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Domingo, 23 de Setiembre de 2018
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Escenarios: Priistas morenos

  • Priistas morenos…

  • Coquetean con AMLO

  • Filtros jarochos

 

LUIS_VELAZQUEZUNO. Priistas morenos…

 

Los jarochos (así llaman en el altiplano a los nacidos en el estado de Veracruz) siempre son folklóricos, eufóricos, gritones, exagerados, festivos y echones, entre otras cositas.

Pero al mismo tiempo, llenos de sorpresas.

Por ejemplo:

Luego del primero de julio cuando los priistas perdieron en el domingo sangriento todos los cargos públicos, ahora la mayoría de las elites (se ignora si la militancia también) tocan las puertas de MORENA, mejor dicho, de Cuitláhuac García, para ver si alguna ventanita laboral se abre.

Y mientras otros rezan en el sillón tlacotalpeño en la puerta de su casa y en la banqueta para “ver pasar el cadáver del enemigo”, otros, sin embargo, sueñan con la resurrección del PRI y buscan, afanosos y afiebrados, la presidencia del CDE, tumbando, claro, a Américo Zúñiga, a quien califican como el peor dirigente rojo, que ni siquiera, vaya, Renato Alarcón cuando en el año 2017 perdiera 170 presidencias municipales.

Si el lector platica con algún miembro preclaro de las cúpulas tricolores descubrirá, atónito, que la mayor parte está segura, segurísima de que el góber electo, o Éric Patrocinio Cisneros, o Rocío Nahle, les ofrecerán una chambita sexenal.

El primero en “tirar su espada en prenda” fue el cacique sureño, Renato Tronco Gómez, quien, primero, renunció al PRI, y segundo, se fue al PAN, y cuando el PAN perdió todo acuñó la siguiente frase bíblica:

“Me iré a MORENA”.

Pero en su caso, y para entrar a MORENA, necesita birlar varios filtros, entre ellos, los siguientes.

A, Rocío Nahle. B, Amado Cruz Malpica. Y C, los Robles.

 

DOS. El gurú Ricardo Ahued

 

En los días y noches que caminan, las elites priistas hacen y deshacen, tachan y palomean, una listita de fe y esperanza para hallar un espacio donde acomodarse, pues está canijo quedar desempleado, subempleado y con salarios mezquinos seis años más.

Así, se cuelgan del brazo de los cuates para ver si el milagro se hace.

Por ejemplo:

En la calle Juárez, de Xalapa, donde el ex priista Ricardo Ahued Bardahuil, Senador electo de MORENA, tiene unas oficinas la vida cotidiana se ha vuelto una romería.

Según versiones, la oficina de Ahued está más visitada que la Catedral con todo y el cardenal Sergio Obeso oficiando misa concelebrada.

Y todos, sin excepción, entre ellos, jefes tribales del partido rojo, buscando un empleo, una asesoría, lo que se pueda.

Incluso, tan asediado anda el amigo de Javier Duarte, ex presidente municipal de Xalapa y ex diputado federal, que instaló su escritorio con dos sillas donde recibe a uno por uno de los feligreses de su capilla.

Más aún:

Entre los feligreses hay quienes lo miran ya, ya, ya como el candidato de MORENA a la gubernatura de Veracruz en el año 2024, cuando, caray, a Cuitláhuac todavía le faltan tres meses y seis días para tomar posesión.

Otros audaces y temerarios cuentan lo siguiente:

Si Ricardo Ahued llega a un restaurante de Xalapa, todo mundo se desvive por saludarlo.

Y si por otro lado llega Cuitláhuac, quizá, acaso, una o dos personas lo saluden.

Y si llega Éric Patrocinio, nadie lo pela, pues nadie lo conoce.

Por eso, los feligreses de Ahued Bardahuil aseguran que el árabe sueña ya, levita incluso, con el 2024.

Javier Duarte bien lo decía:

El futurismo es el deporte favorito en Veracruz, aun cuando, claro, se trata de un deporte nacional.

 

TRES. El topo priista de Carlos Marx

 

En la búsqueda de un destino superior ahora en MORENA, unas elites priistas se han vuelto más animalistas que nunca.

Y aun cuando otras cúpulas los señalan de Judas en este tiempo de tanto destripadero, les vale, pues por encima de todo está la sobrevivencia.

Así, y por ejemplo, se han vuelto como el famoso topo de Carlos Marx, que de pronto saca la cabeza al ras de la tierra, olfatea y huele los vientos favorables y adversos, y de acuerdo con las circunstancias, da el siguiente paso.

Pero también, “en el talón del Rocinante”, las elites rojas han desarrollado la sensibilidad de los felinos, como los coyotes por ejemplo, que oyen con los pies.

Y con los pies están midiendo “el agua a los camotes” alrededor de las elites de izquierda en Veracruz (izquierdosos les llamaban en el siglo pasado) para ver logran encaramarse, más que en el arca de Éric Patrocinio, Manuel Huerta y Rocío Nahle, en el barco de Cuitláhuac.

Y más, porque la semana anterior, el góber electo asestó un manotazo y dijo:

“Yo soy… el que reparte los puestos”.

Y desde entonces, “nadie se está haciendo bolas”.

Saben ya que el jefe máximo de la revolución morenista en Veracruz es Cuitláhuac, a quien, según las versiones, su hermano Tonatiuh, el violinista con fama pública de un hombre desmadroso que sabe vivir, pero frío y calculador, lo atempera.

 

CUATRO. Todos somos iguales en el infierno

Nadie en el carril priista vislumbró, olfateó y/o convocó a los espíritus y los médiums tipo Francisco Ignacio Madero y Plutarco Elías Calles para adivinar el futuro electoral del primero de julio.

Tampoco nadie imaginó que luego de aquel domingo sangriento muchas elites y parte quizá de la militancia terminaría convocando piedad y misericordia a los morenistas para una chambita.

Pero, bueno, la vida es así, y ningún reproche.

Y más, cuando la vida está llena de hipos y borborigmos y tormentas huracanadas, donde por más que se espera la luz de un nuevo día la noche sigue pardeada con nubarrones canijos.

A estas alturas, dirán, nadie “puede tirar la primera piedra” para acusar a los otros de traidores, pues lo único importante es buscar la manera de llevar el itacate y la torta a casa.

Y si en todo caso se trata de llorar, millón de veces mejor que lloren en la casa de enfrente que en la propia.

Además, caray, AMLO fue presidente del CDE del PRI en Tabasco y escribió un himno al tricolor y líder nacional del PRD y ahora tiene su propio partido.

Manuel Bartlett fue secretario General del CEN del PRI, y luego pasó al PT y está con los pies metido en MORENA, su nueva vida, y más luego de la defensa apasionada de AMLO.

La vida es así y en el infierno todos seremos iguales.

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