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Martes, 22 de Agosto de 2017
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Expediente 2017: El derrumbe del PRI

LUIS_VELAZQUEZ

El PRI en Veracruz está viviendo y padeciendo la misma historia que enfrentara en 1997 cuando Cuauhtémoc Cárdenas ganara la jefatura de Gobierno en el Distrito Federal, y en que poco a poco, pian pianito, el tricolor fue perdiendo las delegaciones, las curules en la asamblea y el Senado, y cuando se dio cuenta estaba sin nada.

El año anterior, perdió la gubernatura y la mayoría en el Congreso local ante la alianza del PAN y del PRD.

Y ahora, de cara a la elección de los candidatos a presidentes municipales, la angustia, el terror y el pánico llega a lo siguiente: la mayoría de priistas andan en la rebatinga… pero por las regidurías. Además, por las regidurías una y dos, porque saben, en el derrotismo, que apenas, apenitas, podrían quedarse con tales espacios edilicios. Dan como un hecho que con las alcaldías están perdidos. Si acaso ganarían unas cuarenta. Y las cuarenta, todas, chiquitas. Alcaldías rancheras dice el politólogo Ramón Benítez.

Otros signos del derrumbe del partido tricolor son los siguientes:

Uno. Los priistas pasaron de “los cuernos de la luna” en que andaban al derrumbe. Todo, por mantener en el cargo a Javier Duarte y a los duartistas. Nunca fueron capaces de exigir y reclamar un buen servicio. Claro, muchos también se enriquecieron. Y/o cuando menos, “ordeñaban la vaca”. Ahora, pagan los estragos.

Dos. Los grupos rojos están mirando la tempestad y ninguno se hinca. Renato Alarcón, por un lado. Lorena Martínez, la delegada del CEN del PRI, por otro. Ángel Isaac Ochoa, el delegado federal de la secretaría de Gobernación, por otro. El senador Héctor Yunes Landa, por otro. Los líderes regionales y municipales, por otro. Los caciques, por otro. Y la militancia, por otro. Torre de Babel, ninguno se entiende, cada uno atrás de sus intereses. El PRI, en la ruleta rusa y en caída libre.

 

EMBARRADOS EN EL DESCRÉDITO

 

Tres. Enrique Peña Nieto en el sótano de la preferencia electoral. Apenas, con un 20, 25 por ciento en la encuesta. El colmo: imponer a su primo, Alfredo del Mazo junior, como candidato a gobernador en el estado de México. Más de cien visitas de los secretarios del gabinete peñista al estado de México en abierta campaña. Tan sólo Rosario Robles Berlanga, 27 ocasiones. Y si el presidente de la república anda así, nada puede esperarse del resto de las tribus.

Cuatro. El descrédito de los ex gobernadores acusados de corrupción. Tomás Yarrington, ex de Tamaulipas, detenido en Italia, mientras su homólogo, Eugenio Flores Hernández, sigue huyendo. Javier Duarte, huyendo. César Duarte, huyendo. Rodrigo Medina, en la cuerda floja. Roberto Borge Angulo, en el limbo, temeroso de la próxima orden de aprehensión. Y el Sistema Nacional Anticorrupción, orgullo peñista, en el despeñadero.

Cinco. Si Andrés Manuel López Obrador entra a Los Pinos el año entrante, su primer acción será enviar a Peña Nieto a la cárcel. Y por añadidura, a otros ex gobernadores, pues Peña Nieto, dice el politólogo Ramón Benítez, dejó robar a todos sin control alguno. Por eso, la desbandada de políticos de varios partidos a MORENA, y/o a otros partidos. El priista Pablo Anaya, a Movimiento Ciudadano, por ejemplo, ex diputado local y federal, ex alcalde y ex secretario de Salud. Además, un hombre, se entiende, con principios y valores. 20 años académico de Tiempo Completo en la Universidad Veracruzana. 17 años, director del IMSS en Poza Rica.

Seis. La pérdida de la brújula política del tricolor quedó expresa con la candidatura a la alcaldía jarocha. Como loquitos buscando candidato. Bandazos, incluso. Anilú Ingram, que ya se cree senadora vía MAO, declinando. Francisco Ávila Camberos, dando las gracias al cuarto para las doce. Tavo Sousa, con fuego amigo. Marlon Ramírez y Raúl Díaz Diez, derrotados sin jugar. Antonio Sierra, descarrilado. Dice Renato Alarcón, presidente del CDE del PRI: los jarochos firman alianza antes de ser elegidos y cuando sale uno todos se van en contra. Ahora, el último trascendido… que Fidel Kuri Grajales, quien originario de Orizaba, iba para Boca del Río, y de pronto, zas, para el puerto, como si fuera un iluminado, iluminado igual que el panista Francisco Gutiérrez, quien ex alcalde boqueño se soñaba jarocho, ¡vaya desfachatez!

 

LA TRAGEDIA APENAS COMIENZA…

 

Siete. El año anterior, el PRI perdió la gubernatura y la mayoría en el Congreso. Javier Duarte, huyendo desde hace 178 días. Cuatro ex secretarios (Arturo Bermúdez, Mauricio Audirac y Francisco Valencia), presos en el penal de Pacho Viejo. El ex interino, Flavino Ríos, en prisión domiciliara por motivos de salud. Partido de oposición, la llave de SEFIPLAN cerrada para el tricolor. Y sin dinero, los priistas nunca aprendieron a hacer política. Este año, todo indica, perderán la mayoría de alcaldías. Y de ser así, vientos huracanados en contra para el año entrante. También perderán las diputaciones locales y federales, y las senadurías y la gubernatura y la presidencia de la república.

Igual pasó en 1997 con el PRI de la Ciudad de México.

La historia, repitiéndose como drama y tragedia. En el caso, las dos cosas. Drama, porque el ataque cardiaco fulminante apenas comienza. Y tragedia, por el terrible desempleo en que ya anda la mayoría de las tribus. La militancia, en el desencanto, sintiéndose usada una vez más.

 

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