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Lunes, 14 de Octubre de 2019
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Expediente 2016: Lunes negro

LUIS_VELAZQUEZEl lunes 28, a las 8 P.M., el noticiero televisivo de Milenio fue como un ventarrón apocalíptico sobre Veracruz.

La conductora abrió con las siguientes noticias y además, durante varios minutos… que fueron eternos.

La desaparición de tres jóvenes en Papantla, cometida por ocho elementos policiacos municipales.

La rara y extraña muerte de tres adolescentes de 14, 18 y 19 años de edad en Tierra Blanca, en una camioneta, en la madrugada, luego de una fiesta en un rancho.

La desaparición y muerte de cinco jóvenes en Coatzacoalcos, tirados sus cadáveres en un basurero de Minatitlán.

La marcha en el puerto jarocho clamando justicia por el ultraje a una estudiante escenificada por cuatro juniors, a quienes parte del mundo conoce ahora como “Los Porkys jarochos”, en referencia a “Los Porkys” de Xalapa y “Los Porkys” de Córdoba.

Y la reseña de los cinco jóvenes originarios de Playa Vicente levantados en Tierra Blanca, de los cuales solo en un caso han sido ubicados los restos y entregadas unas cenizas mínimas a los familiares.

Quizá a la conductora le faltó espacio y tiempo, acaso información, sobre los nuevos “Porkys” de Boca del Río, tres chicos que ultrajaron a una estudiantes, los cuatro de la Universidad Valle de México, antes Villa Rica, y en donde está metido un hijo de Rafael “El negro” Cruz Hernández.

Tal cual el lunes negro 28 de marzo.

El televidente escuchó las noticias sórdidas una tras otra sobre Veracruz, que desde el año 2011 vive el peor capítulo de la historia.

Veracruz, como el centro del mal.

 

REGUERO DE SANGRE, DOLOR Y SUFRIMIENTO

 

¿Por qué, gobernador, se ha llegado a tales extremos?

¿Se deberá a que los carteles y de la delincuencia común han rebasado el Estado de Derecho y adueñado, por tanto, de las calles y avenidas, carreteras y pueblos, pero además, del día y de la noche y de la vida y el destino común?

¡Todo parece!

¿Se deberá a que los malandros han filtrado a las corporaciones policiacas y las han sometido a partir del billete?

¡Todo indica!

¿Se deberá a que los malosos han llegado con su poder corruptor a las esferas, digamos, bajas, medianas y altas?

¡Sería lamentable!

 ¿Se deberá a que ha faltado firmeza para cumplir al pie de la letra con el Plan Estatal de Desarrollo 2011-2016?

 ¡Tal cual!

 ¿Se debe a que la descomposición social se ha multiplicado?

¡Sin duda!

Y sin duda, porque en el año 2011 inició la ola de violencia que, por ejemplo, hacia mediados del sexto y último año del duartismo se ha traducido en el asesinato de 17 reporteros y fotógrafos, más tres desaparecidos, más tres exiliados.

Pero además, y sobre todo, los 1,200 desaparecidos, de los cuales 144 son menores de edad.

Y si en el año 2011 ya se daba en Veracruz el fuego cruzado, todavía hoy se replica.

Y si entonces los ríos Blanco y Coatzacoalcos se habían convertido en cementerios flotantes de los malandros, también ahora.

Es decir, en el llamado sexenio próspero Veracruz se ha vuelto el infierno tan temido, en que la vida está prendida con alfileres, pero tantito peor, fuera de duda está la indolencia oficial.

Más aún:

A estas alturas, nadie cree en la palabra del secretario de Seguridad Pública de policías acreditados.

Ni tampoco en la palabra del Fiscal General de que habrá, habrá, habrá justicia.

El derecho a la vida, el derecho a la seguridad, el derecho a la justicia, el derecho a la paz sigue pagándose con creces.

Nadie está seguro en Veracruz ni tampoco exento de que mañana el destino alcance a todos.

En tanto, el duartismo ofreciendo como en el año 2011 “las perlas de la virgen”.

Bien lo expresó don Julio Scherer García cuando demandara justicia a Javier Duarte en el caso del asesinato de la corresponsal de Proceso, Regina Martínez:

“No les creemos”.

 

NUNCA DUARTE HA CONOCIDO LA SENSATEZ

 

Fue apabullante escuchar el Lunes Negro en el noticiero televisivo de Milenio.

Desde luego, indigna el estado de cosas que se vive y padece.

Pero de igual manera, llena de miedo y temor, incertidumbre y zozobra, que unos policías secuestren y entreguen a los malosos a un ciudadano común y sencillo.

Y que, en todo caso, los mismos malandros levanten a una persona equis.

Está claro que el gobierno de Veracruz ha fallado con su obligación fundamental que es garantizar la seguridad en la vida y en los bienes, pero más, mucho más, en la vida, pues los bienes van y vienen… si regresan.

Lo más decepcionante es que mientras la inseguridad se multiplica, el gobernador y su gabinete político y de seguridad se la pasan justificando el estado de cosas turbulentas y revueltas, en vez de actuar con toda la fuerza oficial.

Nunca, por ejemplo, han aceptado el infierno que padecemos. Siempre hay motivos (baladíes) para inculpar a otros. Siempre diciendo que habrá justicia… en el futuro, que nunca llega. Siempre lavándose las manos como Poncio Pilatos. Siempre en contra de los ciudadanos contestatarios, todos ellos, los más, padres de familia  con desaparecidos, asesinados y sepultados en fosas clandestinas.

Nunca Javier Duarte ha aceptado su responsabilidad. Siempre se ha curado en salud.

Jamás Duarte se ha caracterizado por la sensatez.

 

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