xalapa
22
Search
Domingo, 19 de Agosto de 2018
  • :
  • :

Escenarios: Un héroe en Veracruz

LUIS_VELAZQUEZ

•Los héroes nunca se rinden
•Superman Jaime Téllez

Luis Velázquez
23 de noviembre de 2017

Uno. El héroe de la patria chica

Quizá el lector sea como los niños que tienen como héroes desde los ídolos que luchan contra los malosos como al niño estelar de la película “Coco”, la más taquillera del cine en los últimos años.
Acaso el lector haya perdido la fe, digamos, en los políticos, figuras encumbradas en la tarea pública redimiendo a los pobres en el discurso mesiánico.
Quizá ya ni siquiera Miguel Hidalgo, José María Morelos, Pancho Villa, Francisco I. Madero, y en un descuido, hasta el mártir del siglo XX, Luis Donaldo Colosio, formen parte de su nicho patrio.
Pero…, sabedlo, príncipes y vasallos (Salvador Díaz Mirón), hay un político dispuesto a inmolarse por Veracruz.
En el siglo pasado, cuando el Chirinismo, 1992/1998, le apodaban “Fantomas”, y apenas en este siglo, cuando fue director de Tránsito en Boca del Río, también era un político audaz y temerario luchando por restablecer el orden jurídico.
Ahora, en su comparecencia en la LXIV Legislatura como secretario de Seguridad Pública, el señor Jaime Téllez (viernes 17 de noviembre) resumió su heroicidad en frase bíblica:
“Aunque la vida se nos vaya… no bajaremos la guardia”.
Y en ningún momento la bajará…, en una batalla singular contra la delincuencia organizada (carteles y cartelitos, malandros y sicarios, pillos y ladrones, rateros de Oxxos, asaltantes de casas y bancos, menos feminicidas).
Un héroe en el altar de la patria chica.
¡Hosanna, hosanna!

Dos. Los héroes nunca se rinden…

Otra frase, digamos, sicológica, expresa la identidad del nuevo ¿Superman, Batman, Fantomas del siglo XXI? de Veracruz.
Dijo a los diputados locales:
“Sabíamos a lo que veníamos. Hemos perdido familiares y gente cercana a mí. Me amenazaron (de muerte), pero no nos van a detener”.
Nunca un dios infantil se arruga. Tampoco el sucesor de Arturo Bermúdez Zurita, quien alardeaba su doctorado en West Point y fue aclamado por la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Namiko Matzumoto.
Muchos años atrás, un ex director de Seguridad Pública (Manuel Suárez Domínguez con Fernando López Arias, quien había sido Procurador de Justicia de la República) se ahorcó en una cárcel de Estados Unidos, acusado de amistades peligrosas con los barones de la droga.
Otro director de Seguridad Pública (sexenio de Agustín Acosta Lagunes) arrastraba fama negra por la violencia dejada en Guerrero, cuando Rubén Figueroa gobernaba la entidad más polvorienta del país.
Otro más (bienio de Fernando Gutiérrez Barrios) encumbró a su viejo y antiguo equipo policiaco, famoso por los estragos de la guerra sucia, en que iniciara el capítulo más siniestro de la vida pública con la desaparición forzada.
Pero…, aquello, gracias al Dios en que cada quien crea, forma parte de la historia.
Un dato, por ejemplo:
Según el señor Téllez, hay en Veracruz ciento diecisiete carteles y cartelitos, anexos, conexos y paralelos, “cabecillas identificados por el Grupo de Coordinación Veracruz”.
Y en un año, el primero de la yunicidad, noventa y uno fueron detenidos, y abatidos (“ni modo, la violencia es inevitable” decía Acosta Lagunes), unos nueve.
Ellos, los 117, son “responsables de los asesinatos, ejecuciones, secuestros, extorsiones, robos, comercialización de hidrocarburos y venta de droga”.
Pero aun cuando Veracruz sigue como un río de sangre y un valle de la muerte, con crímenes que, pareciera, nadie puede detener, el titular de la SSP dijo a los diputados “que no se detendrá hasta dar con todos”.
Tengamos fe, entonces. Una fe “a prueba de bomba”.

Tres. Un héroe nos cuida…

Una vez más, el señor Téllez ha repetido el discurso de Yunes. “El Estado, dice, no protegerá la seguridad física de los delincuentes”.
Y, bueno, queda claro que en el duartazgo hubo alianza con los carteles para secuestrar, desaparecer y asesinar y sepultar en fosas clandestinas a la población civil.
Se ignora si los jefes máximos o medianos o bajos de las corporaciones policiacas habrían, digamos, protegido a los delincuentes.
Mal, terrible, espantoso, si así fue. Pero también espantoso y terrible si fuera ahora en la yunicidad.
Por eso, el discurso suena raro y extraño, pero en fin, “cada quien tiene su forma de matar pulpas”.
Una de ellas la expresó el titular de la SSP, tan desprestigiada que fue dejada en el sexenio anterior.
Dijo, por ejemplo, que en los últimos doce meses “lo tacharon de proteger a Los Zetas” (Notiver, 18 de noviembre, 2017), aun cuando, oh tiempo del Internet, omitió el nombre de los acusadores.
Y no obstante, “los hechos hablan por mí”, advirtió al Congreso local. “Les hemos pegado a todos. Al Cartel Jalisco. A los Zetas. A los 35 Zetas y al grupo sombra del Cartel del Golfo”.
He ahí, se diría, los nombres de los carteles que según Jaime Téllez operan en Veracruz y que ha puesto en el tinglado luego, incluso, de que unos malandros le plantaron unos cadáveres afuera de su despacho jurídico.
El góber azul dice que el Fiscal es “valiente, eficiente, honorable, responsable y comprometido con su trabajo”.
Pero Téllez ya es un héroe, pues únicamente los titanes ofrendan la vida por la patria, así pierdan a familiares y a gente cercana.
El vacío social que Arturo Bermúdez y compañía dejaron está cubierto.
Podéis todos en Veracruz dormir en paz.

Comentarios

comentarios




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *