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Viernes, 21 de Julio de 2017
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Expediente 2017: 
Caciques panistas

LUIS_VELAZQUEZ
06 de mayo de 2017

Plutarco Elías Calles creó el partido abuelito del PRI en 1929. Y repartió el poder entre generales y caciques del país a cambio de tener pacificada a la nación. A cambio, también, claro, de enriquecerse. Y 88 años después, los caciques, y caciques del PAN, ahora con la Yunicidad, siguen gobernando. Son los dueños del día y de la noche. Y de las vidas ajenas. Y del destino común.
Un cacique simbólico, icónico porque refleja la filosofía social con que hoy los azules ejercen el poder, es Joaquín Guzmán Avilés, “El chapito”.
Él, secretario de Desarrollo Agropecuario.
Una de sus hermanas, Rocío, diputada local con licencia porque usufructúa la Senaduría de la República como suplente de Fernando Yunes Márquez, designado candidato panista a la presidencia municipal de Veracruz.
Otro de sus hermanos, Jesús Guzmán Avilés, alcalde de Tantoyuca, el feudo de todos ellos.
Otro de sus hermanos, Amado Guzmán Avilés, candidato a la presidencia municipal para que así el hermano le entregue el trono imperial y faraónico y todo siga en familia.
Uno de sus hijos, delegado de la secretaría de Desarrollo Social en el norte de Veracruz.
Uno de sus sobrinos, jefe de la Jurisdicción Sanitaria en Tantoyucan para cuidar la parcela de poder caciquil.
El mismo Joaquín Guzmán Avilés, operando para quedarse con la candidatura a Senador de la República el año entrante como candidato del PAN y del PRD, y en donde medirá fuerzas y peso político con Julen Rementería del Puerto (titular de la SIOP), Indira Rosales (SEDESOL), Enrique Cambranis (diputado federal) y Pepe Mancha (presidente del CDE del PAN).
Ningún otro político ni cacique en el territorio jarocho con tanta fuerza avasallante política, social y económica como “El chapito”…, que así le apodan de cariño por “El chapo”, Joaquín Guzmán Loera, preso en una cárcel de Estados Unidos por narcotráfico.
Pero, bueno, “El chapito” tiene compañía caciquil.
Es Paco Soto, el cacique de Ixhuacán de los Reyes. También panista.
Su segunda esposa, candidata a presidenta municipal de Cosautlán.
Una de sus hermanas, candidata a la alcaldía de Ixhuacán.
Su excontralor en el Ayuntamiento, candidato a la alcaldía de Ayaluahulco.
El mismo, Paco Soto, presidente municipal de Ixhuacán, ni más ni menos, que por segunda ocasión.
Todos ellos, panistas.
El cacique, alardeando de una amistad “a prueba de bomba” con el gobernador y compañía, y al que los panistas y priistas y perredistas le han endilgado el siguiente apodo:
”Miyuli and company”.
Bastan, pues, el par de casos anteriores para concluir que el México de Elías Calles es el Veracruz del gobierno azul, con todo y que Rafael Hernández Ochoa, gobernador de 1974 a 1980, aseguraba que hay caciques buenos y caciques malos y que ahora se reproduce, digamos, en el caso de “El chapito”.
Tan buenos que, por ejemplo, “El chapito” no es de Tantoyuca, sino, como dice el proverbio tan manoseado, Tantoyuca es de “El chapito” y su familia.

