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Expediente 2017: Mujeres ultrajadas

LUIS_VELAZQUEZ
Luis Velázquez
23 de agosto de 2017

Los políticos dirán misa “y se cortarán las venas” en nombre de las mujeres. Establecerán “la cuota de género” para ascender a cargos públicos. Declararán la Alerta de Género. Crearán Comisiones de la Verdad para investigar feminicidios. Etcétera. Pero con todo, la población femenina (6 de cada 10 mexicanos son mujeres), vive el infierno.
La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) lo ha testimoniado una vez más. En un año, 24 mil 333 mujeres fueron violadas en su trabajo.
Una mujer, Alicia, empleada de Pemex en “La Cangrejera”, de Coatzacoalcos, fue ultrajada en dos ocasiones.
Y lo peor, “ningún directivo atendió su solicitud para que la cambiaran de área”. (La Jornada, 20 de agosto, 2017)
Peor tantito: fue hostigada por sus compañeros.
Burlones, todos los hombres se pitorrearon de ella:
“Mis compañeros decían que iban a hacer que los violaran para subir de puesto”.
Veracruz, cierto, el infierno. Pero igual, el resto del país. País de machos. La famosa “cortina de nopal” connotada por José Luis Cuevas, donde un hombre, vestido de indígena (¿indígena él?) duerme con su sombrero de pico alto y manga ancha y una indita cuida su sueño.
Lo dijo antes el secretario de Seguridad Pública del reino de Yunilandia cuando le preguntaron sobre los feminicidios.
La violencia, dijo, es intrafamiliar. Los hombres pegan a las mujeres. Y ahí, ni modo, nada puede hacerse.
Ajá.
Peor tantito: igual que antes, igual que siempre, la mujer, además de asesinada, mancillada, humillada, acosada, objeto y sujeto sexual.
Tan es así que en el mismo gobierno, las mujeres (mejor dotadas en sus capacidades, con más posgrados, con más sensibilidad social, con más experiencia, con más iniciativa profesional, más eficaces y eficientes, más solidarias, con más vocación social, más leales, más honestas) y con el mismo cargo que los hombres… perciben un salario menor que los machos.
Más aún: en la mayor parte de los gobiernos municipales y estatal, el club de Tobi. El político encumbrado, rodeado en cargos públicos de sus amigos. Y para las mujeres amigas, un premio de consolación.
Clementina Guerrero, Tula, sólo duró unos meses en la secretaría de Finanzas y Planeación.
Igual que la rectora de la UPAV, Maribel Sánchez Lara, recién destituida.
Del gabinete legal y ampliado en el gobierno azul de Veracruz, dos funcionarios han sido despedidos. Las dos, mujeres.
Claro, peor, mucho peor le fue a Alicia, en La Cangrejera, en cuya área laboral en Pemex trabajan ciento dos hombres, de los cuales seis son mujeres. Y no hay baño para ellas.

EL INFIERNO TERRENAL

Pendiente como una pesadilla la gran agenda social. En la lista negra, feminicidios, desapariciones, violencia sexual, trata de personas, matrimonio infantil, abortos clandestinos, penalización del aborto, adolescentes embarazadas.
Dice la encuesta de Endireh:
“Seis de cada diez mujeres de 15 años y más… ha sufrido al menos un incidente de violencia emocional, económica, física, sexual o discriminación a lo largo de su vida”.
Nunca podrá olvidarse el asesinato y violación de la indígena de 73 años, Ernestina Ascensio Rosario, en Soledad Atzompa, por varios soldados, Felipe Calderón Hinojosa en Los Pinos y Fidel Herrera Beltrán gobernador de Veracruz, y en donde el góber fogoso se prestó a la calumnia con que el presidente dictaminó que había muerto por una anemia aguda.
Jamás se olvidará la acusación de la diputada Barbie del cacique magisterial, Juan Nicolás Callejas Arroyo, de que las mujeres migrantes de América Central que pasan por Veracruz camino a Estados Unidos son unas prostitutas y ellas son culpables de tantos ultrajes.
Veracruz, dice la investigadora Patricia Ponce, ocupa el primer lugar nacional en producción y exportación de trabajadoras sexuales al resto del país que han de vender su cuerpo para garantizar el itacate en casa para ellas, para sus hijos y para sus padres ancianos.
“Sólo pido la oportunidad de reintegrarme de manera digna a un lugar donde pueda volver a empezar” dice Alicia, la trabajadora violada en la Cangrejera.
Es el México de hoy.

DEMASIADAS HERIDAS SOCIALES

Moctezuma II envió veinte mujeres, veinte doncellas, entre ellas a la Malinche, a Hernán Cortés, para la sevicia y hacerles agradable el camino de las playas de Chalchihuecan a la vieja Tenochtitlán.
Luego de que varios generales de Cortés tuvieran a la Malinche de compañera, la hizo suya.
Y la maldición cayó sobre el país.
Bastaría, por ejemplo, mirar el estilo personal con que caminan los inditos. El hombre, por ejemplo, siempre, siempre, siempre va adelante. Y la mujer, dos, tres, cuatro pasos atrás.
En la revolución, la viñeta es universal, impresionante. Los hombres a caballo. Las mujeres, las Adelitas, a pie.
En las noches de la guerra de Independencia, el curita Miguel Hidalgo paseaba en el campamento eligiendo a su compañera de la noche.
Después de luchar en el campo de batalla en la noche, Pancho Villa regresaba a su campamento, en donde el curita del pueblo lo esperaba para casarse y lo casó veintinueve ocasiones.
Ningún macho tan fregón como Emilio “El indio” Fernández, quien sometía en las películas a la mismita María Félix.
Los teóricos dicen que “para acabar con el trabajo sexual debe combatirse la pobreza” y quizá por eso mismo, la delegada federal de la SEDESOL en Veracruz, Anilú Ingram, festinó que en Miguel Ángel Yunes Linares ha encontrado “su otro yo” para hacer menos pobres a los seis de cada diez habitantes del territorio jarocho.
Pero la encuesta de Endireht refiere otra realidad lacerante.
Machismo, desdén oficial, el club de Tobi, autoritarismo, reeducación, fallida política pública, sometimiento de la mujer al hombre, ineficaz procuración de la justicia, retroceso institucional.
El saldo para las mujeres es desolador.
Hay muchas heridas sociales. Los migrantes de América Central, por ejemplo, tienen más terror, horror y miedo a las autoridades de México que de Estados Unidos, porque aquí “son más brutales y despiadados”.
Pero el agravio a las mujeres en todos los sentidos también constituye “un delito de lesa humanidad”.

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