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Miércoles, 26 de Setiembre de 2018
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Expediente 2018: 
Rocío Nahle va ganando

LUIS_VELAZQUEZ
Luis Velázquez
12 de septiembre de 2018

Rocío Nahle nunca pudo ser profeta en su tierra, Zacatecas, pero lo es en Veracruz.
“En menos de lo que canta un gallo”, fue diputada federal.
Y luego, senadora de la república.
Y después, secretaria de Energía de AMLO, el presidente electo.
Ahora, van dos carreras con casa llena que le mete al gobernador electo, Cuitláhuac García Jiménez.
La primera, con el nombramiento de Éric Patrocinio Cisneros Burgos como secretario General de Gobierno los próximos seis años, y de quien, por cierto, se afirma que cree en los médiums, los espíritus, el kabala, los aluxes y la energía cósmica.
Y la segunda fue el lunes 10 de septiembre con el nombramiento del doctor Roberto Ramos Alor como secretario de Salud.
En la SEGOB jarocha, Patrocinio, mejor dicho, Nahle, manejara la política-política.
Y en Salud, operará uno de los más altos presupuestos del gobierno del estado como es para la salud pública, pues el más alto presupuesto se lo lleva la secretaría de Educación.
Impresiona, entonces, la fuerza política, legislativa y energética, digamos, que la senadora tiene con AMLO, y lo que podría explicarse a partir de la filosofía política del tabasqueño de los pesos y contrapesos.
Un peso, Cuitláhuac como jefe del Poder Ejecutivo Estatal.
Y el contrapeso, Nahle, como la dueña de las pelotas en la cancha de beisbol, el deporte favorito de la república amorosa y la nueva Constitución Moral que tanto se predica y cacarea y alardea.
Al paso que va se repetirá la historia de la segunda, tercera década del siglo pasado cuando se afirmaba que los presidentes de la república (Emilio Portes Gil, Abelardo L. Rodríguez y Pascual Ortiz Rubio) despachaban en Palacio Nacional, pero quien mandaba vivía en Cuernavaca, a saber, Plutarco Elías Calles.
Nadie dudaría de que Rocío Nahle será la candidata de AMLO y MORENA a gobernadora de Zacatecas, por donde ya pasaron, entre otros, Ricardo Monreal (recreando el México folklórico llegando en bicicleta y sin casco al Senado) y Amalia García, los dos ex militantes del PRD.

EL MÉDICO DE IZQUIERDA…

El boletín dice que el doctor Roberto Ramos Alor, secretario de Salud para el sexenio 1918/1924, es un doctor “con ideales de izquierda y congruente con sus ideales políticos”.
Ramos Alor es tan de izquierda que, por ejemplo, durante un año y medio, aprox., trabajo en el gobierno del panista Miguel Ángel Yunes Linares como director General del Hospital Regional de Coatzacoalcos, “Valentín Gómez Farías”.
Y si en verdad con “sus ideales de izquierda” ha trabajado por “la salud de quienes menos tienen”, todos los médicos, enfermeras, auxiliares y burócratas de un hospital público lo han sido y lo son, sin excepción.
Y en ningún momento significa que se trate de un ideal de izquierda, sino, digamos, porque simple y llanamente significa o significó una oportunidad laboral.
Y menos, cuando su cargo como director del Hospital Regional hubo de ser palomeado, primero, por el secretario de Salud de Yunes Linares, y segundo, por el mismo gobernador.
Habría de revisarse los hechos concretos y específicos de su vocación de izquierda, pues el boletín es demasiado escueto.
En el austero y breve boletín también enmarcan la “congruencia con sus ideales políticos”.
El boletín, claro, lo omite, pero el párrafo fue inspirado en la siguiente acción política sin precedente en la historia de la izquierda en América Latina.
Un día, Roberto Ramos Alor acompañó a Rocío Nahle en un acto de su campaña de candidata a senadora de la república y en la secretaría de Salud, el doctor Arturo Iván Suárez Villa, respingó.
Y respingó tanto que lo despidieron, pues durante un año y medio había trabajado para la yunicidad panista y de pronto, mirando venir el tsunami de AMLO, quiso treparse a las valencianas, aunque fuera de Nahle, lo que fue considerado una deslealtad, una traición partidista.
Entonces Nahle y sus huestes de MORENA glorificaron al doctor.
Y a partir de la fecha es un héroe de la patria sureña de MORENA y de la senadora.
Y tales méritos le permitieron la secretaría de Salud en donde, claro, lógico, obvio, Ramos Alor se volverá un Niño Pípila, un Narciso Mendoza, en contra de Iván Suárez, pues le revisará todo, absolutamente todo, considerando que los mexicanos tenemos en el ADN la venganza y que “la venganza es un plato que siempre se come frío”.
Lástima que los caciques sureños, expriistas Renato Tronco Gómez y Regina y Fabiola Vázquez Saut, renunciaron al PRI y se fueron al PAN en vez de afiliarse a MORENA porque entonces estarían viviendo las mieles del poder, listos para gobernar seis años más.
Lástima también que los diputados locales Sebastián Reyes, Eva Felícitas Cadena y Míriam Judith González Sheridan, renunciaron a MORENA y se refugiaron en el PAN, porque ni modo, se enfrentaron a Rocío Nahle, y quien estará afilando la guillotina para revisar sus expedientes ahora cuando 29 diputados locales gobiernen en la LXV Legislatura.
Ninguno de ellos, por desgracia, tuvo la sensibilidad política y social del doctor Roberto Ramos para abandonar su chamba yunista aquel día en el Hospital Regional de Coatzacoalcos y trasladarse a un evento con Nahle.

EL CUATISMO, EJE RECTOR

El boletín habla de que el futuro secretario de Salud está arropado con un “compromiso en su trabajo profesional”.
Ajá.
En su currículo sólo resaltan que es médico cirujano de la UNAM y “cuenta con un posgrado en Pediatría Médica por el IMSS y una subespecialidad en Neumología Pediátrica en el Centro Médico “La Raza”.
¿Y?
Claro, Juan Antonio Nemi Dib es abogado y fue secretario de Salud de Javier Duarte.
Gerardo Buganza Salmerón es ingeniero químico y fue secretario General de Gobierno en dos ocasiones de Duarte.
Y Dominga Xóchilt Tress es ama de casa y fue directora de Espacios Educativos del secretario de Educación, Adolfo Mota Hernández.
Y Julen Rementería del Puerto es comerciante y fue secretario de Infraestructura y Obra Pública de Yunes Linares.
Claro, pero se entiende que ahora estamos en la Cuarta Transformación del País y las expectativas levantadas por AMLO han sido tantas que el ciudadano común y sencillo espera que al gabinete estatal llegue hombres como aquellos de la Reforma de Benito Juárez “que parecían gigantes”.
Con todo queda claro, que la mayoría de mexicanos traen el ADN del PRI en la sangre (el dedazo, el tráfico de influencias, el amiguismo, el compadrazgo, el cuatismo, etcétera) y como en el caso bastó que el doctor Roberto Ramos haya expuesto su militancia de izquierda y “tirado su espada en prenda” en nombre de Rocío Nahle para ser encumbrado como secretario de Salud.
¡Hosanna, hosanna, y que sirvan igual para todos!

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