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Jueves, 18 de Octubre de 2018
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Expediente 2018: Bamba caliente

LUIS_VELAZQUEZ
Luis Velázquez
25 de septiembre de 2018

Veracruz está igual que Ciudad Juárez, Chihuahua. Las agencias de Inteligencia de Estados Unidos han acuñado una terminología para referirse a la que una vez la ciudad fronteriza fue y es, de nuevo, el campo de batalla de los narcos. Y los conceptos parecieran “anillo al dedo” para aplicarse a la tierra jarocha.
Por ejemplo:
“La plaza está muy caliente” dijo un funcionario a J. Jesús Esquivel, Proceso 2185.
Y, bueno, aquí, entre nosotros, también hay bamba caliente.
Primer lugar nacional en feminicidios. Primer lugar nacional en fosas clandestinas. Asesinatos de niños y ancianos. Y, claro, jóvenes desaparecidos.
Igual que en Ciudad Juárez.
El tiempo constitucional de Enrique Peña Nieto en la frontera norte ha sido calificado como “El sexenio de la muerte”.
En Veracruz, también. Aquí, “la muerte tiene permiso”, y Veracruz es un río de sangre que borbotea por todos lados. Ninguno de los 212 municipios está a salvo. Ningún ciudadano puede creer y sentir que la libró.
En Ciudad Juárez, “hay muchos muertos, pero los ejecutados son pandilleros y narquillos de poca monta” publica J. Jesús Esquivel.
También en Veracruz se repite la misma versión. Sólo que aquí los muertos trascienden en la vida cotidiana y hay civiles muertos.
Bastaría referir, una vez más, los niños asesinados y las edecanes y modelos desaparecidas en Amatlán y Córdoba, por ejemplo.
Las dos maestras indígenas asesinadas en Huayacocotla, en el norte de Veracruz, en los límites con Hidalgo y Puebla.
“Las calles en Ciudad Juárez son un campo de batalla”.
De igual forma aquí en Veracruz. Pero, digamos, con mayor extensión porque los malandros también han elegido las carreteras y los cañaverales y los pozos artesianos de agua dados de baja y los ríos y lagunas.
Aquí, y por desgracia, se respira la muerte. Antes, se soñaba con “la noche tibia y callada de Veracruz”, de Agustín Lara, Toña la negra, Pepe Guízar, Chavela Vargas, Yuri y Toñita.
“Maldita primavera”, no. Bamba caliente.

YUNES CARGA LA CRUZ DE DUARTE

“Son criminales matando a criminales” describe Proceso sobre Ciudad Juárez.
Ok.
Pero en Veracruz los criminales, la delincuencia organizada, los carteles y cartelitos, la delincuencia común, también están matando a civiles.
Y si Ciudad Juárez ha sido “catalogada como una de las ciudades más violenta del planeta a causa del narcotráfico”, por el mismo argumento Veracruz también está en llamas.
Además, claro, del huachicoleo, pues la entidad jarocha está sembrada de gasoductos y los gasoductos están sembrados de cadáveres, pues según el reporte oficial el robo de combustible a Petróleos Mexicanos, Pemex, es más floreciente y próspero que el trasiego de drogas.
En Ciudad Juárez “otra vez hay calles desiertas y muchos negocios han cerrado sus puertas”.
Igual que en Veracruz, claro.
Incluso hay pueblos donde padecen un virtual Estado de Sitio. Apenas anochece, las familias se concentran en sus casas. Es más, los mismos presbíteros convocan a la feligresía que eviten salir de noche, al grado que la iglesia católica ha suspendido hasta los rosarios de las 7 y las 8 de la noche.
Y es que en muchos pueblos suburbanos y rurales, y hasta indígenas, los malosos se han establecido y tienen sus casas de seguridad donde entran y salen para merodear en tales regiones.
En Ciudad Juárez “han tranquilizado a la prensa local”.
Tranquilizado tiene un significado polisémico, pero nos quedaríamos en que de igual manera en Veracruz una parte de la prensa ha alcanzado tales niveles y desde hace mucho ratito prefiere omitir los estragos de la violencia.
Y más, cuando en el sexenio anterior diecinueve reporteros fueron asesinados (cinco en el bienio azul) y tres desaparecidos.
En todo caso, allá Chihuahua con su gobernador panista, Javier Corral, aquí, Veracruz, con el panista Miguel Ángel Yunes Linares, cargando la cruz duartiana a cuestas.

VERACRUZ, IGUAL O PEOR…

En Ciudad Juárez, el miércoles 5 de septiembre los sicarios “ingresaron al restaurante de la cadena estadunidense Applebee´s para ejecutar a cuatro narcomenudistas que comían ahí”.
Aquí, en Córdoba, los malandros asaltaron a los comensales en una taquería y a los feligreses en una iglesia y mataron a un hombre un domingo en un balneario.
Allá, en Chihuahua, la rudeza innecesaria sólo para sembrar y multiplicar el miedo y “el miedo al miedo” en la población, igual, igualito que aquí en la tierra jarocha, Coatzacoalcos y Córdoba, el centro volcánico del infierno fermentado.
“Durante el mandato de Felipe Calderón Ciudad Juárez se destacó como símbolo del fracaso de la guerra contra el narcotráfico”.
Aquí, entre nosotros, fue con Javier Duarte, tiempo sórdido y siniestro cuando las elites políticas, los jefes policiacos, los policías y los malandros se integraron en una sola unidad para la desaparición forzada, creando y recreando la fosa más larga y extensa de América Latina en Colinas de Santa Fe y que por ahí van las fosas de El Arbolillo, en el municipio de Alvarado.
Incluso, el viernes 21 de septiembre, la yunicidad consumó las órdenes de aprehensión en contra de quince expolicías más, acusados de homicidios dolosos, fincados, como estaban, en Cosamaloapan, por delitos en el año 2016, entre ellos, cuatro adultos y una menor de edad.
Nada tenemos, entonces, que envidiar desde Veracruz a Ciudad Juárez.
Por fortuna, y para conocimiento del mundo, los artistas Jennifer López y Antonio Banderas filmaron una película (ella, reportera, y él, director de un periódico) sobre la violencia en Ciudad Juárez.
Pero Veracruz está igual o peor…

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