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Expediente 2018: Bandazos de Cuitláhuac

LUIS_VELAZQUEZ

Luis Velázquez

22 de agosto de 2018

 

El góber electo de Veracruz está dando bandazos. Se dirá que es el costo del aprendizaje. Pero al mismo tiempo, estar aprendiendo e improvisar a estas alturas se antoja inverosímil. Y más, con la experiencia y el fogueo de AMLO en el carril político. tres veces candidato presidencial, por ejemplo.

Algunas de las gentes cercanas al góber electo aseguran que ni idea tiene del arte de gobernar ni del mundo en puerta.

Un político lo describe de la siguiente manera:

“El problema es que no sabe. O peor, cree saberlo todo”.

Un reportero que lo ha seguido dice que es una gente demasiado inocente y que será comido por los otros jefes políticos de MORENA, digamos, con más tablas, entre ellos, y por ejemplo, Rocío Nahle, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, Éric Patrocinio Cisneros y Amado Cruz Malpica.

Incluso hasta por la profe Gloria Sánchez, con más, muchas más tablas.

Sus observaciones se desprenden de los siguientes hechos, circunstancias, declaraciones y discursitos.

Uno de ellos:

De pronto, zas, el góber electo salió a la cancha para decir que su padre, Atanasio García, ex diputado local, académico en la Universidad Veracruzana y académico que fue (o todavía es) en la UPAV, por ningún concepto ni posibilidad manda en sus decisiones.

De paso, también rechazó que esté cabildeando con los grupos y las tribus políticas de Veracruz.

De hecho y derecho, como diciendo “El que manda… soy yo”.

En esos días y cuando trascendiera en el carril político que la senadora electora y futura secretaria de Energía, Rocío Nahle, había favorecido a Éric Patrocinio Cisneros como secretario General de Gobierno y que también inducía el nombramiento de un doctor director regional de un hospital público en Coatzacoalcos como secretario de Salud, tomó el micrófono y dijo que él pondría su gabinete.

Incluso, fue en los mismos días cuando un señor de nombre David Castro Carrera lanzó en las redes sociales y colocó una lona frente al edificio de la Escuela Normal de Xalapa diciendo que aspiraba a la dirección de Tránsito.

Entonces, el góber electo “tiró su espada en prenda” y advirtió al mundo, igual que Fidel Velázquez Sánchez, el famoso jerarca cetemista, que “quien se moviera… no saldría en la foto”.

Tal, dice el politólogo Ramón Benítez, obedece a una sola razón:

El góber electo anda sin ton ni son, sin una agenda pública propia, sin un objetivo definido, repitiendo lo que AMLO dice.

Es la madurez política, social y filosófica del gobernador número 76 de un Veracruz donde 6 de los 8 millones de habitantes están declarados en la miseria, la pobreza, la jodidez, el desempleo ,el subempleo y los salarios de hambre y mezquinos por el INEGI y el Coneval.

 

“JUSTICIA A SECAS”

 

“El pez por su boca muere” dice el adagio popular y la frasecita viene “como anillo al dedo”, por ejemplo, si se recuerda que en un hotel jarocho, un pariente de AMLO, el doctor Manuel Obrador Domínguez se acercó al góber electo, digamos, para solicitar una oportunidad laboral.

Entonces, le dijo:

“Pierdes tu tiempo. AMLO nos prohibió dar chamba a hermanos, primos, esposas de parientes. Y nos incluye a nosotros”.

Sin embargo, un sobrino del senador electo, el ex priista y empresario beneficiado en el duartazgo y fidelato con sus casas comerciales, Ricardo Ahued Bardahuil, un joven alto, delgado y barbón, es jefe de agenda de Éric Patrocinio Cisneros Burgos, nombrado secretario General de Gobierno.

En todo caso, la frase de Benito Juárez es oportuna.

“Para los amigos, justicia y gracia, y para los otros, justicia a secas”.

 

ESTÁ ENROSCADO

 

En el tobogán de las declaraciones políticas, sociales y filosóficas del primer gobierno de izquierda en Veracruz, el góber electo se ha denotado y connotado.

Por ejemplo, un día anunció que pagaría las deudas a empresarios incumplidas por Miguel Ángel Yunes Linares y Javier Duarte.

Otro día dijo que pagaría la deuda a la Universidad Veracruzana.

Y otro día, que pagaría la deuda al Instituto de Pensiones del Estado.

Luego dijo que AMLO lo ayudaría para pagar tales deudas.

Después, corrigió y dijo que a los empresarios les pagaría dentro de un año.

Y de pronto, ni modo, se enroscó cuando, caray, el libro bíblico de Santiago es muy claro aconsejando a los seres humanos sencillos y comunes que han de amarrarse la lengua para llevar la vida en paz y tranquilidad.

Y más cuando se desempeña un cargo público.

Y más por la siguiente circunstancia:

La deuda histórica a la iniciativa privada, la UV y el IPE es tan majestuosa que, por ejemplo, si el ejercicio fiscal del año 2018 ya está etiquetado y caminando y quizá hasta agotado, ningún caso tiene hablar de un paguito en el mes de diciembre, de por sí tan atosigado con los aguinaldos.

Y si para el año entrante está contemplado un abonito, nadie se ha ocupado del presupuesto del año 2019, y el góber electo, a quien “se le cuecen las habas” por tomar posesión, “se está comiendo la torta antes del recreo” ofreciendo “las perlas de la virgen”.

Total, si un día después se desmiente a sí mismo, el dicho popular dice, primero, que un gobernador nunca se equivoca, y segundo, si se equivoca simple y llanamente vuelve a mandar.

Por lo pronto, a un genio de la mercadotecnia política se le ocurrió lanzar en las redes sociales las fotos de la novia del góber electo, una modelito del pueblo, posando con vestidito en foto despampanante, y la noticia de ocho columnas ha sido ella robando cámara al jefe máximo de la revolución morenista y de la izquierda en Veracruz.

 

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