EL CACIQUE DE PÁNUCO 

Hay otro cacique panista. Mejor dicho, priista cuando le conviene, panista cuando le conviene.
Es Ricardo García Guzmán, conocido como Papá Porky.
Su feudo es Pánuco, en el norte de Veracruz, por donde en el Fidelato entraron los malandros y se multiplicaron en el territorio jarocho, a tal grado que hoy tienen a Veracruz en el primer lugar nacional en homicidios.
García Guzmán, ex presidente municipal de Pánuco, ex diputado local y dos veces Contralor. Con Miguel Alemán Velasco y Javier Duarte, el preso número 27 de una cárcel militar en Guatemala, habitada por Maras, narcotraficantes y políticos corruptos.
El hijo mayor de de Ricardo García, Ricky García Escalante, ex diputado local y presidente municipal del pueblo, la parcela familiar del poder político, económico y social.
Otro hijo, Rodrigo García Escalante, ex director de Inversión Extranjera en la secretaría de Finanzas y Planeación en el tiempo del duartazgo y ahora diputado local… que, dicen ellos, independiente.
Papá Porky buscó la candidatura a presidente municipal ahora, nominado por el PAN, y un desplegado en el periódico Reforma, de la Ciudad de México, lo tumbó del trono imperial y faraónico.
Entonces, el gobernador le dio nuevo chance y el cacique impuso de candidato a un incondicional.
El caso de Papá Porky es peor, porque, primero, trabajó con Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte, el par de enemigos públicos número uno y dos de Yunes Linares.
Y segundo, tapó los trastupijes de Fidel y de Duarte.
Y tercero, ahora, como si nada, el gobierno azul lo premia.
Por cierto, el cacique de Tantoyuca, Joaquín Guzmán, y el cacique de Pánuco, se odian, celosos uno y otro, como mujercitas quinceañeras, del cariño y el afecto del gobernador.
En los días previos a la toma de posesión, Papa Porky organizó un acto faraónico al góber azul y “El chapito” lo acompañó y su puso celoso.
El góber, conocedor de la naturaleza humana, le echó el rollo y le dijo que lo encarcelaría.
”El chapito”, como niñito, quedó feliz y contento, pero García Guzmán fue precandidato a la alcaldía y desde la Ciudad de México, desde el altiplano, desde la sede de los poderes federales, lo descarrilaron. 
Con todo, es el otro cacique del PAN… que ahora goza de los mejores privilegios de la vida política, pues sus hijos están encaramados en el poder y ya aprendieron el camino fácil para enaltecer su calidad de vida.

OTROS CACIQUES AZULES 

Otro caciquito, entre otros más que por ahí andarán, es Tito Delfín.
Dos veces alcalde y por dos pueblos diferentes. Azueta y Tierra Blanca.
Su esposa, fallida candidata a alcaldía, pero que DE cualquier manera quedó en la planilla como candidata a síndica por Azueta.
Uno de sus hermanos, candidato a regidor para el Ayuntamiento de Xalapa, la capital, la sede de los poderes estatales, pues, ni duda cabe, ha extendido su feudo.
Su esposa, parece, ya fue alcaldesa de Azueta y deseaba repetir, considerando que gracias a la ley Duarte podrán reelegirse seis más.
Claro, también hay caciquitos, digamos, menores, pero sustanciosos.
Caso Julen Rementería del Puerto, ex director de Comercio y ex regidor y ex alcalde en Veracruz, ex diputado local, ex coordinador de Centros SCT en el Felipisimo, secretario de Infraestructura y Obra Pública, y quien también disputa la candidatura a la Senaduría el año entrante.
¡Ah!, uno de sus hijitos, Bingen, diputado local por dedazo a cambiar de allanar el camino a Fernando Yunes Márquez como candidato a presidente municipal jarocho.
Y es que, ni hablar, la fórmula política de Plutarco Elías Calles es infalible.
Nada resulta más eficaz que repartir el poder entre los caciques a cambio de garantizar, más que la paz y la seguridad y evitar la inconformidad social, amarrar el voto en las urnas, como en el caso de Veracruz, que este año y el siguiente tendrá seis elecciones.
Los caciques, dueños del poder y del destino social…sin que a ninguno interese, ocupe ni preocupe el bien común.
El PAN ejerciendo el poder en Veracruz de igual manera que el PRI, cuyos caciques indígenas, campesinos, obreros y urbanos son los más connotados, simple y llanamente, porque han durado en el poder durante muchos más años.
Los pobres y los miserables… que se jodan.

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