijos secuestrados y desaparecidos y asesinados. Y las decenas, cientos de mujeres viudas. Y los hogares desintegrados.

Pero quizá el peor estrago social, sicológico, siquiátrico y neurológico está en los niños.

La violencia que miran en la televisión, considerando que un niño suele mirar unas 4, 5 horas diarias de televisión se está reproduciendo en la realidad real de Veracruz como llaman los sociólogos a los hechos de la vida cotidiana.

“Es un problema grave la manera en que los niños viven y enfrentan la violencia en su proceso de formación” dice el sociólogo Arturo Narváez.

Y lo peor, ninguna autoridad se detiene en la percepción histórica de la orgía de sangre, muertos, desaparecidos, secuestrados, asesinados, decapitados, cercenados, tasajeados, pozoleados y sepultados en fosas clandestinas.

TRES. Destino social avasallado

A los estragos de la violencia ha de agregarse la pobreza, la miseria y la jodidez, cada vez multiplicándose como los ácaros, fuera de control.

6 millones de habitantes de un total de 8 millones de Veracruz en la jodidez total. Medio millón haciendo solo dos comidas al día dada la precariedad vivida y padecida.

Por eso, Víctor Hugo, el escritor de “Los miserables”, decía que un niño pobre tiene el mismo derecho que un niño rico a la calidad de la educación.

Y en el caso de los niños pobres, la formación educativa que están recibiendo está aderezada con la violencia.

Y nada peor en la vida, como escribiera el poeta León Felipe, que “el miedo al miedo”.

Y más, como en el caso, cuando los padres son asesinados delante de los hijos como ocurriera con el vendedor de flores frente a un panteón en Coatzacoalcos.

Y la niña de doce años asesinada en Santa Ana Atzacan que por su padre era huachicolero según el boletín oficial y que en el duartazgo sirviera para que el politólogo Carlos Ronzón Verónica asegurara que los muertos en Veracruz son victimizados varias ocasiones.

Hubo un tiempo sagrado cuando el destino presente y futuro de los niños era prioridad en el discurso oficial.

Y sin embargo, los niños de las regiones indígenas, rurales y suburbanas siguieron habitando el infierno en su calidad de vida.

Ahora, es mucho peor. “El destino, diría el vecino, los ha avasallado”.

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