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Lunes, 11 de Diciembre de 2017
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Expediente 2017: Víctimas del Fiscal

LUIS_VELAZQUEZ
Luis Velázquez
31 de agosto de 2017

El Solecito, que integra a madres de desaparecidos, se han vuelto unas víctimas de la Fiscalía de Veracruz. Por ejemplo, si el Fiscal truena “a tiro por viaje” en contra del sexenio sombrío de Javier Duarte, el mismo oculta a los desaparecidos en los nueve meses que van del gobierno azul.
Peor tantito: si Duarte y sus operadores Arturo Bermúdez Zurita y Luis Ángel Bravo Contreras se pitorreaban de ellos, ahora, con Jorge Wínckler también revictimizan a las madres de los hijos secuestrados, quizá asesinados, acaso sepultados en fosas clandestinas, vaya usted a saber.
Y si desde el inicio del bienio azul, el Solecito “puso el índice en la llaga purulenta” denunciando “el trato poco amigable” del Fiscal y su Fiscalito, aquel de “¿Cuál prisa si los desaparecidos… desaparecidos están?”, nueve meses después, la vocera, señora Lucía de los Ángeles Díaz Genao, sigue levantando el dedo acusatorio.
Tantito peor: de acuerdo con el Solecito, el Fiscal sólo se reúne con los activistas a modo, aquellos, digamos, que por ningún lado son ni se han vuelto incomodos.
Y más, por lo siguiente:
Ahora resulta que en el territorio jarocho (quizá porque se habla de 45 fosas clandestinas de norte a sur y de este a oeste) hay unos dieciséis colectivos, varios quizá, integrados únicamente por tres, cuatro, cinco personas, de igual manera, como por ejemplo, se habla de que existen unas seiscientas organizaciones campesinas, el 90 por ciento de las cuales formadas con la familia interesada en “ordeñar la vaca”.
Al Fiscal, dice el Solecito, nunca, jamás, le han interesados los derechos humanos.
Tampoco, la búsqueda de los desaparecidos.
Y de ñapa, se mofa de las madres.
Y reprime.
Reprimió, por ejemplo, a los reporteros que asistieron al terreno anexo del fraccionamiento Colinas de Santa Fe, en el puerto jarocho, donde hay fosas clandestinas, el día cuando el sacerdote José Alejandro Solalinde Guerra ofició misa.
Así, aquella medallita “Adolfo Ruiz Cortines” entregada en el mes de diciembre del año anterior a las ONG de madres de desaparecidas fue una burla, una ofensa, una herida social, un pitorreo duartista más.
Como también, claro, fue y ha sido esa cosita llamada Comisión de la Verdad para los Desaparecidos, pues simple y llanamente significó “una tomadura de pelo”.

ESTRATEGIA DE “LA GUERRA SUCIA”

Hay diputados que han tomado partido por el Colectivo y/o por las demás ONG.
Incluso, entre los trascendidos sociales se habla de que la cizaña azul ha levantado una buena cosecha en el surco político pues logró la vieja estrategia de la llamada “guerra sucia”, como por ejemplo, fracturar a las ONG y dividirlas, incluso, con encono.
“Divide y vencerás” dice el principio histórico cuando de por medio se atraviesan las espinosas y ríspidas pasiones desaforadas alrededor, entre otros objetivos, de los derechos humanos, la procuración de justicia, la búsqueda de desaparecidos y las fosas clandestinas.
Y más, si de por medio se interpone la fuerza que pareciera omnímoda de los carteles y cartelitos.
Y en tales circunstancias, con la ruptura social y política que viene desde adentro, entonces, ante “el río revuelto” sólo gana la tribu partidista en el poder gubernamental.
Ha sido, todo indica, el caso del Solecito y el Colectivo cuya fuerza central se ubica en la región de Orizaba y Córdoba, declaradas las más peligrosas de Veracruz, quizá igual o después que la zona de Coatzacoalcos, donde “la muerte tiene permiso” y está demostrado que “la vida no vale nada”.
Y es que, claro, el Fiscal y su Fiscalito necesitan aliados.
Y nada más útil que un Narciso Mendoza, un Pípila, abriendo brecha.

FISCAL SIEMBRA LA CIZAÑA…

La fractura entre las ONG de desaparecidos ha llegado a los medios.
Hay, por ejemplo, reporteros que han tomado partido, a favor o en contra de un Solecito o un Colectivo y a favor o en contra del Fiscal.
Y el Fiscal… feliz, tan engreído y ególatra que es, creyéndose el centro del poder, sin conocer la humildad, seguro como está que durará nueve años en el poder, cuando, caray, primero, nadie tiene la vida comprada, y segundo, nadie tiene la victoria electoral amarrada en las urnas.
Y si “los carniceros de hoy se vuelven reses del mañana” (caso Luis Ángel Bravo Contreras), entonces, ya veremos si el año entrante, MORENA con Cuitláhuac García o el PRI con su candidato ganan la gubernatura, y entonces, adiós, adiosito a Wínckler, pues el mismo apretón al Fiscal duartista sería aplicado al Fiscal yunista.
Por eso, simple y llanamente por tal antecedente histórico, nada como la humildad en el ejercicio del poder y que en ningún momento significa, como en la Edad Media, “tirarse al piso de los demás”.
Joven, encumbrado por encima de un montón de abogados que sueñan con la Fiscalía como parte estelar de su carrera jurídica, el Fiscal ya está en el poder y estará soñando con la gloria y la inmortalidad, aun cuando el escritor chileno, Roberto Bolaño, dejó clara que la inmortalidad es un invento y sólo los tontos y los frívolos creen en ella.
Pero por lo pronto, a Wínckler le funcionan las cosas y la vida sembrando la discordia entre las ONG de desaparecidos.
Y más, cuando tiene diputados a sus órdenes que le tiran incienso a su paso.

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