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Jueves, 29 de Junio de 2017
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Expediente 2017: Una mujer contra el mundo

LUIS_VELAZQUEZ
Luis Velázquez
15 de junio de 2017

La diputada Marijose Gamboa está honrando la curul. Mejor dicho, a la población. Cabildea en varios carriles sociales.
Uno de ellos, con los familiares de los desaparecidos.
Otro más, con las moto-taxis para las regiones urbanas.
Otro más, contra los médicos plásticos usurpadores.
Otro, que integra, contra los urólogos farsantes.
Otro, la aplicación de la justicia contra los abusos del ex Fiscal, Luis Ángel Bravo Contreras.
Ahora, enarbola una nueva causa que trae desde hace ratito: luchar contra la impunidad en el caso de los veinte reporteros y fotógrafos asesinados de los años 2011 a 2017, el último, el 19 de marzo en Yanga con Ricardo Monlui Cabrera.
El domingo once de junio del año que corre dejó testimonio de su filosofía social y legislativa: en su columna “Al aire” en el diario Notiver publicó la lista del estatus legal que guardan los crímenes de los trabajadores de la información.
Y el resultado es terrorífico. El abuso y el pitorreo al desnudo. Un Bravo Contreras y un Felipe Amadeo Flores Espinoza que “tomaron el pelo” a sus familias y a los medios y a la población en general. Puro “atole con el dedo”. “Golpes de pecho para curarse en salud” y que sólo producen indignación y coraje.
Casos en la impunidad:
Noel López Olguín: en trámite.
Miguel Ángel López Velasco y Misael López Solana: atraídos por la PGR.
Yolanda Ordaz: atraído por la PGR.
Regina Martínez Pérez: que resuelto.
Gabriel Huge, Guillermo Luna, Esteban Rodríguez e Irasema Becerra: atraídos por la PGR.
Víctor Manuel Báez: atraído por la PGR.
Gregorio Jiménez de la Cruz: que esclarecido.
Sergio Landa: atraído por la PGR.
Moisés Sánchez Cerezo: que esclarecido.
Anabel Flores Salazar: que resuelto.
Pedro Tamayo: en trámite.
Manuel Santiago Torres: en trámite.
Armando Saldaña Morales y Rubén Espinoza Becerril: no se precisa.
Armando Arrieta: en trámite.
Ricardo Monlui Cabrera: en trámite.
He ahí, de manera concreta y específica, el estado jurídico que guardan los asesinatos de reporteros, el primero de los cuales (Noel López Olguín, en trámite, ajá) fue consumado el primero de junio del año 2011, es decir, hace seis años y catorce días.
Y, bueno, si tantos años han transcurrido sin que se haga justicia y todavía se diga que “está en trámite”…
Y si varios otros casos fueron atraídos por la Procuraduría General de la República y nada se sabe ni conoce ni ha trascendido…
Y si todavía la autoridad (felicidades, aplausos) sigue investigando…
Y si en otros casos se habla de que fueron resueltos (caso Regina Martínez, cuando un presunto homicida sigue prófugo y el otro fue detenido y liberado)…
Y en otros más la respuesta de la Fiscalía fue imprecisa, mejor dicho, en el limbo, entonces, caray, a partir del recuento podrá el lector derivar la calidad de la justicia impartida en el sexenio anterior y en el que corre, pues al momento, nada sobre el crimen de Ricardo Monlui ni tampoco sobre el tiroteo a Armando Arrieta…, por más y más cafecitos que se tomen en café público con fotógrafos y camarógrafos, digamos, para el impacto mediático.

NUNCA MÁS EL SILENCIO…

La diputada padece indignación crónica. Es una fascinante enfermedad que nunca se cura. Ni siquiera, vaya, con la muerte, porque en el camino al otro lado del charco y en el charco mismo, si hay vida, todavía se continúa con “la víbora chillando” en la mano.
Por eso, ha de tenerse la confianza de que con ella abanderando las causas anteriores (más otras de seguro) hay posibilidad de que la justicia se cumpla al pie de la letra.
Ella tiene la pasión social. Y la mística. Y el apostolado. Y habrá quienes la evidencien, pero al mismo tiempo, se deberá a que muchos viven en gerundio, planeando toda la vida lo que nunca harán y que ella aplica.
El informe sobre el estado legal que guardan los expedientes de los periodistas asesinados y desaparecidos constituye una lámpara votiva en el largo y extenso túnel de la injusticia que hemos vivido desde el primero de diciembre del año 2010 cuando Javier Duarte asumiera el trono imperial y faraónico.
Ella misma fue víctima de Duarte durante nueve meses. Y su lucha social ahora desde la LXIV Legislatura en ningún momento significa una venganza contra el pasado inmediato, sino expresa su dimensión humana, su honestidad “a prueba de bomba”, la firmeza de sus ideales, la nobleza de su espíritu, la generosidad de su vida, sus principios.
Y de seguro, con la misma pasión que reportea y teclea y legisla y abandera causas sociales, seguirá luchando para lograr el fin de la impunidad en tantos casos pendientes.
Bastaría referir que en aquellos días polvorientos de la iniciativa de ley sobre las mototaxis en las regiones indígenas y campesinas, el gobernador quiso darle (digamos) una explicación y ella fue lacónica con seis palabras:
“A mí, hábleme con la verdad”.
Ella, con su trabajo social, está abriendo puertas para los hambrientos de justicia en Veracruz.
Lo escribió así en su columna:
“Que jamás un Congreso sea cómplice con su silencio, su omisión o su indiferencia ante ninguna injusticia”.
Ella es la voz que la población de Veracruz necesita. Los pobres, los miserables, los jodidos, los desempleados, los enfermos, “los desheredados de la fortuna” les llamaba Albert Camus, “los olvidados de Dios” les decía Luis Buñuel.

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