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Jueves, 17 de Octubre de 2019
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Expediente 2016: De Porfirio Díaz a Javier Duarte

LUIS_VELAZQUEZEn aquel tiempo, la autoridad había perdido el prestigio.

Las cuentas de pendientes eran gigantescas, incluso, abismales.

Se había llegado a la degradación moral y ética y ni se diga social de la política.

Era enorme el duelo y la sangre que corría. Secuestrados. Desaparecidas. Ciudadanos colgando de los árboles a orilla del camino. Cadáveres tirados en las ciudades. Cuerpos flotando en los ríos.

La “espeluznante hecatombe” llevaba a la población al coraje y la indignación crónica.

Nadie tenía confianza de hablar en público, porque “en las sombras se aguzaban los espías.

“Una frase, una palabra, aumentaba el riesgo de la muerte y la tortura… antes de morir sacrificado”.

Los hombres de nivel moral más bajo ocupaban en el gobierno los puestos más altos.

Para escalar cargos públicos era preciso arrastrarse.

La prensa de oposición había sido exterminada en unos casos y corrompida en otros.

La justicia quebró su espada y se cubrió con el manto de Mesalina.

El robo en grande escala era premiado con medallas y cintajos”.

Un día, no obstante, “todos se creyeron libres” y la mañana del 16 de mayo de 1892 unas 15 mil personas se lanzaron a las calles y avenidas de la Ciudad de México para protestar en contra de Porfirio Díaz, quien por segunda ocasión pretendía reelegirse.

Entonces, el dictador envió a sus cuerpos policiacos para apalear a los estudiantes y ciudadanos y muchos, muchísimos fueron aprehendidos y encarcelados en las mazmorras penitenciarias.

Entre ellos los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón, según cuenta el mismo Ricardo Flores Magón desde la cárcel en Los Ángeles en que estaba preso años después, el18 de mayo de 1908, en una crónica publicada en un periódico minoritario de efímera existencia que siguió a “Regeneración” que para entonces había desaparecido.

Y, bueno, tal estado de cosas en 1892 en que se efectuara el primer gran movimiento estudiantil de la nación, precursor del 68, pareciera un retrato hablado de lo que ahora se vive y padece en Veracruz con Javier Duarte, JD.

Uno a uno, paso a paso, los mismos síntomas sociales, los mismos hechos, las mismas circunstancias.

 

DELITOS EN LA LEY DE RESPONSABILIDADES DE FUNCIONARIOS PÚBLICOS 

 

Porfirio Díaz apaleó a los jóvenes y ciudadanos de entonces que se oponían a su segunda reelección.

JD ordenó apalear a los pensionados en la plaza Lerdo, nomás porque exigían el pago justo de su pensión luego de 30 años de servicio público ininterrumpido.

Porfirio Díaz silenció y acalló a la prensa vomitiva en tanto reprimió a la prensa crítica hasta confinando 41 veces a Ricardo Flores Magón en la cárcel y 36 ocasiones a Filomeno Mata, el director del “Diario del Hogar”.

JD cooptó a la mayor parte de los medios, a muchos de los cuales todavía les tiene abierta la llave.

El dictador ejerció el poder y gobernó de espaldas al legítimo reclamo de los campesinos y JD nunca escuchó el motín de burócratas en la secretaría de Finanzas y Planeación exigiendo el pago de un bono a la productividad en la recaudación.

El dictador premió a los tipejos con la más baja moral público con cargos públicos y de igual modo el modelito ha sido reproducido en Veracruz en el transcurso del llamado sexenio próspero.

Con el dictador “el robo en grande escala se premiaba con medallas y cintajos” y en el Veracruz del siglo XXI, la Auditoría Superior de la Federación lo ha expresado sin ataduras con la denuncia penal en contra de 19 duartistas por irregularidades en el destino social de los recursos federales.

Con Porfirio Díaz, “la justicia quebró su espada” y con JD la impunidad derivada de la parcial administración de la justicia se ha convertido en el talón de Aquiles del sexenio.

Y, lo peor, sin que a nadie le ocupe ni preocupe.

El valemadrismo y la indolencia que también especifica la Ley de Responsabilidades de Funcionarios Públicos.

 

RECHAZO SOCIAL Y REPUDIO POPULAR 

 

En 1892, el pueblo se expresaba con tono rencoroso de Porfirio Díaz.

Hoy, la misma historia que según los especialistas se reproduce unas veces como tragedia y otras comedia.

Comedia, por ejemplo, en el café de La Parroquia, en el puerto jarocho, donde en ausencia de JD, los pensionados lo abuchearon.

Comedia, en Tlacotalpan, donde actuara Juan Gabriel y cuando alguien por ahí, un locutor, un maestro de ceremonias, un fan, pronunció el nombre de Javier Duarte, la rechifla y el abucheo en automático, y lo peor, en su ausencia.

Y, en contraparte, oh paradoja, el vitoreo y el aplauso para el mecenas del pueblo, Juan Carlos Molina Palacios, presidente de la Liga de Comunidades Agrarias.

En Xalapa, luego del motín burocrático en la SEFIPLAN, la sección 32 del SNTE (más de 110 mil profesores activos y jubilados afectados) emplazó a JD a pagar los bonos de la Carrera magisterial, más de 210 millones de pesos, o de lo contrario, igual que los alumnos y maestros y ciudadanos solidarios con la Universidad Veracruzana y sus más de 50 mil marchistas en Xalapa, también marcharán todos juntos, incluso, hasta con un espacio gigantesco para los burócratas de la SEFIPLAN.

El rechazo social y el repudio popular como el signo ominoso en el final del sexenio próspero.

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