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Jueves, 06 de Agosto de 2020
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Escenarios: Vida de un político

LUIS_VELAZQUEZ

  • De cara a la historia
  • En las grandes ligas

 

Luis Velázquez/Parte 1

15 de julio de 2020

 

UNO. Un político frente a la historia

 

Dice Sergio Villasana Delfín, político desde los 17, 18 años, como líder estudiantil en la UNAM, pronto cumplirá 77 años: “He estado arriba, en medio, abajo, y afuera en la vida pública, en la lista de espera. Y nada me es ajeno.

Y casi sesenta años después, con cargos públicos federales, estatales y municipales, necesito trabajar para comer la siguiente quincena y mi único patrimonio es una casa, donde vivo”.

 

DOS. Trabajó con Gustavo Díaz Ordaz

 

Cursó la escuela secundaria en Cosamaloapan, donde muchos años después sería presidente municipal, y su señora madre, pianista que estudiara música en la Ciudad de México, lo indujo para estudiar la preparatoria y la carrera de Leyes en la UNAM.

Y agarró camino dejando atrás la comodidad de la vida en la aldea.

Y jugó en las grandes ligas de la metrópoli más poblada del mundo.

A los 26 años, egresado de la UNAM, un maestro lo invitó a trabajar en la oficina del presidente Gustavo Díaz Ordaz y allí estuvo el resto del sexenio, el último año.

 

TRES. Operador político

 

Muchos años después, la lista de amigos de la UNAM y en el camino público resulta insólita. Por ejemplo:

Su amistad con Ignacio Ovalle Fernández, Juan José Bremer, Julio Patiño, Pedro Ojeda Paullada, Ignacio Vázquez Torres, Rodolfo Echeverría, Francisco Berlín Valenzuela y Juan Maldonado Pereda, entre otros.

Pero además, su paso por la Presidencia de la República con Díaz Ordaz y Luis Echeverría, y su trabajo en las secretarías de Educación y del Trabajo y Previsión Social, y en la Procuraduría General de la República.

Y con los gobernadores Miguel Alemán Velasco, Fidel Herrera Beltrán, Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes Linares.

Un político institucional, operador político.

 

CUATRO. En el barco de Ojeda Paullada

 

Un amigo le recomendó con Miguel de la Madrid, entonces, a cargo de una dependencia en la secretaría de Hacienda y Crédito Público.

–Sabes inglés?, le preguntó.

–No.

–Sabes francés?, insistió.

–No.

–Entonces, déjame pensar 8 días y te hablo.

Esa misma tarde, otro amigo le consiguió una audiencia con Pedro Ojeda Paullada, laborando en la secretaría de Trabajo y Previsión Social, y quien años después sería Procurador General de la República.

–Fuiste líder estudiantil en la UNAM.

–Gracias, señor.

–Aquí necesitamos operadores políticos. Estás contratado.

 

CINCO. La vida, generosa

 

Dirigente en la UNAM, votó por el ingeniero Javier Barrios Sierra para rector de la UNAM.

Un maestro lo invitó a colaborar en la oficina presidencial de Gustavo Díaz Ordaz.

Villasana trabajaba entonces como abogado en la compañía trasnacional de la Nestlé.

–¿Cuánto ganas en la Nestlé?, inquirió el profesor.

–Cinco mil mensuales, maestro.

–Aquí sólo puedo pagarte 3 mil 500. Y no te veo en la iniciativa privada. Te miro en la política.

–Me quedo con usted, maestro.

–Pero el salario es menor.

–Me quedo con usted.

Fue a la Nestlé y renunció. ¿Cómo, por qué te vas?, preguntó el jefe.

–Tengo oferta para trabajar en la Presidencia de la República.

–No, no, espera, hablaré con el jefe para ver si lo permite pues las reglas exigen exclusividad.

El jefe fue con el jefe superior.

–Adelante, aprobado, dijo. Aquí, en la Nestlé, y allá.

Trabajaba de 8 a 4 de la tarde en la Nestlé y salía corriendo a Palacio Nacional para laborar de 5 de la tarde a las 11, 12 de la noche.

Era joven, recién casado, y tenía menos de 30 años de edad.

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