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Xalapa

Escenarios: Sitiada autopista al sur de Veracruz

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  • De “El oaxaco” a líder perredista
  • Podrían desaparecer a Román García

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Entre las 6 y las 7 de la noche del 28 de febrero, 2013, el constructor José Manuel Flores Ríos, “El oaxaco”, tomó la carretera de Xalapa a Veracruz.

Y en las goteras de Xalapa, tuvo espacio y tiempo para enviar un correíto a la secretaria de su oficina:

“Dos patrullas policiacas me siguen”.

Fue el único aviso.

Desde entonces, está desaparecido.

Luego, su camioneta apareció calcinada en el puerto jarocho, y ninguna pista sobre su destino.

En los primeros días de marzo, el día 3, del mismo año, 2013, Esteban Bautista Hernández, del Consejo del Gobierno Indígena del Sur de Veracruz, que aglutina a 9 presidentes municipales, lanzó la voz de alerta.

“No nos dejaremos amedrentar”.

Entonces, culpó al duartismo de la nueva tragedia que estaba sucediendo.

Hacia el mediodía del 28 de febrero, “El oaxaco” había tenido una audiencia con el secretario General de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón.

Trataron un solo asunto: la obra pública pendiente en la región de Soteapan, en el sur de Veracruz, donde por cierto está la presa Yuribia, que abastece de agua a los pueblos de Minatitlán y Coatzacoalcos, y que desde cuando fuera construída, en el sexenio de Agustín Acosta Lagunes, la infraestructura ofrecida… todavía está pendiente.

Luego de la audiencia, “El oaxaco” se despidió de Buganza, se trasladó a su oficina para revisar pendientes y agarrar camino, solo en su camioneta, a su base en Soteapan.

Para entonces, Flores Ríos estaba en la mira de Javier Duarte.

El 17 de diciembre, 2012, con los nueve alcaldes del Consejo General Indígena habían bloqueado la autopista sureña y paralizado la circulación durante varios días, tiempo navideño, víspera de navidad, pero ya periodo vacacional.

Incluso, en aquel entonces, un valiente fideduartista, Francisco Valencia, cabildero de los intereses perredistas, luego secretario de Comunicaciones y director de la Comisión Estatal del Agua, se metió al “ojo del huracán”, viajó a Soteapan para hablar con los inconformes y lo secuestraron.

Buzo y caperuzo, Érick Lagos Hernández, entonces subsecretario de Gobierno, se concentró en un hotel de cinco estrellas, lo esperó ahí frente a un guiskazo con grata compañía.

La elite priista del Veracruz de Fidel Herrera y Javier Duarte sabían de una circunstancia indicativa: “El oaxaco” era socio de José Murat Casab, ex gobernador de Oaxaca y ex diputado federal y ex senador de la república, amigo entrañable del góber fogoso, igual que Enrique Jackson Ramírez.

Y de acuerdo con la fama pública, “El oaxaco” era constructor favorito en el fidelato, más que por sí mismo, por Murat Casab, a quien llamaba “El patrón”.

Pero como el bloqueo en la autopista sureña encorajinó a Duarte, entonces, “el que la hace… la paga”.

Y Flores Ríos desapareció…

 

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El martes 22 de marzo, 2016, la autopista sureña de Veracruz, en plena temporada vacacional de Semana Santa, amaneció bloqueada.

Durante unas 18 horas la extensa y larguísima fila de camiones llegaba desde Cosoleacaque hasta Cosamaloapan.

Las redes sociales fueron insuficientes para tantos correos a diestra y siniestra.

El bloqueo recordaba el cuento del cronopio argentino, Julio Cortázar, “La autopista del sur” donde narra la parálisis de una carretera de entrada a París que durante semanas es bloqueada y entonces da pie para un cuento fascinante donde la vida cotidiana, la vida en el hogar, la vida en la ciudad, la vida en la oficina, la vida en la fábrica, se reproduce tal cual, con todos sus bemoles.

El día del bloqueo, martes 22 de marzo, en Cosamaloapan, por ejemplo, en una gasolinera se juntaron diez ADO, y un chofer, de plano, se tiró a dormir sobre una colchoneta al aire libre, consciente de que ahí permanecerían las horas.

 

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Al frente del bloqueo estuvo el perredista Román García Martínez, ex alcalde de Cosoleacaque y ex tesorero municipal en el trienio de Darío Aburto Perdomo, dirigente del Comité de Defensa Popular Obrero y Campesinos.

Su argumento fue el siguiente:

Exigir a Javier Duarte terminar los caminos y puentes ofrecidos.

Pero además, que así como la Liga de Comunidades Agrarias con el presidente Juan Carlos Molina Palacios anda entregando miles de concesiones para el transporte mixto rural en las regiones indígenas y campesinas de Veracruz, a ellos les permitan circular mototaxis en las comunidades sureñas.

Tal cual, la autopista Cosoleacaque-Jaltipan fue bloqueada a la altura de la desviación a Oteapan, puerta de entrada a la sierra de Soteapan, que también lleva a la presa Yuribia, y que tantas pesadillas ha causado al duartismo.

Para entonces, Román García y sus tribus habían agotado toda la prudencia política y el diálogo con el secretario General de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado, y con los enviados del secretario de la SIOP, Tomás Ruiz González y con el director de Transporte, Roberto López Santoyo.

Y como el diálogo fracasó entre las partes, torpedearon la autopista.

Pero además, el perredista tuvo el prurito, digamos, la delicadeza, de avisar por las redes sociales con tiempo suficiente que la circulación en la autopista sería paralizada, y en donde además notificaba que Flavino y compañía les ofrecieron el depósito de varios millones de pesos para las obras pendientes, y de igual manera como sucedió con la Universidad Veracruzana, los engañaron.

 

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Ahora sólo falta que Román García Martínez tenga el mismo destino que “El oaxaco” y en los próximos días, semanas, meses, sea desaparecido.

Quizá antes, porque desde alguna zona oscura del poder manejan que Román García obstruyó la autopista para que la alianza electoral PRD y PAN lo nomine candidato a diputado local por el distrito de Cosoleacaque, y en donde, de ser así, tendría de adversaria electoral a Carla Enríquez Merlín, la subsecretaria de Fomento Ambiental, de 26 años de edad, hijita de la diputada Gladys Merlín, nieta del cacique legendario, Heliodoro Merlín Alor.