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Lunes, 18 de Junio de 2018
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Expediente 2015: El uno y el dos

LUIS_VELAZQUEZCuatro años y un mes y medio después, ha quedado constancia que Fidel Herrera y Javier Duarte mantienen una relación consanguínea putativa: Fidel es el padre putativo de Duarte y Duarte es el hijo putativo de Fidel.

Claro, en el camino los vientos han sido torrenciales, pero al final del viaje sexenal, el viento sopla a favor de los dos, pues el cariño y el afecto se mantienen.

Por ejemplo, el último testimonio ha quedado con el nombramiento de algunos secretarios del gabinete legal.

Gerardo BuganZa Salmerón regresó a la secretaría General de Gobierno, con el sello del góber fogoso y gozoso en la frente, pues desde el fidelato logró un beneficio excepcional, fuera de serie, como si de plano hubiera ganado la elección de gobernador en el año 2004.

Incluso, ninguna duda existe que Buga está más cerca de Fidel que de Duarte.

Ranulfo Márquez Hernández fue nombrado secretario de Desarrollo Social. Y Ranulfo es fidelista cien por ciento.

Ambos son amigos y aliados desde hace más de 30 años y en la vida paralela, Fidel se chupó a Ranulfo con su personalidad absorbente.

Cierto, en el camino, Javier Duarte castigó a Ranulfo, pues desde el año 2010 traía clavada la estaca en las neuronas y en el corazón cuando el minatitleco, considerado el hermano que Fidel quiso tener, soñó con la candidatura a gobernador y hasta lanzó en contra de Duarte a Ricardo Landa, el más avasallante en la pelea.

Pero, bueno, Ranulfo ha sido perdonado y una vez más Fidel se impuso.

El dentista Ramón Ferrari Pardiño volvió a la secretaría de Desarrollo Agropecuario, con sus “Bembones” parecidos a la secta de Alí Babá, cuando Duarte le ha dado todo, por ejemplo, a su hijo Antonio, desde SEFIPLAN hasta la dirección de la COBAEV y la dirección de Patrimonio, además de una notaría para su hija, además de obra pública para su compañía constructora.

Ferrari, no obstante, igual que Fidel, también se le escapó al diablo.

Por ejemplo, tuvo la bendición de Agustín Acosta Lagunes para la alcaldía de Boca del Río, luego de que con frecuencia lo acompañara a bañarse en las aguas azufreras, y entonces, desde la presidencia municipal sedujo a Fernando Gutiérrez Barrios cuando el homenaje a Hugo Sánchez.

Es contemporáneo de Dante Delgado Rannauro y la jugó a su lado.

Y cuando fuera diputado federal con la concesión del restaurante del Palacio Legislativo, cabildeó para meterse en el corazón de Miguel Alemán Velasco contándole chistes y chismes y así llegó a la SEDARPA.

Su mayor mérito fue formar parte de un grupo de conspiradores priistas para descarrilar a Miguel Ángel Yunes Linares como presidente del CDE del PRI, tiempo aquel cuando el tricolor perdiera 107 municipios, y así se le metió a Fidel hasta la recámara.

Es decir, ha jugado con el escore y con ningún grupo tiene lealtad, más que con el suyo, en tanto utiliza con sentido patrimonialista a cada jefe del Poder Ejecutivo Estatal.

Gabriel Deantes Ramos fue nombrado secretario de Trabajo y Prevención Social… que eso y nada es nada.

Su membresía se debe, digamos, a Duarte, y así, con bajo perfil, pasando como un experto electoral, desde ahí tendrá suficiente tiempo para operar por los candidatos a diputados federales y para gobernador en el año 2016 y también para seguir ordeñando la vaca que le permita, incluso, comprar todos los lotes baldíos del fraccionamiento Las Animas, que tanto le gusta.

Duartista puro, Juan Manuel del Castillo se miró alcalde de Córdoba y perdió. De secretario particular de Duarte pasó a la subsecretaría de Finanzas y Planeación, y desde ahí operara con todo la tesorería, que ahora ocupa Arnulfo Fregoso, chilango, formado en la secretaría de la Reforma Agraria y especialista en fideicomisos.
ENTRE MÁS SE FORTALECE EL PAN, MÁS UNIDOS FIDEL Y DUARTE
El balance quedaría de la siguiente manera:

Fidelistas puros ungidos secretarios del duartismo: Gerardo Buganza, Ranulfo Márquez y mitad y mitad con Duarte, Ramón Ferrari.

Duartistas puros ungidos jefazos: Gabriel Deantes y Juan Manuel del Castillo.

Es decir, mitad y mitad que, bueno, tal es la democracia, entendida con la siguiente definición: e’to pa’tí y e’to pa’mí.

Fidel y Duarte, como el uno y el dos.

En el camino, la vida es así, se han raspado. Pero cada uno ha superado el torbellino interior. Ahí se mantienen.

Y más ahora cuando ha llegado la hora estelar, como es la campaña electoral de los diputados federales, el primer Congreso federal que será de Enrique Peña Nieto, pero más aún, la gran disputa por la gubernatura.

Más, cuando de acuerdo con las versiones, el fogoso y gozoso sueña con el trono imperial y faraónico para Érick Lagos, mientras Duarte para Alberto Silva, aun cuando según otras versiones su favorito es Gerardo BuganZa.

Más, porque si la ruptura de los senadores priistas con el duartismo se conserva, entonces, nadie descartaría una alianza de ellos con Miguel Ángel Yunes Linares, y/o la tribu azul, para negociar una candidatura común.

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