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Expediente 2018: Desdén en la Fiscalía

LUIS_VELAZQUEZ

Luis Velázquez

30 de mayo de 2018

 

La Fiscalía va por un lado. Las ONG de familiares de desaparecidos, por otro. Son caminos paralelos y todo indica, nunca, jamás, se encontrarán.

En el lado de la Fiscalía hay desdén y menosprecio. En el lado de las ONG, firmeza.

Quedó claro desde la frase bíblica del Fiscal de los Desaparecidos, Eduardo Coronel junior. “¿Cuál prisa si los desaparecidos… desaparecidos están?”.

Y con el tiempo, la distancia se ha vuelto años luz.

El penúltimo:

Cada vez más, las ONG y Colectivos apuestan a otros caminos para la procuración de justicia.

Por ejemplo, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín pro Juárez, la Organización de las Nacionales Unidas, ONU, ONG extranjeras, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la prensa internacional.

El equipo argentino de antropología forense.

Los expertos que vinieron de Guatemala y rastrearon pistas en el terreno anexo al fraccionamiento Colinas de Santa Fe en el puerto jarocho.

El Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia.

Es más:

En la búsqueda de sus hijos, las ONG se han topado con la resistencia de la Fiscalía. La Fiscalía ha dicho y reiterado en su discurso que primero están los políticos acusados de pillos y ladrones del sexenio anterior.

Y por añadidura, todo el empeño gubernamental para. Incluso, y como dicen las ONG, con el único objetivo electoral como es derrotar en las urnas a la oposición al nepotismo y la monarquía.

Así, las ONG descubrieron otro camino para avenirse de recursos con que seguir la búsqueda frenética de los suyos.

La venta de ropa usada los fines de semana. La venta de antojitos, comida rápida, en la playa en tiempo turístico. Y en el carnaval.

Simple y llanamente, el desdén.

Y si en el primer mes de la yunicidad a las ONG les entregaron la medalla Adolfo Ruiz Cortines fue un acto populista, demagógico, un apapacho en la espalda, pues en el terreno de los hechos, la indiferencia y la indolencia.

 

AZUZAR RESENTIMIENTO Y ODIO

 

En el norte de Veracruz, en Tihuatlán, hay un rancho de nombre “La gallera”, tan famosos los gallos desde que, por ejemplo, y entre otras cositas, Juan Rulfo escribiera un cuento intitulado “El gallero” convertido en película con Ignacio López Tarso, Narciso Busquets y Lucha Villa en papel estelar.

Y en “La gallera” fue descubierta una fosa clandestina más, digamos, una más de las fosas que según la Fiscalía hay en 55 municipios y que en el tiempo electoral vivido las han ido soltando de una en una, cada semana, para azuzar el resentimiento y el odio en contra del sexenio anterior, a tal grado que el ex Fiscal, Luis Ángel Bravo Contreras, está acusado de desaparición forzada y por cuya cabeza la yunicidad ofrece 5 millones de pesos de recompensa.

Un miembro del Colectivo de Familiares en Búsqueda de nombre María Herrera, Juan Carlos Trujillo, se fue directo y a la yugular.

El gobierno de Veracruz, dijo, carece de infraestructura para la búsqueda de personas.

Pero… tampoco tienen voluntad expresa.

Y más, porque Veracruz “es la fosa más grande del país”, dijo (La Jornada México, Fernando Camacho Servín).

Además, un testimonio inapelable de que la Fiscalía es ineficiente en la crisis humanitaria padecida desde el duartismo a la fecha es que los familiares de las víctimas han encontrado restos humanos en terrenos que la misma Fiscalía de Jorge Wínckler había revisado con georadar y perros rastreadores, dijo el Colectivo “María Herrera”.

La Fiscalía por un lado y las ONG por otro, caminos que nunca, jamás, parece, se encontrarán.

Caminos paralelos, pero distantes.

La Fiscalía busca a los políticos vivos acusados de pillos y ladrones. Las ONG, a los suyos desaparecidos.

Con los desaparecidos, muertos quizá, sepultados acaso en fosas clandestinas, pensarán en la cancha azul sería difícil ganar en las urnas.

 

“TOMADURAS DE PELO”

 

Desde el sexenio anterior quedó clara la alianza entre políticos, jefes policiacos, policías y carteles y cartelitos para desaparecer personas.

También, para desaparecer cadáveres.

Pero en los Colectivos y Solecitos están ciertos de una realidad avasallante, aún vigente:

A: La mayoría de desapariciones son cometidas, más que por grupos criminales, por servidores públicos, que así suelen llamar a los políticos de todos los niveles y a los jefes burocráticos.

B: Los niños y los jóvenes son las víctimas número uno de los malandros.

C: Y las mujeres.

Es decir, la población civil, la más frágil y la más indefensa.

Y como en el caso del rancho “La gallera”, desde hace cinco meses la Fiscalía aplicó (se entiende) unos análisis a los restos humanos encontrados en otras fosas y al momento, ninguna respuesta.

Mejor dicho, el silencio como una respuesta y que suele trascender más que el lenguaje hablado, discurso o boletinado.

 

BUSCAN A 60 DESAPARECIDOS

 

Las ONG miran con ánimo social que la Fiscalía vaya contra los funcionarios estatales involucrados en la desaparición forzada.

Pero al mismo tiempo esperan que los restos de las personas desaparecidas y halladas sean identificadas.

Además, que la Fiscalía ofrezca la posibilidad de que los familiares participen en la búsqueda pues la eficacia podría aumentar, y sobretodo, generar confianza y credibilidad.

Tan sólo la ONG “María Herrera” busca, por ejemplo, a sesenta desaparecidos en el norte de Veracruz, aun cuando según el Solecito hay más de diez mil desaparecidos y de acuerdo con la diputada local, Marijose Gamboa, llegan a quince mil.

La crisis de los derechos humanos en Veracruz alcanza dimensiones incalculables.

 

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