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Expediente 2018
: El dictador jarocho 

LUIS_VELAZQUEZ

 

 

Luis Velázquez
03 de marzo de 2018

El duartazgo siniestro solo puede cotejarse con las dictaduras militares en América Latina. Augusto Pinochet en Chile, Jorge Rafael Videla en Argentina, Alberto Fujimori en Perú, y Rafael Leónides Trujillo en la República Dominicana, entre otros, tiraban los cadáveres de sus enemigos y adversarios en el centro de un océano infestado de tiburones. Algunas veces, vivos. Otras, amarrados a una piedra gigantesca para refundirlos en el fondo del mar. Otras, en pareja para que en el viaje a la muerte se hicieran compañía.
Lo mismito en los seis años de la dupla infernal Javier Duarte y Arturo Bermúdez Zurita, incluidos los mandos superiores y medios, unos presos y otros prófugos de la justicia.
Por ejemplo, el colectivo “Buscando a Nuestros Desaparecidos de Veracruz”, María Elena Gutiérrez la vocera, han revelado que de acuerdo con los vecinos de Emiliano Zapata, el paraíso terrenal y celestial de la delegada federal del ISSSTE, Elizabeth Morales, “desde helicópteros de la Fuerza Civil aventaban los cuerpos a la barranca conocida como ‘La Olímpica’ y allí desaparecían para siempre.
Incluso, algunas veces los cadáveres “quedaban atorados en los árboles” (Agencia APRO de Proceso)
La atrocidad y barbarie fue en el año 2016, el último de Javier Duarte, tiempo cuando el candidato priista a gobernador, Héctor Yunes Landa, perdió la elección en la urnas, más que por su trayectoria política y biografía social, por culpa del duartazgo que llevó a la población al hartazgo absoluto, a tal grado que la fotografía de Duarte, un Duarte barbón, barba crecida de manera desordenada, sin orientar la pelusora con sentido artístico, sirve de campaña al Partido Acción Nacional.
Igual, pues, igualito, que cuando las dictaduras militares en el continente.
Igual, igualita, la impunidad que nunca, jamás fue detenida, porque entonces, todos deseaban quedar bien con el gobernador en turno para, entre otras cositas, mantener la chamba y los privilegios.

MOTÍN EN EL CONGRESO…

Cada vez trasciende en el carril político y social de Veracruz la perversidad con que el duartazgo ejerció el poder en dos ejes centrales.
Uno, el saqueo desmedido y excesivo. Y dos, la desaparición forzada.
Terrible, por ejemplo, inaudito, que ocho policías, digamos, de Arturo Bermúdez, hayan violado a una señora de 17 años en una casa de seguridad en Xalapa, mientras otros policías daban toques eléctricos a su bebé.
Espantoso que los retenes policiacos en las carreteras sirvieran para desaparecer personas que los policías al mando acusaban de sospechosas.
Imperdonable, delito de lesa humanidad, que los policías salieran de cacería nocturna para levantar a personas caminando en la noche hablando por celular con sus jefes inmediatos, Los Zetas, según acusaban los policías.  
Perversidad absoluta, por ejemplo, que hayan tirado los cadáveres a un león y un cocodrilo que el ex secretario de Seguridad Pública tenía en la Academia de Policía.
Pero…
Pero, tratándose de derechos humanos, resulta inverosímil que el lunes 26, el denominado cuerpo de seguridad del Palacio Legislativa haya bloqueado la entrada a un grupo de madres de hijos desaparecidos que con una camiseta puesta en que grabaron la foto del hijo ausente fueran acusados casi casi de disolución social.
Ustedes, les dijeron los policías, están haciendo una manifestación, un motín, una sublevación, provocadores sociales.
Los polis, claro, cumplieron órdenes de un jefe superior.
Las madres solo deseaban asistir a una sesión de la Diputación Permanente para vigilar y dar seguimiento a la Ley de Desaparición Forzada y al Sistema Nacional de Búsquedas, que está en debate.
Nunca, claro, se comparará la actitud de la LXIV Legislatura con la desaparición forzada de que está acusado el equipo duartista, pero, caray, así comienza, tal cual, la represión del aparato gubernamental.

