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Martes, 02 de Junio de 2020
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Escenarios: Protestas callejeras

LUIS_VELAZQUEZ

* Burócratas despedidos

* Economía tronada

 

Luis Velázquez

28 de abril de 2020

 

UNO. Protestas callejeras

 

La pandemia ya derivó en otro pendiente social más grave. El desempleo y el subempleo. En Xalapa, unos ochenta dueños de equipos de luz y sonido se manifestaron en la plaza Lerdo. Desde el mes de marzo, sin trabajo. Ochenta empleados, a la deriva.

Y en contraparte, el gobierno de Veracruz les dio respuesta filosófica, vaya. Un link para entrar a una página oficial donde les hacen préstamos. Préstamos de diez mil pesos y que, bueno, de nada sirve. Más bien pareciera una bofetada social, una grosería, una humillación. Endrogarse más.

 

DOS. Burócratas despedidos

 

En el otro lado de la cancha, la vida insólita de uno que otro político. En Actopan, por ejemplo, el presidente municipal elegido luego del zipizape institucional con la caída del alcalde y la síndica, que por el asesinato del primer reportero en el sexenio guinda y marrón, dio tremendo resbalón.

Y sin más, y en nombre de la silla embrujada del palacio, despidió a cincuenta burócratas con argumento inverosímil. Que de pronto, así nomás, “les perdió la confianza”.

 

TRES. Economía tronada

 

Los ochenta sonideros de Xalapa expresan realidad económica estrujante.

Ante el desempleo y el subempleo y los pinches salarios de hambre originan que las familias apuesten desde el changarrito en la vía pública vendiendo picadas y gordas y café de olla hasta meterse, claro, de sonideros.

El número de ochenta resulta insólito cuando los únicos solicitantes de sus servicios son el gobierno de Veracruz y el Ayuntamiento y que, bueno, en circunstancias normales de la economía, tienen chamba.

Pero ahora con el coronavirus han tronado. Tronada la economía en general. Recesión concreta y específica.

 

CUATRO. Quebradas 300 empresas de banquetes

 

En otras latitudes de Veracruz el fenómeno social se reproduce.

Insólito, por ejemplo, en Orizaba hay unas trescientas empresas que organizan banquetes, y todas, por ahora, despidieron al personal, pues la mitad del mundo y la mitad de la otra mitad, incluídos los bachilleratos y las universidades, suspendieron hasta sus graduaciones.

Unos ciento cincuenta meseros independientes, trabajadores de las empresas de banquetes, se lanzaron a la calle con la esperanza de oportunidad laboral.

En Córdoba, otros meseros intentaron dialogar con el góber jarocho de Amlove, y en nombre del “Amor y paz” y de la estampita de “Detente enemigo” escapó por la puerta trasera.

 

CINCO. Pandemia, recesión y hambruna

 

Grave la pandemia. Grave la recesión. Más grave será la hambruna.

Tarea difícil, titánica, para la dinastía gobernante. La izquierda, en su peor momento. ¿Qué hacer?, intituló Lenin a uno de sus libros en víspera de la revolución rusa.

Y en el “¿Qué hacer?” llegó al trono imperial y faraónico, pero al ratito quedó en sillas de rueda y su esposa la empujaba, en tanto José Stalin asesinaba a León Trotsky en Cuernavaca, Lázaro Cárdenas del Río, presidente.

 

SEIS. Los zapatos del góber

 

Con todo y el góber de Amlove fifí y sabadaba ta´canijo estar en sus zapatos y sentado en la silla embrujada del palacio, pues en tanto “son peras o manzanas”, todo le rebota, lo bueno y lo malo, lo estatal y lo federal.

Es el gurú, el tlatoani, el príncipe en el poder, el chamán. Y como sucede a un presidente municipal en las regiones indígenas y campesinas, lo mismo ha de resolver un pleito conyugal por infidelidad y el robo de una quinceañera que encauzar por el camino satisfactorio el desempleo y el subempleo.

Fernando Gutiérrez Barrios decía, sin embargo, que en la adversidad se mide la grandeza de un político.

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