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Jueves, 20 de Setiembre de 2018
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Expediente 2015

Basta, BuganZa y Fiscal

LUIS_VELAZQUEZEl lunes 19 de enero, 17 días después del secuestro del reportero, editor del periódico “La Unión” y activista social de Medellín, Moisés Sánchez Cerezo, unos reporteros de Xalapa tuvieron cumbre estelar con el secretario de Gobierno y el Fiscal General.

Desde luego, reclamaron la pronta aparición del colega, con la sorpresa de que ni Gerardo Buganza ni Luis Ángel Bravo Contreras les contestaron con la misma frase bíblica del obispo Onésimo Campos, a propósito de los ayotzinapos: “Si ya desapareció… ya desapareció”.

Pero, bueno, los colegas también desplegaron otras cositas en la mesa, que a calzón quitado fueron las siguientes:

Uno. Basta ya de tantos espías y orejas de la Secretaría de Gobierno en los eventos públicos donde van los reporteros.

Incluso, en unos casos, los colegas han contabilizado hasta 15 espías y orejas, lo que a todas luces significa un exceso y un abuso del poder.

Sabrá la astróloga de los Llanos de Sotavento si la SEGOB jarocha envía a tantos porque duda de la capacidad de todos y/o, por el contrario, se trata de un cruce y entrecruce de información atrás, digamos, de los detalles.

Pero al mismo tiempo, ¿con qué fin espían a los trabajadores de la información?

El cronopio Julio Cortázar decía que pasado un ratito uno se acostumbra a todo; pero en la realidad los diaristas de Xalapa, como quizá, acaso, de otras latitudes de norte a sur y de este a oeste de Veracruz, están hartos.

Hartos de tanto espionaje ramplón y barato. Cuando menos Mata Hari era sensual como también aquella espía rusa que sedujo al presidente Miguel Alemán Valdés.

Dos. Basta ya de que los espías y orejas tomen datos de los reporteros que cubren las marchas y las protestas sociales, como si constituyeran un peligro social para la estabilidad pública, pero más aún, para la gobernabilidad duartista.

Tres. Basta ya de que además de los espías y orejas, también les envíen fotógrafos, camarógrafos y gente para filmar videos de todos ellos cuando cubren la información y entrevistan a los líderes y activistas sociales.

Cuatro. Basta ya que de que la dirección de Comunicación Social del gobierno de Veracruz, desde María Georgina Domínguez hasta Alberto Silva, por lo pronto, instalen oficinas paralelas que expiden correos anónimos y tuiters y publiquen textos en facebooks con nombres falsos… para desacreditar, digamos, a los reporteros y columnistas incómodos e indeseables para el gabinete legal y ampliado.

Así pues, los trabajadores de la información plantearon el asunto sin rodeos ni medias tintas ante un Buganza y un Bravo Contreras sorprendidos y atónitos de la palabra del gremio reporteril.

 

BUGA… COMO PONCIO PILATOS

 

BuganZa se lavó las manos. Dijo ignorar tales hechos. Aseguró que de plano ningún presupuesto destina para tales estrategias.

El caso es que los espías y orejas están asignados a la secretaría de Gobierno y/o de Seguridad Pública, a la Fiscalía y/o a la dirección de Comunicación Social y/o a otra dependencia, todos ellos existen y la fuente reporteril está harta, fastidiada, molesta, encabritada.

Cierto, cierto, cierto, a la luz, digamos por escribir algo, de la gobernabilidad, resulta válido espiar a la disidencia, los partidos de oposición, los legisladores incómodos, los líderes sociales contestatarios, incluso, a los mismos secretarios del gabinete legal y ampliado, pues tal cual ha sucedido en todos los tiempos históricos.

Pero, caray, ningún sentido se le mira espiar a los trabajadores de la información, digamos, en una rueda de prensa y/o en una marcha, pues su chamba diaria es pública, pues al día siguiente, incluso al ratito en un periódico digital, la publican, y/o la transmiten en el noticiero radiofónico y televisivo.

Además, de que en el caso se han excedido en el número, y con tan buenas migas, que así como hay reporteros molestos también existen quienes hasta información se intercambian.

 

MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES

 

Los reporteros también plantearon asuntos más ríspidos en la cumbre estelar Buganza/Fiscal.

Por ejemplo, la desaparición de tres reporteros, desde el mes de septiembre del año 2011, el primero del duartismo, y de quienes hasta anoche, “en la plenitud del pinche poder del V año de gobierno”, ninguna pista, ningún detenido, ningún indiciado y, por el contrario, sin duda, el expediente archivado por ahí “en el cochinero” que Bravo Contreras según halló en la procuraduría luego de Felipe Amadeo Flores Espinosa.

También plantearon cara a cara, frente a frente, el asesinato de los diez reporteros ocurridos durante el tiempo de María Georgina Domínguez, la mayoría de los cuales sigue en la impunidad.

Y como afirmaba don Teofilito, seguirán, de igual manera como nunca, jamás ni Fidel Herrera ni tampoco Miguel Alemán Velasco tuvieron ni voluntad política ni social ni jurídica para esclarecer los asesinatos de reporteros, columnistas y directores de periódicos cometidos en sus sexenios.

Ahora, y de cara al presente lleno de impunidad y el futuro que viene, también lleno de impunidad, veremos si Buganza expresa voluntad democrática para dar a cada quien lo suyo; pero más aún, para ser un hombre justo y retira a los espías y orejas y cierra las oficinas alternas de Comunicación Social, como jefe inmediato que es de la dependencia o si, por el contrario, “deja hacer y deja pasar”.

Y más, porque como en el caso del fraude millonario con el Túnel Sumergido ha estado sonando los tambores de guerra para terminar, como en el texto de Shakespeare, “con mucho ruido y pocas nueces”.

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