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Viernes, 18 de Agosto de 2017
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Escenarios: Reelección de Sara Ladrón de Guevara

LUIS_VELAZQUEZ

•Los otros, nacidos paa perder

•El góber azul, su aliado

 

Luis Velázquez

20 de julio de 2017

 

Uno. Cuatro años más en el trono

 

Cinco, seis, académicos de la Universidad Veracruzana, UV, se anotaron para contender, con la doctora Sara Ladrón de Guevara, por la rectoría durante cuatro años.

Pero ninguna duda hay de que la rectora será reelegida por un período más.

Y más, porque así lo contempla la ley orgánica desde que Patricio Chirinos Calero otorgara la autonomía a la máxima casa de estudios.

Los doctores Víctor Arredondo Álvarez y Raúl Arias Lovillo fueron reelegidos y nada impide que ahora Ladrón de Guevara lo sea.

Y más, por las siguientes circunstancias:

a) Tiene de su lado a la mayoría de la Junta de Gobierno.

b) Hay una química excepcional, fuera de serie, entre ella y el gobernador azul. Incluso, el buen karma llega a la relación matrimonial, pues el esposo de la rectora fue empleado de Miguel ángel Yunes Linares en el Chirinismo cuando creara con el filósofo Enrique Ampudia Mello el famoso “Palomar”, el centro de espionaje que ahora fue rebautizado con el nombre de Centro de Análisis y Prospectiva.

c) Bien o mal, tiene un presupuesto.

d) Los vicerrectores de los campus tienen su sello y marca.

e) De igual manera, los directores de las más de cincuenta facultades y que son sus promotores

f) Y lo mejor, los 5, 6 académicos que se inscribieron como candidatos adolecen de un liderazgo académico de norte a sur y de este a oeste del territorio jarocho y que les permitiría, digamos, una gran fuerza social que impactara en el ánimo y en la decisión de los nueve notables de la Junta de Gobierno.

g) Peor tantito, los 5, 6 candidatos apenas, apenitas son conocidos en sus facultades, y ni siquiera en las regiones donde son profesores tienen un arrastre popular. Y en

esas circunstancias, es tanto como soñar con tumbar el vagón de un ferrocarril a puñetazos.

 

Dos. Los profes utópicos…

 

Los utópicos profesores que levantaron la mano quizá estaban ansiosos de incluir en su carpeta biográfica que alguna vez fueron candidatos a la rectoría y que en el mundo burocrático de la academia significa, digamos, un honor.

Pero al mismo tiempo, oh paradoja, veinte y las malas, son unos perdedores.

Y más, cuando la rectora ha sido sumisa y omisa ante la yunicidad con la deuda de más de 2,600 millones de pesos que el gobierno de Veracruz tiene con la UV desde el duartazgo.

Y más, porque en aquel entonces, Sara Ladrón lanzó su resistencia pacífica, su movimiento social, para reclamar por diferentes caminos el pago correspondiente… y que nunca procedió, pues Javier Duarte se volvió un profesional de “las tomaduras de pelo”.

Por eso, y de ser necesario, la yunicidad apostaría “hacha, calabaza y miel” y terrorismo de ñapa para afianzar a la rectora en el cargo por cuatro años más.

Quizá algunos de los maestros estarían jugando “al gato y al ratón” para testimoniar que en el proceso de elección de la nueva autoridad hay ejercicio y voluntad democrática.

Acaso de igual manera jugarían a lograr un beneficio extra, adicional, digamos, una vicerrectoría y/o hasta una categoría más en su currículo y/o, en todo caso, una plaza para un familiar.

Pero de que habrá reelección, ninguna duda, con todo y que por ahí resumieran una lista kilométrica de fallas, pifias, errores y omisiones en la política universitaria en los últimos casi cuatro años.

 

Tres. Mártires de la democracia

 

En todo caso, el quinteto o sexteto quedarán ante la historia como las Rosario Ibarra de Piedra, las Marcela Lombardo, las Cecilia Soto y las Patricia Mercado, quienes fueron en un momento estelar candidatas a la presidencia de la república, conscientes y seguras de que nunca ganarían Los Pinos en las urnas, pero al mismo tiempo, abonaban la voluntad democrática.

Ellos, así, fortalecerían el juego democrático en la UV, donde ya de por sí cada uno de los siete mil académicos ejercen a plenitud la libertad en el salón de clases para impartir sus materias como “Dios le da a entender” con todo y que muchos, una cantidad insólita, jamás en su vida han tenido o tuvieron una experiencia pedagógica.

Incluso, entre los candidatos a la rectoría hay profes con fama pública de unos maestros “barco”, que solían presentarse a clases el primer día, ofrecían las “perlas de la virgen” a los estudiantes y el resto del semestre desaparecían y por arte de magia llegaban el último día de clases para ofrecer una calificación general de ocho para todos.

Claro, en el quinteto o sexteto también hay maestros con una conducta académica intachable, fuera de serie.

Si todos ellos desean seguir perdiendo el tiempo “a lo tonto” creyendo que con un milagro extraordinario ganarían… están equivocados.

Nadie dudaría de que algunos buscan los cinco minutos de fama a que un ser humano tiene derecho en la vida, aun cuando Andy Wharol, 1928/1987, el creador del pop art, decía que en realidad son quince minutos.

Así como en la antigua Grecia a los diputados les llamaban “conscriptos de la patria”, al quinteto, sexto de utópicos que sueñan con descarrilar a Sara Ladrón se les habría de llamar los demócratas de la UV.

En el lenguaje político les llaman “nacidos para perder”.

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