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Jueves, 24 de Octubre de 2019
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Expediente 2016: Censura en la UV

LUIS_VELAZQUEZHoras después de que la ONG Artículo 19 insistiera en que el peor lodazal para el gremio periodístico está en Veracruz con Javier Duarte, JD, un nuevo agravio se consumó en contra de la libertad de expresión, consagrada en la Carta Magna, y de la que ningún político es dueño.

Y provino desde la Universidad Veracruzana, UV, cuya rectora, la doctora Sara Ladrón de Guevara ha reprochado a JD que nos debe “el legítimo derecho a soñar”. Ella, también, ha empezado a deberlo.

El sábado 19 de marzo sonó el teléfono celular del reportero y escritor Ricardo Ravelo Galo, egresado de la UV, originario de Carlos A. Carrillo, durante 20 años reportero del semanario Proceso y autor de ocho libros, el último, “Ejecuciones de reporteros: Los expedientes”, y que gira sobre las historias sórdidas de los 17 crímenes de reporteros y los tres desaparecidos. Le faltaron los tres exiliados.

–Hola, soy Marcos Malpica –le saludó el director de la facultad de Comunicación de la UV, FACICO.

–Hola, Marcos, contestó Ravelo.

Te hablo para decirte que se suspende la presentación de tu último libro en la FACICO.

–¿Por qué, Marcos? ya lo habías autorizado

–Yo sólo recibo órdenes y te aviso.

–Sí, Marcos, pero ¿quién te dio la orden?

–Mi jefe, el vicerrector, Alfonso Pérez Morales.

–¿Y cuál es el argumento?

–Que tu libro agravia a reporteros de Veracruz.

–Espérate, Marcos, el libro está basado en los expedientes de la Fiscalía y la Procuraduría General de Justicia de la nación. Te lo dije. Incluso, te entregué el libro.

–Yo sólo recibo órdenes.

–Pero, Marcos, ¿te das cuenta lo que me estás diciendo? La Facultad de Comunicación cayendo en la censura.

–Yo sólo recibo órdenes.

–¿La orden superior la dio la rectora?

–Yo sólo recibo órdenes.

–Pero, Marcos, la FACICO, censurándose a sí misma.

–Hasta luego, Ravelo, dijo Marcos Malpica, el señor director de la FACICO, el doctor en Comunicación, el polémico maestro en las juntas académicas a quien fascinaba debatir, el líder sindical enervado en la lucha social con el grito callejero, el familiar que se ostenta de los Malpica Silva, fundadores de El Dictamen, y colgó.

GRAVE CENSURA EN LA UV

 

Días antes, en el restaurante “Villa Rica”, Ricardo Ravelo y Marcos Malpica compartieron el pan y la sal.

Y programaron la presentación del libro “Ejecuciones de reporteros: Los expedientes” en el Veracruz de Javier Duarte, Arturo Bermúdez y Luis Ángel Bravo.

Quedaron para el 7 de abril en el auditorio de la FACICO y a cargo de los maestros Francisco Blanco Calderón, José Luis Cerdán, Edelmira García Díaz y la doctora Guadalupe Hortensia Mar de Barragán.

Es más, Ravelo obsequió a Malpica cinco ejemplares, uno para cada expositor y otro para su consumo.

El jueves 17, Ravelo presentó el libro en Xalapa en el Colegio de Notarios y estuvo a cargo de los reporteros Ignacio Carvajal y Noé Zavaleta y el doctor investigador en la UV, Alberto Olvera, quien además es articulista y publica en El País.

Y del jueves al sábado, ocurrió la contraorden.

Se ignora si el vicerrector, doctor Alfonso Pérez Morales, giró la orden por su voluntad.

Se ignora si a él, como todo indica, se la giró la rectora de la UV.

Se ignora si a la rectora se la habría solicitado el góber tuitero.

Pero por lo pronto, se trata de la peor censura de la UV, cuya esencia es la universalidad, es decir, la pluralidad en las ideas y los ideales, los principios y las convicciones, y máxime si se considera que hasta en una familia los padres y los hijos mayores de edad, incluso los menores, tienen simpatías y/o militan en partidos políticos diferentes, desde la izquierda hasta la derecha.

 

EL DESENCANTO

 

La censura en la UV se expresa en horas turbulentas y revolcadas cuando la máxima casa de estudios ha interpuesto un par de demandas penales en contra de JD por la retención de 2 mil 70 millones de pesos de los subsidios estatal y federal.

Y cuando, por añadidura, más de 50 mil alumnos, maestros, burócratas y ciudadanos solidarios se fueron a la calle reclamando, cierto, el pago del billete, pero también exigiendo el legítimo derecho de la UV a la autonomía, que significa la libertad y la independencia.

Y si “Por mi raza hablará el espíritu”, el gran lema que José Vasconcelos acuñó para la UNAM, caray, si la rectora Ladrón de Guevara está metida en este atropello, estamos ante un doble discurso.

Y más si en forma directa y/o a través de un empleado el góber tuitero enfureció con el octavo libro de Ravelo y con la ofrenda de paz a la rectora le pidió la censura y la autocensura en la UV ante la presentación del libro.

De ser así, ¡pobrecitos, que desencanto social!

Simple y llanamente el libro seguirá su paso y habrá de ser presentado en otro foro, además de que la población estudiantil de la FACICO sabrá que las palabras de un libro asustan a su director, el señor Malpica, al vicerrector y a la rectora.

Bien decía Gregorio Marañón: sólo puede conocerse un político (también cualquier ser humano) cuando tiene poder, pero más aún, cuando se profundiza en su alma tormentosa y desquiciada.

La doctora, con fama de brava y bragada, también sabe utilizar el garrote y la macana.

¡Pinche decepción!

 

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