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Expediente 2017: Viaje diario al infierno

LUIS_VELAZQUEZ
Luis Velázquez
21 de noviembre de 2017

Dos mujeres más han sido asesinadas en el paraíso que fue Veracruz, el infierno que es desde el duartazgo.
Pareciera que se viviera “el tiempo del desprecio” (Albert Camus) y del menosprecio en contra de la población femenina, 6 de cada 10 habitantes del territorio jarocho.
Pasmado, el ciudadano se pregunta sobre la tragedia, mejor dicho, la barbarie que nada (violencia intrafamiliar, dicen los teóricos y políticos policiacos) ni nadie (el Estado, la secretaría de Seguridad Pública, la Fiscalía, SEDESOL, el DIF, ONG, etcétera) pueden abatir.
Mujeres acuchilladas, estranguladas, cercenadas, flotando en los ríos, desgarradas, sin ojos, ultrajadas, torturadas, arrojadas a orilla de carretera, entre los cañales y en las calles y en los caminos, como si fuera un viaje perpetuo diario al infierno.
Se vive y padece el tiempo de Himmler, el súper ministro de Adolf Hitler, quien hizo una ciencia de la tortura, pero también, el tiempo de Goyo Cárdenas, el asesino serial de mujeres.
Muchos Himmlers y muchos Goyos en Veracruz.
Se trata, entonces, de matar mujeres, y lo peor, humillarlas, pues la inseguridad y la impunidad han rebasado la capacidad oficial.
Y más, cuando desde la secretaría de Seguridad Pública “se lavan las manos”, igual que Poncio Pilatos, diciendo que la mayor parte de los crímenes se deben a problemas de las y/o entre las parejas.
Los familiares de las muertes pensarán en forma diferente, y hasta pensarían que hay un genocidio femenino.
Un sacerdote hablaría de la destrucción del alma femenina.
Una activista exclamaría con justa razón: “¡Nos están exterminando!”.

LA BARBARIE

El jueves 16 de noviembre, en Nogales, en la colonia “El encanto”, la enfermera María del Carmen Carbajal Ruiz fue hallada sin vida.
Estaba tendida boca abajo entre la maleza, con una sudadera color gris y huellas de violencia. Los ojos vendados. Una herida de bala en la cabeza. Un cubrebocas. Tenía 38 años. Vivía en Rafael Delgado.
El viernes 17 de noviembre, otra mujer fue asesinada. En el municipio de San Rafael.
Fue hallada desnuda. Las manos atadas hacia atrás. A orilla de la carretera estatal Potrero-Puntilla Aldama. Un pedazo de cartón, que deseó ser narcocartulina, con un mensaje siniestro.
Un comunero iba a la parcela. Y a la altura del rastro se topó con el cadáver desnudo de la mujer.
Entre 28 a 30 años. Tez blanca. El cuerpo fue enviado al servicio de medicina forense en Martínez de la Torre.
Entonces, supieron que al parecer se trataba de una cortesana y le apodaban “La Machina” y laboraba en un bar de la zona.
La muerte sigue teniendo permiso diría el novelista Edmundo Valadés.

EL FISCAL GLORIFICADO

Algún día se sabrá la historia de los feminicidios en Veracruz y se dirá, por ejemplo, que una cosita es la inseguridad galopante y otra la impunidad que crece y crece, con todo y que el Fiscal sea glorificado porque “es valiente, eficiente, honorable, responsable y comprometido con su trabajo”.
Desde Seguridad Pública cacarean, como decía Agustín Acosta Lagunes, que “ni modo, la violencia (intrafamiliar) es inevitable”, y en tanto haya machitos las mujeres serán asesinadas.
¡Vaya consuelo!
Siempre, en todos los tiempos, han existido hombres que se creen muy fregones.
Y lo peor, siguen matando, crecidos a la sombra de la impunidad.
Quizá, día llegará cuando se llegue a la barbarie y los asesinos de mujeres sean condenados, como en el siglo pasado, a la horca pública.
O al linchamiento.
O de plano, aplicarse la ley universal de “ojo por ojo y diente por diente”, a tono con la ley no escrita en los penales donde un violador es ultrajado por los presos.
Un castigo ejemplar, con todo y los derechos humanos de por medio, para que las mujeres puedan soñar con el paraíso perdido.

EL REINO DE LA IMPUNIDAD

Hay ONG de mujeres luchando contra los feminicidios y cabildeando para que la secretaría de Gobernación amplíe la Alerta de Género que ahora está sólo en once municipios de los 212 de Veracruz y que, bueno, mucho se duda de resultados optimistas.
Hay ONG integradas con madres de hijos desaparecidos y secuestrados y que dada su búsqueda esperan encontrarles con vida.
Desde hace ratito ya nadie cabildea la justicia para los 22 reporteros y fotógrafos asesinados en Veracruz del año 2011 al 2017, entre ellos, tres mujeres (Yolanda Ordaz de la Cruz, Regina Martínez y Anabel Flores Espinoza).
Hay historias desgarradoras de mujeres asesinadas, por ejemplo, de cuarenta puñaladas, como sucediera en un hotel de Córdoba y/o la chica de 17 años secuestrada, ultrajada, asesinada y tirada atrás de la comandancia de Potrero Nuevo, y en donde (dicen que los zopilotes) le sacaron los ojos de un picotazo, teniendo, oh paradoja, a los policías a un lado.
Pero la secretaría de Seguridad Pública está atrapada y sin salida en el día al día (los asesinos de los tres policías federales en Cardel, el presunto asesino del doctor David Casanova López que se fugó del hospital Yanga de Córdoba, etcétera) y resta tiempo limitado para abatir el índice violento.
Y la Fiscalía, por el contrario, sólo tiene un objetivo como es encarcelar al mayor número de duartistas como estrategia infalible para reposicionar más al PAN con el proyecto político familiar que llegaría al año 2024.
Más, muchas más mujeres serán asesinadas en los meses que vendrán…
Los feminicidas saben que gozan de impunidad.

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