”LOS FIELES”, APARATO REPRESOR

En la Decena Perdida de Veracruz, de los años 2004 a 2016, del Fidelato al Duartazgo, hubo nueva generación política.
En un principio, les llamaban “Los Niños Fieles”, integrado, entre otros, por Érick Lagos Hernández, Jorge Carvallo Delfín, Alberto Silva Ramos, Adolfo Mota Hernández, Édgar Spinoso Carrera, Anilú Ingram Vallines, Elizabeth Morales, Corintia Cruz Oregón, Ainara Rementería Coello, Dominga Xóchilt Tress, Tarek Abdalá, Juan Manuel del Castillo y Vicente Benítez.
Luego, y probada y comprobada la deslealtad, el mismo Fidel los rebautizó con el nombre de “Los Niños Infieles”.
Pero Arturo Bermúdez Zurita, jefe máximo del C-4 en el Fidelato, secretario de Seguridad Pública en el duartazgo, jefe de jefes de Sergio Amaya, SEFIPLAN, en el Alemanismo, también formó otro equipo singular. Se llamaban “Los Fieles”.
Y “Los Fieles” probaban su lealtad y eficacia desapareciendo personas, civiles, víctimas, gente inocente, en alianza con los malandros, los carteles disputando la jugosa plaza Veracruz.
Y, bueno, ya lo dijo el coordinador de Morena en Veracruz, el sociólogo Manuel Huerta Ladrón de Guevara, ninguna duda hay de que los mandos policiacos de Bermúdez todavía operan en la secretaría de Seguridad de Jaime Téllez Marié.
Y desde luego, seguirían haciendo travesuras.
Por eso, el presidente municipal de Amatlán, Eduardo Rojas Camacho, fiue concreto y específico:
Amatlán, dijo (la tierra de “Las Patronas”) es utilizado por la delincuencia organizado como tiradero de cadáveres.
”Son homicidios que no ocurren aquí. Desafortunadamente servimos como un depósito de cadáveres por la amplia vegetación y la zona de cañales”. (La Jornada, jueves 22 de febrero)
Es decir, ahora. Ahorita. En la yunicidad.
El apoderado legal del Servicio “Los Cafetos”, gasolineras, Luis Rodolfo Orbezo Valle, también lo expresa:
Los crímenes en Córdoba aumentan. Una semana, en cuatro días, cinco asaltos a empresas. Asaltos a mano armado y de manera violenta. Atracos a gasolineras en la región.
Todavía hoy, Veracruz ocupa el segundo lugar nacional con mayor número de personas desaparecidas según dice Guillermo Gutiérrez Romo, aspirante a la comisión Nacional de Desaparecidos en la Republica Mexicana.
  
DUARTE, JEFE DE LA BANDA: SOLECITO 

Por lo pronto, el ritmo cardiaco se congela en las venas con la versión truculenta de que la Academia de Policía de “El Lencero” fue otro narcopanteón de los malandros y los jefes policiacos y policías del duartazgo, igual, igualito, que las fosas clandestinas de “Colinas de Santa Fe”, allí mismo donde los vecinos que temprano salen a ejercitarse, acompañados de sus perritos, han descubierto un cementerio raro y extraño integrado por un montón de zapatos de niñas, mujeres y hombres, abandonados en el camino a la desaparición y quizá a la muerte.
La vocera del Solecito, la señora María de los Ángeles Díaz Genao, quien en el sexenio anterior perdiera a su hijo, satanizada por el Fiscal Jorge Wínckler, el laureado por la embajadora de Estados Unidos, dice que en el llamado “gobierno del cambio” la desaparición forzada sigue, imparable, fuera del control.
Y también reclama que Javier Duarte ha de ser imputado por el delito de lesa humanidad que nunca, jamás, prescribe, así pasen tantos años como en el caso de Argentina, donde las Madres de la Plaza de Mayo siguen reclamando la aparición de sus hijos desaparecidos en la dictadura militar del general Jorge Rafael Videla.
”Javier Duarte, dice la señora Díaz Genao, dirigió toda la banda. Está preso en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México por asuntos de corrupción. Y está bien que pague con cárcel. Pero con la desaparición forzada, Duarte no vería la libertad nunca más. La cadena del mando (siniestro y sórdido de los secuestros) llegaba hasta él”.
Por lo pronto, y mientras levantan el Memorial del Recuerdo, anunciado por los Colectivos de Xalapa, vaya un padrenuestro y una avemaría por el eterno descanso del profesor del CBTIS 67 de Misantla, Marcelino Jaén Aguirre, de unos 50 años, quien secuestrado una semana antes su cadáver apareció el martes 28 de febrero en una fosa  clandestina, luego de la captura de un maloso que todo desembuchara.

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