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Expediente 2017: Pillerías insólitas

LUIS_VELAZQUEZ
Luis Velázquez
07 de noviembre de 2017

Con Javier Duarte, Karime Macías y sus familiares y con los duartistas pillos y ladrones… bien podrá integrarse el Museo de la Corrupción.
En su haber se integrarían todos y cada uno de los latrocinios, pero desde luego, habría unos que alcanzaron el récord Guinness y que permitirían declarar a Veracruz un pueblo mágico donde los políticos en turno suelen desaparecer los recursos públicos, federales y estatales.
Por ejemplo, los siguientes hechos y acciones podrían formar parte de las pillerías más canijas de la generación duartista en el poder.
Uno. Los jefes máximos que pasaron por la secretaría de Finanzas y Planeación, desde el secretario y los subsecretarios hasta el tesorero, que de hecho y derecho era más poderoso que el titular (Vicente Benítez, Tarek Abdalá y Juan Manuel del Castillo, por ejemplo) solían repartir sobres a los empleadores mayores y menores, digamos, como estímulo laboral.
Pero más que estímulo era, quizá, una forma de comprar su silencio ante los manifiestos trastupijes en que andaban.
Según las versiones, los sobrecitos eran mensuales con cantidades inimaginables.
Y por lo regular eran, según se afirmaba en el pasillo, por las ganancias de las llamadas empresas fantasmas, en la inteligencia de que si a los burócratas les daban buenas recompensas, ellos, los jefes, quedaban con millones de pesos.

MIL MILLONES DE PESOS EN ABONITOS

Dos. Los jefes en SEFIPLAN durante el duartazgo también solían comprar lealtades de los burócratas con días de descanso y uno o dos días más cuando se trataba de días festivos.
Así, todos eran felices y creían y sentían que estaban en el paraíso.
Tres. La maquinaria gubernamental en SEFIPLAN estaba bien aceitada, y entonces, los jefes máximos poco iban a trabajar y descargaban en sus auxiliares.
Cuatro. Según las versiones (y que uno se resiste a creer), en su tiempo como poderoso, poderosísimo tesorero de SEFIPLAN, a Tarek Abdalá le tocó llevar el dinerito al presidente del CEN del PRI, Carlos Camacho Quiroz, hasta completar mil millones de pesos, según para financiar las campañas de los candidatos a cargos de elección popular.
El operativo de Tarek lo reitera como un hombre de ultra súper confianza de Javier Duarte y Karime Macías, de igual manera como en su tiempo lo fuera Vicente Benítez, hoy ungido diputado local, con las maletas voladoras de 25 millones de pesos transportadas en un maletín negro de Xalapa a Toluca.

NADIE TOCA A CHÁRLESTON JUNIOR

Cinco. La Cuenta Pública del año 2016, el año de Hidalgo, el último del duartazgo, enlodó a más duartistas en los trastupijes, pues según el ORFIS, Órgano de Fiscalización Superior, el daño patrimonial sobrepasó, en un solo año, los catorce mil millones de pesos.
La ola negra de la corrupción alcanzó, por ahora, al ex titular de SEFIPLAN, genio del SAT, líder nacional del Panal de la profe Elba Esther Gordillo, Tomás Ruiz González, aun cuando se afirma que el presunto ilícito fue cometido en la secretaría de Infraestructura y Obra Pública.
También a Antonio Gómez Pelegrin, de quien se afirma es un prófugo de la justicia, igual que Juan Antonio Nemi Dib (Salud), Leonel Bustos (Seguro Popular), Carlos Aguirre Morales (SEFIPLAN) y Ramón Ferrari Pardiño y su hijo, ex director del COBAEV y ex titular de SEFIPLAN en el último tramo del fidelato.
¡Ah!, pero por alguna razón extraña y misteriosa, pero significativa, nadie está tocando al ex titular de Sefiplan y ex diputado federal, Fernando Chárleston junior, quien entró al corazón de Karime y Duarte porque fue el Celestino.

YUNES, EN EL PEOR MOMENTO DE SU VIDA

Por eso ahora cuando en las secretarías del gabinete legal y ampliado de la yunicidad viven el tiempo de la austeridad republicana…
Y cuando ningún sobrecito camina en SEFIPLAN como estímulo laboral…
Y cuando el trabajo se ha multiplicado, a tal grado que con frecuencia se prolonga más allá del horario normal y a veces llega hasta la medianoche…, la mayor parte del personal está molesto.
Y es que el gobernador está trabajando a mil kilómetros por ahora, y por ejemplo, hay ocasiones en que hasta los sábados y los domingos se reúne con los jefes de SEFIPLAN para dar seguimiento a las órdenes expresas.
Y si el jefe máximo anda con la bilirrubina puesta, entonces, la electricidad se trasmite por inercia en los mandos altos, medios y bajos.
Y más, cuando Miguel Ángel Yunes Linares trae una computadora en la cabeza, pues nada se le olvida.
Por ejemplo, hacia el principio de la administración en una de aquellas juntitas ordenó desaparecer el Instituto de Bioenergéticos (Osiel Castro de la Rosa titular en el duartazgo) y la Comisión de Desarrollo del Papaloapan, CODEPA (Ramón Ferrari Pardiño, titular) y por alguna razón a los jefes en SEFIPLAN se les borró el casete.
Y dos, tres, quincenas después cuando detectó que en la nómina seguían incluyendo al personal de Bioenergéticos y la CODEPA levantó la voz preguntando las razones porque les seguían pagando.
Y es que durante más de veinte años, Miguel Ángel Yunes Linares soñó con la gubernatura y ni modo, la vida es así de canija y sorprendente, alcanzó su legítimo sueño y está en el mejor lugar político de su vida, pero… en el peor momento.
Y aun cuando la pasa tapando los grandes huecos, cráteres económicos y sociales que dejó su antecesor, y anda sin recursos públicos con una mano adelante y otra atrás tratando de cumplir, también busca ser feliz en el ejercicio del poder.
Más feliz será cuando levante el Museo de la Corrupción, en donde SEFIPLAN, la Contraloría y el ORFIS, Órgano de Fiscalización Superior, serán las figuras notables.

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