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Escenarios: Pleito de vecindad en Salud

LUIS_VELAZQUEZ

•Ramos Alor vs Irán Suárez
•Cuentito de nunca acabar

Luis Velázquez
09 de noviembre de 2018

UNO. Torpedeo a Secretaría de Salud

Paciente, el futuro secretario de Salud del primer sexenio de izquierda en Veracruz, sigue torpedeando a la yunicidad.
Cada vez que aparece en el ruedo social, político y mediático, aprieta el botón nuclear en contra del doctor Arturo Irán Suárez Villa, como si tuviera una misión apostólica en la vida.
Incluso, tan convencido está de sacar la cabeza como el topo y disparar y replegarse que “a tiro por viaje” dispara también contra el duartazgo, igual que contra el bienio azul, y contra el sexenio de Fidel Herrera Beltrán.
Empleado durante diecisiete meses de la yunicidad en el Hospital Regional de Coatzacoalcos, el doctor Roberto Ramos Alor, ahora anuncia un despido masivo de burócratas.
Los anteriores gobiernos, dijo, desde Fidel hasta Miguel Angel Yunes Linares, “engordaron las nóminas de la secretaría de Salud”.
Y ahora, como siempre ocurre cada sexenio, el despido masivo, incluyendo, claro, “los aviadores”, “los aviadores” que en cada nuevo gobierno estatal aparecen y desaparecen hacia el final del mandato.
Con una barbita que pretende igualar a la de Lenin (socialista, izquierdista ha de ser o pretende), dice que los ex gobernadores, sin especificar nombres, han tenido dos prácticas, las siguientes:
Una, llenar Veracruz de taxis, a tal grado que ahora, dicen los trabajadores del volante, ha dejado de ser negocio, pues, y por ejemplo, el alquiler de unas placas ha caído a dos mil pesos mensuales.
Y dos, han llenado de burócratas a todas las secretarías.
Por eso, como un espíritu justiciero, el enviado de Dios para hacer justicia, justicia divina, el próximo secretario de Salud ha descubierto “el agua tibia” y lo primero es el recorte de personal, con todo y el riesgo de multiplicar el desempleo, el subempleo y los salarios de hambre.
En cada sexenio, la purificación democrática pasa por el despido de personal, nada, pues, del otro mundo.

DOS. Cuentito de nunca acabar…

Igual que todos los políticos encumbrados que llegan al poder, Ramos Alor (amigo, se afirma, de la senadora Rocío Nahle, futura secretaria de Energía con AMLO, presidente electo) sorraja contra sus antecesores.
Por ejemplo, y de igual manera como los secretarios del gabinete legal de la yunicidad que se la pasaron interponiendo denuncias penales contra sus antecesores hasta acumular trescientas quince todavía pendientes en la Fiscalía, Roberto Ramos engloba en un trío de apartados los talones de Aquiles en la secretaría de Salud.
A, medicamentos clonados.
B, hospitales inconclusos.
Y, C, la deficiente atención integral a los pacientes.
En el fondo, se trata de la misma denuncia del doctor Suárez Villa en contra de los tres secretarios de Salud de Javier Duarte, incluso, de los secretarios de Salud de Duarte contra los secretarios de Salud de Fidel Herrera, etcétera, etcétera.
Un cuentito, vaya, de nunca, jamás acabar.
Y por añadidura, la noticia periodística es la misma del inicio de cada gobierno llena de sensacionalismo y que proviene, claro, de la fuente oficial.
Así, el futuro titular de la SS arremete contra la yunicidad, y en donde, se repite, trabajara unos diecisiete meses y en donde, reza la leyenda, fue despedido cuando un día abandonó el Hospital Regional y se fue a un evento de la diputada federal, Rocío Nahle, y por eso mismo, fue enaltecido como un político muy valiente, íntegro, respetado y respetable.
Meses después, al triunfo de Cuitláhuac García Jiménez como gobernador, mereció el nombramiento que lo llevará al poder político los próximos seis años.
Un brinco espectacular más intenso que las emociones de la montaña rusa.
De director del Hospital Regional de Coatzacoalcos a secretario de Salud, nunca antes visto.

TRES. Simple pleito de vecindad

En el mismo tenor andan otros futuros secretarios, entre ellos, el secretario General de Gobierno, Eric Patrocinio Cisneros Burgos, despotricando contra Rogelio Franco Castán, y el secretario de Desarrollo Económico, Eduardo Pérez Astorga, en contra de su antecesor.
Y de paso, Patrocinio, bombardeando “a tiro por viaje” al Fiscal Jorge Wínckler, quien de igual manera que los otros líderes de la izquierda en Veracruz (Cuitláhuac, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, Rocío Nahle y Amado Cruz Malpica) han anunciado varias veces el juicio político a Wínckler, por ahora, el objetivo número uno, el más importante.
Uno más de los burócratas del bienio azul, Ramos Alor busca adueñarse de las candilejas mediáticas y sociales disparando contra toda forma de gobierno anterior, como si se tratara de un pleito callejero de vecindad.
También lo aplicó cuando en su primera gira, digamos, estatal, recién trascendida su designación en las líneas ágatas, dijo que había encontrado un cochinero en todos los servicios de salud y lo es inadmisible.
Y por eso mismo, sigue destapando lo que llama la cloaca en un Veracruz, cierto, con servicios deficientes e insuficientes en materia de salud.
Y más, cuando un pueblo minado en su salud deja de producir y la producción y la productividad resbalan en tierra movediza y su calidad de vida tiende a la baja como en el caso en que 6 de los 8 millones de habitantes de la tierra jarocha están ubicados en la miseria y la pobreza según el INEGI y el CONEVAL.
El góber electo ganó la silla embrujada de palacio por tanto hartazgo y coraje social, y el secretario de Salud continúa hablando como si todavía anduvieran los Morenos en campaña electoral cuando el señor ya fue encumbrado y convertido en el nuevo ideólogo de la política de salud, multiplicando la discordia civil.
Además, y desde hace rato, cacarear que hay medicinas clonados y hospitales inconclusos es noticia vieja, y como canta Héctor Lavoe, toda noticia vieja, igual que el amor histórico, pronto diluye su efecto y se olvida.

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