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Domingo, 17 de Diciembre de 2017
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Expediente 2017: El panteón jarocho

LUIS_VELAZQUEZ
Luis Velázquez
28 de agosto de 2017

Todo Veracruz fue (¿todavía será?) un gigantesco panteón clandestino de los carteles. De norte a sur, el territorio jarocho sembrado de fosas. Además, los ríos, las lagunas, los pozos artesianos de agua dados de baja, los cañaverales, las carreteras, las calles, las avenidas, los pueblos, sembrados, todos, de cadáveres.
Nada escapó a los malandros. Veracruz fue (¿aún es?) totalmente suyo durante los seis años del duartazgo. Dueños del día y de la noche, hacían y deshacían. Y desde luego, si así operaban, como en su casa, es porque tenían la bendición superior.
Sus fosas estaban distribuidas en cuarenta y tres ciudades, con lo que, antes que el Instituto Nacional Electoral, INE, redistribuyeron Veracruz.
Había fosas, por ejemplo, en el Totonacapan, la Huasteca, Los Tuxtlas, la región olmeca y las periferias de las grandes ciudades.
Un día, la población despertó con la noticia inesperada. Y cuando lo registraron por completo en sus vidas y en sus mentes, todo Veracruz les pertenecía.
La Fiscalía azul, por ejemplo, entregó un listado al corresponsal de Proceso, Noé Zavaleta, de las 43 ciudades con fosas clandestinas que al momento han detectado.
Y ninguna ciudad importante escapó.
Claro, la más conocida, mejor dicho, la más estremecedora fue y es la gigantesca fosa en el terreno anexo al Frac. “Colinas de Santa Fe”, en el puerto jarocho del alcalde Ramón Poo Gil, descubierto por las madres integrantes del Solecito a partir de “un pitazo”, quizá de un malandro con reproches de conciencia.
Pero…, desde Pueblo Viejo hasta Coatzacoalcos, y desde Perote hasta Tlacotalpan, y desde Misantla a Castillo de Teayo, y desde Acayucan a Texistepec, etcétera, etcétera, existieron (todavía) fosas clandestinas y que, bueno, si ha de creerse a la Fiscalía, trabajan en un inventario.
Hacia el final del día, y en todo caso, sirve para continuar enlodando a Javier Duarte, y de paso, a su secretario de Seguridad Publica, Arturo Bermúdez Zurita, y a su Fiscal, Luis Ángel Bravo Contreras, aquel que se creía el Mesías rojo.

EXCULPADOS DUARTE Y BERMÚDEZ

La piel se enchina leyendo la lista de las 43 ciudades donde los carteles tenían fosas clandestinas. Sabrá el Señor Todopoderoso de cada quien, sabrá el chamán, sabrá la astróloga, el número de víctimas sepultadas en cada una. Y más si se considera que la Fiscalía dice que en Veracruz hay tres mil 600 desaparecidos, con todo y que al Fiscal Luis Eduardo Coronel Gamboa le valen como cuando dijo (30 de mayo, 2017) que “¿Cuál es la prisa si los desaparecidos… desaparecidos están?”.
Por eso, una vez más ha de preguntarse en qué momento y por qué Veracruz con Javier Duarte y su gabinete político y de seguridad se jodió, a tono con aquella interrogación del reportero Zavalita en la novela “Conversación en la catedral” de Mario Vargas Llosa.
Por lo pronto, está claro: el duartazgo fue el tiempo del menosprecio y el desprecio, y el desdén por la vida humana.
Nunca, jamás, les importó, a pesar, incluso, de los gritos del Solecito y los Colectivos.
Así, resulta inverosímil una realidad avasallante:
Javier Duarte está preso en el Reclusorio Oriente y Arturo Bermúdez Zurita en el penal de Pacho Viejo.
Y ni uno ni otro acusados ni de desaparición forzada, “delito de lesa humanidad” con lo que se refundarían en la cárcel, ni tampoco por tantos desaparecidos, y por lo pronto, en las fosas clandestinas.
Con todo, el Fiscal dice, amenazante (¿será terrorismo puro?) que “transparentan la información de las personas desaparecidas” para que si “se deriva alguna conducta ilegal en contra de funcionarios o exfuncionarios de la Fiscalía se procederá en contra de los responsables”.
Okey.
Pero si así es, están dejando fuera (y por alguna razón) tanto a Bermúdez Zurita como a Javier Duarte.
El exfiscal, cierto, tendría (o tiene) responsabilidad, pero también el ex secretario de Seguridad Pública y el ex gobernador.
Y si alguna duda existiera pregunten al Solecito, por ejemplo, tan digno siempre.

LOS DESAPARECIDOS MERECEN JUSTICIA

Las ONG de personas desaparecidas han sido puntuales tanto con la Fiscalía y la Procuraduría General de la República, PGR:
Entre las prioridades está la identificación de los cuerpos exhumados de fosas clandestinas y que, lo pronto, llegan a unos trescientos en diversas planchas de los Institutos Forenses de Veracruz, pues aún están pendientes” los mapeos genéticos, unos incompletos, y otros con los documentos extraviados”. (Agencia Apro, Noé Zavaleta)
Pero también, seguir buscando las fosas clandestinas que de acuerdo con la Fiscalía llegan aprox. a 43.
Muchos pendientes aún.
Y más, porque los desaparecidos y secuestrados y asesinados continúan y se corre el riesgo de que las víctimas actuales absorban todo el tiempo del mundo con el riesgo de olvidar a las del sexenio anterior.
Y más, como en el caso en que la población electoral tiene la certeza de que la Fiscalía se ha vuelto un tribunal implacable en contra de los duartistas, a tal grado que le llaman la Fiscalía del resentimiento, el odio y la venganza.
Los desaparecidos también merecen justicia.

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