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Expediente 2018: 12 cadáveres en el limbo

LUIS_VELAZQUEZ

Luis Velázquez                  

24 de mayo de 2018

 

El número doce es fatídico para el duartismo. Doce, por ejemplo, fueron los cadáveres que el ex Fiscal prófugo de la justicia ordenó desaparecer. Son los doce cadáveres arrojados, primero, a la barranca de la muerte, “La aurora”, en Emiliano Zapata. Y segundo, borrados del mapa por orden superior. Todo indica, por Javier Duarte a Luis Ángel Bravo Contreras.

Entonces, estaba reciente el caso de los cinco jóvenes de Playa Vicente levantados, secuestrados, desaparecidos y asesinados en unos casos, y pozoleados en otros, en Tierra Blanca.

Y la noticia caminó en el país y en parte del extranjero. Y una vez más, el duartazgo en la cancha de la deshonra ética y social.

Así, a Duarte se le enchinó la piel. Y sintió vértigo ante el nuevo escándalo. Y sin más, habría ordenado a su Fiscal de 9 años bajar al infierno y desaparecer los cadáveres, de igual modo como en el mismo sexenio desaparecieron a trece edecanes y modelos de Xalapa y como en la yunicidad hay tres edecanes de Amatlán y Córdoba que hasta anoche seguían desaparecidas.

Por eso, la yunicidad tiene preso al director de Servicios Periciales y a la Fiscal de Xalapa en el penal de Pacho Viejo.

Y por eso mismo, ofrece recompensa por un par de prófugos.

Uno, Luis Ángel Bravo Contreras, 5 millones de pesos.

Y el otro, José Nabor Nava Olguín, ex secretario de Seguridad Pública, un millón de pesos.

Ok.

La procuración de justicia ahí va.

Pero…, la interrogante es la misma que devora la entraña social:

¿Dónde están los doce cadáveres, quiénes eran, por qué los asesinaron y por qué los tiraron a la barranca de la muerte, y por qué ocultaron “el delito de lesa humanidad?

¿Y por qué, el ex Fiscal y los suyos acataron la orden superior, conscientes y seguros todos de que estaban cometiendo un delito?

 

VIETNAM EN VERACRUZ

 

En la guerra de Estados Unidos en Vietnam (Richard Nixon presidente de Estados Unidos, Henry Kissinger su asesor de lujo) fueron cometidas las peores atrocidades en la historia de la

humanidad, casi casi el relato bíblico de la guerra entre los paganos y los judíos cuando en un día dejaban entre 80 y cien mil muertos, incluidos niños, mujeres y ancianos.

En el país, la guerra en Vietnam se ha reproducido.

Por ejemplo, los 72 migrantes de Honduras, Guatemala, Salvador y Nicaragua, asesinatos hasta con tiro de gracia en San Fernando, Tamaulipas.

Los 33 cadáveres arrojados en el paso a desnivel de la avenida Ruiz Cortines, en Boca del Río, de hecho y derecho ante la plaza comercial “Américas”.

Los desaparecidos en los retenes policiacos con un destino trágico.

Los 4 niños asesinados en una colonia popular de Coatzacoalcos… que porque el padre era malandro.

Los once cuerpos tirados en Boca del Río cuando Miguel Ángel Yunes Márquez era alcalde del “Municipio exitoso”.

Y de los diecinueve cadáveres de la barranca de “La aurora”, siete fueron, digamos, entregados a los familiares y/o sepultados en la fosa común de Xalapa y/o hasta en el terreno aledaño al fraccionamiento “Colinas de Santa Fe”, del puerto jarocho.

Ok.

Pero…¿Y en dónde quedaron los 12 cadáveres restantes?

Estamos, pues, ante un pendiente social de dimensión insospechada, porque, de entrada, son 12 vidas, y luego, de por medio está la desaparición forzada, y después, porque son doce familias reclamando con justicia el legítimo derecho a rescatar a los suyos, aunque sea de manera trágica, digamos, para la cristiana sepultura.

Se trata, entonces, de una tarea de la Fiscalía, y en donde, además, está claro que unos fueron los asesinos físicos y otros los homicidas intelectuales, así la punta del iceberg lleve a lo más arriba del poder.

 

“CALLES LLENAS DE MUERTOS”

 

Muchos, muchísimos padres de familia, sobre todo las madres (pues los padres han de trabajar) siguen buscando a sus hijos desaparecidos en el sexenio anterior y también, claro, en el bienio que corre.

“Las calles, dice Pepe Yunes Zorrilla, siguen llenas de muertos”.

Y de muertos que se ven y de muertos que desaparecen.

Todos las historias son de importancia. Pero los casos más sonados, entre otros, son Gibrán Martiz, el cantante de “La Voz México”.

Gemma Mavil, desaparecida en Xalapa.

DJ Patas, el hijo de la vocera del Solecito, María de los Ángeles Díaz Genao.

Fernanda Rubí, la hija de la señora Aracely Salcedo, candidata a diputada por MORENA, desaparecida en Orizaba.

Los cientos de migrantes de América Central desaparecidos en su paso por Veracruz camino a Estados Unidos.

Ahora, a la numeralia han de añadirse los doce cadáveres de la barranca de “La aurora”.

Incluso, hay tanto dolor en los Solecitos y Colectivos que ahora la señora Díaz Genao y Pedro Mavil, padre de Gemma, están pidiendo que el ex procurador de Justicia, Felipe Amadeo Flores Espinoza, sea investigado, pues en su tiempo también hubo desaparecidos.

 

EL SUFRIMIENTO HUMANO

 

La artillería de las ONG de Veracruz está bien afilada. Ninguna se da una tregua. Y si el tema de los derechos humanos está en el carril yunista se debe a ellas.

Sólo cuando se pierde un hijo y en circunstancias sórdidas y siniestras donde el Estado se alía con los carteles puede dimensionarse el sufrimiento humano.

Quizá por información limitada, escasa, confusa, la Fiscalía ha omitido revelar la lista sobre la identidad de los doce cadáveres de la barranca de “La aurora”.

Y si entre los otros cadáveres identificados había un policía ajusticiado, se dijo, por sus mismos compañeros de la secretaría de Seguridad Pública, entonces, nadie puede descartar la hipótesis de que los 12 cadáveres eran de población civil.

Y/o en todo caso, más policías, como los ocho gendarmes desaparecidos de un jalón en Úrsulo Galván en el sexenio anterior.

Las atrocidades del sexenio anterior.

 

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