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Sabado, 23 de Junio de 2018
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Expediente 2015

Pesadilla inacabable

LUIS_VELAZQUEZLos dos primeros años de Enrique Peña han resultado traumáticos.

Un dato: ya lleva 40 mil muertos.

Otro más: ”En tres meses del año anterior, 14 desaparecidos en promedio al día”, como publicó a 8 columnas La jornada antier domingo 18 de enero.

Y en la lista negra, claro, el estado de Veracruz incluido.

En Coahuila, sin embargo, las familias de los desaparecidos han dado un paso adelante: ellas mismas, por su cuenta, iniciaron la búsqueda de los parientes secuestrados.

Entre solares y matorrales hurgan indicios de la existencia de fosas clandestinas, incluso, con perros amaestrados.

La foto publicada en La Jornada resulta impresionante; pero, al mismo tiempo, llena de ternura:

Unos padres de familia miran atónitos, a la expectativa, un perro que escarba por ahí con el chipo en algún terreno.

Un fotógrafo toma la gráfica del fotoperiodista que registra el hecho estelar.

Y la gráfica llena de ternura porque, y por ejemplo, en el caso de Ayotzinapa, los padres de familia han logrado que expertos de Argentina y de Europa, con sus equipos especiales, también busquen a los 43 normalistas desaparecidos.

Dijo la profesora Silvia Ortiz, de Torreón, Coahuila, madre de Silvia, su hija de 16 años de edad desaparecida en el año 2004, es decir, hace 11 años: “Si es que hay algo, cuando sacas la varilla (que meten al fondo de la tierra) huele a muerto y azufre”.

El grupo de familias está acompañado por agentes de la Policía Federal y de la Procuraduría General de la República.

Cada sábado han decidido caminar ejidos, ranchos, parcelas, lotes baldíos, terrenos abandonados.

Apuestan a la esperanza y la fe. Al Padrenuestro y el Avemaría en la iglesia.

Terrible, no obstante, se haya llegado a tal extremo, luego de la manifiesta incapacidad del Estado de Derecho, primero, para garantizar la seguridad en la vida y en los bienes, y segundo, para frenar la impunidad que cabalga en el país.

Imagine el lector que, de pronto, también los familiares de los desaparecidos en Veracruz opten por buscar a los suyos cada sábado, por cuenta propia, con perros amaestrados y uno que otro elemento policiaco asignado, nomás, digamos, para cubrir el expediente.

 

LA VIDA SE HA PODRIDO…

 

Así “han pasado los años” como reza la canción.

Cada gobernador con sus secuestrados, desaparecidos, asesinados y sepultados en fosas clandestinas, la vida se le ha podrido a la población que vive en la incertidumbre y la zozobra, como lo expresó la mamá de la niña de 5 años, Alejandra Karime, plagiada y ejecutada en Coatzacoalcos: “Hoy secuestraron a mi hija. Mañana puede ser la tuya”.

Y en contraparte, el gobierno de Veracruz premió al procurador de Justicia con la Fiscalía General, y por nueve años, como si en verdad lo mereciera y cuando de manera evidente sólo fue una decisión pública basada en el corazón, la amistad, el afecto, el cariño.

Es el mismo caso del secretario de Seguridad Pública a quien no obstante el resultado escalofriante de norte a sur y de este a oeste de la tierra jarocha, el jefe máximo lo sigue manteniendo en el cargo, además de la fama pública de su cadena hotelera, un rancho con animales exóticos a la altura de Actopan, más otros negocios de que se habla, entre ellos, por ejemplo, las academias de idiomas y la venta de patrullas policiacas, donde el negocio está en el equipamiento.

Por eso, incluso, el senador Héctor Yunes Landa ha sido categórico hablando de un superávit de corrupción en Veracruz.

Pero, bueno, si tal expresa porque ha de estar informado, sólo resta que como senador de la república interponga una denuncia penal por tanta corrupción en el gobierno de Javier Duarte como él mismo lo cacareó en la comida anual de Alianza Generacional el sábado 17 en el puerto jarocho.

Hoy, y dada la tragedia que vivimos y padecemos en materia de seguridad desde hace once años, el discurso político es insuficiente. Sólo lo justifica la denuncia penal.

 

EL MUNDO COLOR DE ROSA

 

Y la denuncia penal, pues encima de las pasiones políticas ordenadas y desordenadas, está la seguridad de los 8 millones de habitantes de Veracruz, que son quienes integramos la entidad jarocha, al revés de la megalomanía del Contralor, Ricky García Guzmán, de que cuestionar a un duartista “es lincharlos en los medios” y “lastimar a Veracruz”.

Por eso mismo hemos llegado al hartazgo.

Y más, por lo siguiente: cierto, cierto, cierto, hay miseria, pobreza y jodidez. Hay desempleo, subempleo con salarios de hambre y migración a la frontera norte y Estados Unidos. Y el colmo, Veracruz se ha convertido en la entidad federativa número uno en la producción y exportación de trabajadoras sexuales.

Pero por encima de tales graves pendientes está la inseguridad. Nada más duro en la vida que de pronto secuestren a un familiar y lo desaparezcan y ejecuten y sepulten en fosas clandestinas, incluso, a pesar de que la familia haya pagado el rescate.

A tal rincón nos han llevado Arturo Bermúdez Zurita y Luis Ángel Bravo Contreras.

Y lo peor, el gobernador los aplaude y premia, creyendo que con sus discursos y declaraciones y boletines de prensa la verdad está dicha.

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