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Lunes, 23 de Setiembre de 2019
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Expediente 2015: El cuartelazo

LUIS_VELAZQUEZLa clave del cuartelazo a Alfredo Ferrari Saavedra como presidente del CDE del PRI, producto desechable que luego de utilizarse lo tiran, está en lo siguiente:

La dupla Javier Duarte y Fidel Herrera sigue apostando al Maximato jarocho para continuar imponiendo gobernadores.

Y, por tanto, soñando con descarrilar a los senadores priistas, Pepe Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa, punteros en la tendencia de la encuesta histórica para la candidatura priista a la silla embrujada de palacio.

Pero, de igual manera, jugando con un caballo negro.

Y también enviar un mensaje a Los Pinos de que con todo y que al tlatoani presidencial corresponde pronunciar las últimas palabras con el nombre del elegido, la sucesión pasa por el gobierno de Veracruz.

A partir de ahí habrá de leerse el cuartelazo al pobrecito de Alfredo Ferrari, quien enteró de la asunción de Alberto Silva leyendo el periódico y que lo llevó a exclamar la siguiente frase pública:

“¡Tengan compasión de mí!”.

Y compasión porque, ni modo, su padrino, Alfredo Llorente Martínez, director del Instituto Nacional de Educación para Adultos de la Secretaría de Educación Pública, ya quedó sin su tlatoani, Emilio Chuayffet Chemor en la SEP, y muerto el rey, viva el rey.

El mensaje está claro: el señor Javier Duarte lo ha removido a la SEDESOL jarocha asestando un madrazo a Ranulfo Márquez, por más que los senadores priistas y los ex presidentes del CDE del PRI (Carlos Brito Gómez, Gonzalo Morgado Huesca y Felipe Amadeo Flores Espinoza) tiraran su espada en prenda.

Pero lo hicieron, más que por Ferrari, porque de acuerdo con el ritual priista, el candidato a gobernador tendrá el legítimo derecho de cambiar al CDE del PRI y, por tanto, un nuevo presidente ahora, como han perfilado a Alberto Silva, sólo sería por unos meses, mientras emerge el humo blanco de Los Pinos.

VEJADA LA DIGNIDAD HUMANA

El PRI, asegura un ex presidente del CDE, es un tragadero de hombres.

Y, desde tal perspectiva, se entendería que Alfredo Ferrari ha dejado de ser útil para el duartismo, no obstante que en la última elección ganara 16 de los 21 diputados federales, más cinco plurinominales.

Y si el PRI es una dependencia más del gobernador en turno, entonces, se explicaría, en ningún momento se justificaría, el cuartelazo asestado al boqueño.

No obstante, queda clara una circunstancia: la grosería y la descortesía con que ha sido despedido de sus funciones, a pesar, incluso, de que el PRI sólo es una dependencia más del gobierno de Veracruz.

Tal cual, y con todo y su, digamos, ascenso a la SEDESOL, la lógica lleva a preguntarse si Ferrari habría intrigado y/o complotado en contra de los intereses del señor Duarte, y por ejemplo, que se haya declarado a favor de cualquiera de los senadores priistas cuando está claro que el Jefe Máximo del Priismo guarda rencor y odio a los dos.

Y que, en consecuencia, lo hayan delatado y por eso mismo el desaseo con que ha sido tratado.

También pudo ser que se haya ido al monte, tanto con el billete (lo que nadie podía birlar a Fidel Herrera) y/o en todo caso, lo peor, que le hubiera bajado la novia a un jefe máximo a partir, digamos, de su labia.

Y es que el madrazo ha sido fulminante, peor, mucho peor, que cuando un patrón despide a un trabajador, porque en tal caso se trata de una acción privada, pero aquí ha sido un acto público, humillando la dignidad humana.

DESPEDIDO CON IGNOMINIA

Cierto, al momento, el góber de la Complutense ha despedido y enrocado a unos 80 funcionarios, y en ningún caso ha dado una explicación a la población electoral ni tampoco al contribuyente, pues está seguro que el ciudadano sufragó por su candidatura para hacer y deshacer, por encima, incluso, de la Constitución Política de Veracruz y de la Carta Magna.

Y, bueno, sumamente ambicioso con el poder político, uno más, el despido de Alfredo Ferrari, sólo significa un atropello para el anecdotario local y la chistocracia.

Semanas anteriores, se hablaba de que Gabriel Deantes Ramos, secretario de Trabajo y Previsión Social, pasaría al CDE del PRI y que Alfredo Ferrari ocuparía su oficina y silla en el gabinete legal.

Ahora, el diputado federal, Alberto Silva Ramos, primo hermano de Deantes, está llamado a sentarse en el búnker priista, acariciando, de paso, la posibilidad de brincar a la candidatura priista a gobernador.

Pero en tanto las manzanas podridas siguen cayendo del árbol, el cuartelazo al señor Ferrari ya nadie se lo quita, con todo y su premio en el gabinete legal.

Su deshonra es pública y manifiesta, despedido con ignominia, y lo peor, quedarse callado, aguantando vara, pues de lo contrario, significarían 13 meses con 14 días en la Renata, mientras termina el sexenio.

¡Pa’pinche humillación que han de soportar los empleados de un gobernador!

 

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