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Expediente 2017: El desencanto

LUIS_VELAZQUEZ

Luis Velázquez

08 de mayo de 2017

 

Hay acciones terribles, inverosímiles en el llamado Estado de Derecho, que han sucedido en el Veracruz azul.

Un activista social del medio ambiente, además norteamericano, Gordon Lewis Strom, asesinado en Teocelo.

Un niño de 5 años, asesinado en Tantoyuca.

Una maestra, ejecutada en Tantoyuca.

Un reportero, Ricardo Monlui Cabrera, ejecutado en Yanga el 19 de abril.

Varias mujeres, asesinadas y tirados sus cadáveres en la carretera y entre los cañaverales.

El fuego cruzado ha cobrado la vida de varios civiles.

Veracruz, remontado al primer lugar nacional en homicidios.

Peor tantito: con todo y la Alerta de Género en algunos municipios (apenas, apenitas once de los 212), los feminicidios están fuera de control, incluido el chavo que asesinó a su novia de 16 años en el pueblo de Emiliano Carranza, en Vega de Alatorre, el miércoles 3 de mayo.

Y aun cuando, cierto, imposible designar un policía a cada familia, el trasfondo es uno solo: el fracaso de los programas sociales, desde SEDESOL hasta el DIF, desde Seguridad Pública hasta la Fiscalía, para reeducar a la población.

Más aún: con todo y que en el lado oficial se justifican diciendo que “tengan paciencia porque estamos llegando” y que “es fácil criticar desde afuera”, la realidad es avasallante: estamos igual o peor que en el duartazgo, porque con el nuevo bienio se levantaron muchas, demasiadas expectativas, y cinco meses y ocho días después, el desencanto, la palabra incumplida, el chorizo.

La página roja sigue escurriendo sangre. Y como dice un voceador, si un periódico se agita tantito salen huesos. Y si se zangolotea un poquito más salen cadáveres.

Ahora falta que el bienio azul reproduzca la filosofía comunicativa del sexenio rojo de minimizar la violencia, decir que “aquí no pasa nada”, incluso, exigir a los medios que oculten la noticia roja.

 

PERVERSAS HERMANAS GEMELAS

 

La inseguridad y la injusticia son hermanas gemelas, así sea de probeta. Una y otra son inseparables. La ausencia de una lleva a la presencia de la otra.

Y al momento, los familiares de los desaparecidos, secuestrados, asesinados, sepultados en fosas clandestinas, tirados a orilla de carretera y entre los cañaverales, arrojados a un pozo de agua dado de baja, tirados en la vía pública, siguen clamando justicia.

Y en contraparte, y con todo y defensa apasionada del gobernador por su Fiscal, el Fiscal de la venganza política, las madres de las víctimas siguen doliéndose del mismo mal bíblico del duartazgo, como es el desdén, el menosprecio y el desprecio.

Incluso, el pitorreo. Los plantones. Las “tomaduras de pelo”.

Y si el jefe máximo de la revolución azul defiende a su Fiscal significa que las ONG, Colectivos y Solecitos pueden seguir gritando, porque gritarán en el desierto, en el yermo, en el páramo social.

Y más, porque luego de que llamara “bola de corruptos” a los diputados locales y federales, y quienes (los primeros) exigieran incluso su despido, fue defendido asegurando que con pedir perdón es suficiente, lo que expresa el autoritarismo puro.

Y autoritarismo, porque más que Fiscal para procurar la justicia de norte a sur y de este a oeste de Veracruz, se ha reducido a lo que en su esencia significa, el Fiscal de un hombre, que también usufructúa los poderes Legislativo y Judicial y las corporaciones policiacas y las finanzas y el ORFIS y la Comisión de Vigilancia del Congreso local.

Y si la circunstancia se olvida, entonces, estamos fritos.

Lo que en el duartazgo fue el desdén por la vida pública y el bienestar social, en el bienio azul es el autoritarismo. “Yo soy el Estado” dijo Luis XIV cuando tenía 19 años, encaramado en el poder absoluto.

 

DUEÑOS DE VERACRUZ

 

Los carteles y cartelitos siguen ganando la batalla del horror y el terror en Veracruz.

El ajuste de cuentas entre ellos, el fuego cruzado con los cuerpos policiacos, la muerte de civiles, los plagios, los desaparecidos, las fosas clandestinas, el derecho de piso, el secuestro exprés, las cuotas y los narcopolicías, pasean aquí, dueños del día y de la noche.

Todos ellos entraron a Veracruz en el sexenio de Patricio Chirinos Calero, 1992/1998, con José Albino Quintero Meraz como el con más fuerza y poderío, y aquí continúan… cinco meses y ocho días después de iniciado el bienio azul.

Mera referencia, pero el secretario de Educación era director general de Prevención y Readaptación Social federal cuando Joaquín “El chapo” Guzmán escapó la primera vez de un penal de alta seguridad, en el caso de Jalisco.

Y aun cuando como dijera Andrés Gide, “todo está dicho”, ha de repetirse una vez más. La Gendarmería, la Policía Federal, los marinos y soldados, la Fuerza Civil, los policías estatales y municipales, los israelitas y colombianos y Genaros García Luna que se dijo operarían en el bienio azul, han sido rebasados por la delincuencia organizada.

Lo peor está apenas por venir. Enrique Peña Nieto recrimina ya a los gobernadores su desatención de la inseguridad dejando al gobierno federal la carga más pesada.

 

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