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Sabado, 20 de Octubre de 2018
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Expediente 2015: Los dueños de la vida

LUIS_VELAZQUEZDesde trienios anteriores en Veracruz (ahora son cuatrienios) muchos presidentes municipales se quejaban de que el narco se les había metido hasta la cocina.

Un día, por ejemplo, en el puerto jarocho, Carolina Gudiño Gorro fue interceptada hacia la medianoche por los malosos y del arreglo, si existió, sólo ella y sus compañeros en la unidad móvil se enteraron.

En su tiempo, Alfredo Gándara Andrade, alcalde de Poza Rica, también fue visitado por el jefe de plaza, y de su pacto sólo ellos tuvieron conocimiento.

Otro día, en Soledad de Doblado, el exalcalde Enrique Marín fue asesinado por los malandros en complicidad con un par de policías y un agente de tránsito, quienes fueron encarcelados; pero luego, según, han ido recobrando la libertad han sido ejecutados.

En Tlacojalpan, en la Cuenca del Papaloapan, una alcaldesa fue secuestrada en su casa y su cadáver apareció 48 horas después a orilla de carretera.

Un par de alcaldes del PAN, uno de Las Minas y otro de Hueyapan de Ocampo, fueron desaforados dadas sus malas amistades.

Y ahora, cuando en Iguala, un alcalde perredista, José Luis Abarca, está acusado, con su esposa de tener hasta un cartel, Guerreros Unidos, y un alcalde priista, de Cocula, está inculpado de la muerte de los ayotzinapos, en Veracruz, otro edil, el panista Omar Cruz Reyes, de Medellín, ha sido inculpado del secuestro y crimen del reportero y editor Moisés Sánchez Cerezo, consumado por expolicías a cambio de vender droga en el municipio.

Y, bueno, en tal orden de hechos y circunstancias, sabrá la astróloga de los Llanos de Sotavento, el número de alcaldes, síndicos, regidores, secretarios de Obra Pública y tesoreros municipales que hayan sido cooptados por los carteles y cartelitos.

El caso es que de norte a sur y de este a oeste de la república se ha levantado el clamor de los alcaldes de todos los partidos políticos de que el gobierno de Enrique Peña Nieto los libre del narcotráfico, porque la carga es demasiado pesada.

Pero, además, y como en el caso de Veracruz, ni con el Veracruz seguro ni con el programa de Veracruz blindado ni con la Fuerza Civil ni con los 14 mil policías estatales, los ediles se han sacudido la pesadilla, el infierno, el fin del mundo.

HORROR EN VERACRUZ

Los carteles han llegado a lo siguiente entre tantas otras cositas:

Uno. Un número insólito de fosas clandestinas. Las últimas, descubiertas en Carlos A. Carrillo y Chacaltianguis, en la Cuenca del Papaloapan.

Dos. Algunas regiones de Veracruz como centros de entrenamiento, como ocurrió con el último en la sierra de Zongolica.

Tres. Veracruz, ubicado en el segundo lugar nacional de secuestros y fosas clandestinas, incluso, hasta en feminicidios.

Cuatro. La filtración de los cuerpos policiacos como ha quedado demostrado, el último en Medellín, porque eso de que los policías del pueblo vendían droga por sus pistolas nadie lo cree.

Cinco. La filtración de autoridades policiacas y sabrá la astróloga con su bolita si también ediles de los 212 Ayuntamientos.

Seis. Pueblos enteros declarados en Estados de Sitio a partir de las 6, 7 de la noche, cuando las familias necesitan concentrarse en sus casas para garantizar la sobrevivencia.

Siete. El trasiego de drogas del sur al norte del país, y más porque aquí hay tres puertos (Coatzacoalcos, Veracruz y Tuxpan) con un movimiento portuario… hasta para el tráfico de estupefacientes.

Ocho. Veracruz como una gran pista clandestina de aterrizaje para narco/aviones.

Nueve. La imposición de los señores de la droga de comandantes policiacos en muchos municipios de Veracruz.

Así, y ante tales hechos y circunstancias resulta manifiesta la incapacidad del Estado de Derecho para enfrentar tales acciones.

Y, por eso mismo, Veracruz ha de unirse al clamor nacional de alcaldes para, de una vez por todas, la Gendarmería y las fuerzas militares y navales y la policía ministerial federal asuman la seguridad.

DESAPARECER A LOS POLICÍAS MUNICIPALES

El clamor de los alcaldes de la nación fue expresado por el procurador general de Justicia de Zacatecas, Arturo Nahle García, quien ha encarcelado a un centenar de policías por los delitos de privación ilegal de la libertad, secuestros, extorsiones y homicidios (La jornada, 26 de enero, 2015).

Según el procu, se está dando otra circunstancia: cada vez son más los policías deseosos de renunciar, por un lado, y por el otro, cada vez se presentan menos solicitudes para ingresar al sistema de seguridad, pues los sueldos son pésimos y miserables.

Por ejemplo, en el caso de Zacatecas los policías perciben 6 mil pesos mensuales, cuando en contraparte, los malandros ofrecen cantidades insólitas según sea la chambea que desempeñen para ellos, desde simples halcones hasta copartícipes en los ilícitos.

“Las policías se han convertido en una carga delicada para los presidentes municipales” dijo el procu, ejemplificando el sentir nacional.

El peñismo ha proclamado la desaparición de los policías municipales y, por tanto, habrá de esperarse el aterrizaje, y cuando tal, el resultado, pues se trata de una nueva contraofensiva, luego de la fallida embestida de Felipe Calderón para aniquilar a los carteles.

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