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Escenarios: Un secuestro más

LUIS_VELAZQUEZ

•El hijo de un panadero

•Infierno en Atzacan

Luis Velázquez

02 de diciembre de 2019

UNO. Un secuestro más

La vida es así de truculenta en Veracruz:

En Atzacan, Ángel Castro fue presidente municipal. Es dueño de una panadería. Y uno de sus hijos trabaja a su lado. Miguel Ángel Castro Vázquez.

Todas las mañanas, el hijo reparte el pan en algunas comunidades de Atzacan. Y el lunes 27 de noviembre, en la mañana, salió de la panadería para entregar el producto en la comunidad “La Sidra”.

En el camino fue interceptado por los malandros. Unos sujetos armados trepados en un automóvil lo detuvieron y subieron a la unidad en medio de jaloneos y se lo llevaron.

Un secuestro más en un Veracruz en el primer lugar nacional de acuerdo con la numeralia del terror y el horror del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Todo porque la familia tiene una panadería. Todo para exigir el pago de un rescate.

Y como los carteles y cartelitos son dueños de la vida colectiva y ellos imponen su agenda y han creado y recreado un Estado Delincuencial, entonces, levantaron al muchacho.

DOS. Plagiado 4 veces hijo de un ganadero

En los Llanos de Sotavento, el hijo de un ganadero ha sido secuestrado en cuatro ocasiones.

La primera vez, se lo llevaron y la familia pagó el rescate. Y lo devolvieron.

Un par de meses después, otra vez lo plagiaron, el rescate fue cubierto y lo devolvieron.

Igual en la tercera ocasión.

Igual en el cuarto y último secuestro.

Nunca el padre ha deseado interponer una denuncia penal porque descree de la justicia. Ninguna confianza en la secretaría de Seguridad Pública y la Fiscalía. Y más, luego de que de igual modo como en el duartazgo, hasta los policías están desapareciendo ciudadanos comunes y sencillos, como el caso, por ejemplo, el más dramático, de los 7 tianguistas de Ciudad Mendoza levantados por los elementos policiacos de Ixtaxzoquitlán.

La familia del ganadero de los Llanos de Sotavento ha quedado en la quiebra económica y en la ruina moral.

Incluso, están pensando con “incendiar sus naves en Veracruz” y migrar a una entidad federativa donde pudieran vivir en paz, o en todo, migrar al extranjero, digamos, a Estados Unidos.

Todos los días en Veracruz hay varias personas asesinadas y mujeres secuestradas, desaparecidas, ultrajadas, asesinadas, decapitadas y cercenados, y arrojado su cadáver en la vía pública.

En el norte de Veracruz están dejando cabezas humanas encima de las mesas de bares y cadáveres colgando de los puentes.

TRES. Asesinado ante su familia

En Omealca, hacia las 8 de la mañana del martes 26 de noviembre, un hombre, viajaba con su familia sobre el bulevar Moctezuma, en Omealca.

Llevaban a los hijos a la escuela.

De pronto, tres sujetos trepados en un automóvil se les aparejaron, los interceptaron y sin mediar palabra dispararon al hombre en varias ocasiones.

Y huyeron.

Quedó muerto delante de la esposa y sus hijos.

Mucha, demasiada, excesiva saña y barbarie cuando, caray, con alevosía, ventaja y premeditación, los malandros deciden ejecutar a un hombre delante de la familia.

Actúan así, y como premisa universal, por tanta impunidad, pues como la violencia ha caído en una ruleta rusa fuera de control y pocos, excepcionales homicidas son detenidos, entonces, los malosos “se crecen al castigo”.

A menos de que se haya llegado al principio de Peter y la autoridad esté rebasada. No puede. Con todo, incluso, y la Fuerza Civil y la Guardia Nacional.

Nadie, entonces, tiene en Veracruz la vida garantizada. Nadie puede festinar que ha librado la ola de violencia. Nadie está seguro.

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