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Expediente 2018 Edad mental de Cuitláhuac

LUIS_VELAZQUEZ

Luis Velázquez

30 de octubre de 2018

 

De 50 años de edad, soltero, veinte años profe en la Universidad Veracruzana (TC) y en CBTIS (TC), graduado en Alemania, ex diputado federal, salsero y gobernador electo, la edad mental de Cuitláhuac García Jiménez según el politólogo Carlos Ronzón Verónica es la siguiente:

La mide en base a sus redes sociales, Twitter, Facebook, anexos, conexos y similares.

Uno. La obsesión por las fotografías con funcionarios públicos y políticos encumbrados.

Por ejemplo:

“Aquí con el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon”… y que lo muestra como si fuera un chamaquito fervoroso del PAN o del PRI.

“Aquí con la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez, pensando en Veracruz” y que luce como el más alto galardón político en la vida de un chico imberbe.

“Aquí, en la boda fifí” del año, llamado así el matrimonio de César Yáñez, el exvocero de AMLO, el presidente electo, luciendo su traje negro, con moño rojo, exhibiendo sonrisa tamaño sandía en pintura de Diego Rivera, posando como un playboy de la aldea y la provincia.

Emocionado, publica una foto con el secretario de Turismo, Miguel Torruco, el suegro de Emilio Azcárraga Jean, dueño de Televisa, acompañado de su secretaria de Turismo, Xóchitl Arbezú, con la siguiente leyenda:

“Xóchitl Arbezú y un servilleta… (ojo, la visita no es del góber electo, sino su servilleta) le caíamos en la casa a Miguel Torruco, pejetista y beatlemaniaco a morir, je, je”.

Y el je je je repercute como las ondas de un estanque al que se ha tirado una piedra, sin que en el caso, pegue y cuaje bien en el ánimo social.

Luego, la leyenda que nadie se traga:

“Vamos a trabajar juntos para impulsar el turismo en jarochilandia”.

En el lenguaje político del góber electo, Veracruz ya no se llama Veracruz, al que tanto cantó Agustín Lara, sino se llama “Jarochilandia”, el reino de los jarochos, casi casi como para crear y recrear la Real Academia Española con el término o concepto, Cuitlalandia, y cuyo significado polisémico estaría por definirse.

 

“CARGANDO EL CUERPO CON VITAMINA T”

 

En otra foto aparece al lado de los diez cónsules centroamericanos en Veracruz, sin ninguna leyenda, sólo el aviso de que el conjunto es diplomático.

En otra foto, con la esposa de AMLO en el museo de Antropología de Xalapa.

Jocoso, feliz, pleno, realizado, el 29 de agosto publica una foto comiendo tacos parados en algún lugar de Veracruz. El pie de foto, dice:

“Cargando el cuerpo con vitamina T”… para referirse, claro, a los tacos, las tostadas, los tamales, las tlayoyos, las picadas y las gordas.

Desde luego comiendo tacos recuerda a Vítor Adrián Uribe, el histrión de Televisa, el gran playboy del barrio y de los autobuses urbanos.

Y si Cuitláhuac recuerda a Vítor, entonces, le falta su Albertano comiendo tacos a su lado y quien bien pudiera ser el diputado local, Zenzayen Escobar, aquel con fama en la región de Córdoba de un strippero que así complementaba su salario como profesor de escuela primaria, militante de la CNTE, la opositora a la profe Elba Esther Gordillo, gracias a quien AMLO también ganó la presidencia de la república.

Vítor y Albertano, unidos, pues, en la historia del Golfo de México.

De las fotos del recuerdo y la nostalgia del nuevo rey azteca, Cuitláhuac, quizá la más imborrable es el día de la boda fifí cuando publicara la siguiente leyenda:

“Día de boda y ponerse fifí. Sabadaba por la noche. Y más porque el testigo del novio fue ya sabes quién”.

 

LA SILLA EMBRUJADA DEL PALACIO

 

Así, dice el profe Carlos Ronzón, habla y expresa su edad mental el académico de la UV, de 50 años de edad, quien, becado dos años en Alemania, apenas, apenitas, aprendió lo elemental del idioma como, por ejemplo, buenos días, buenas noches, hasta mañana.

El investigador. El académico.

Digamos, refiere el profe, con una edad mental, más o menos, comparable a la edad mental del Fiscal Jorge Wínckler.

Y, bueno, si tal cual actúa hoy como góber electo García Jiménez, ¡qué será cuando se siente en la silla embrujada del palacio de Xalapa que como decía Eufemio Zapata, el hermano de Emiliano, a todos enloquece!

Y más, cuando en el primer día, sentado ya en la silla mágica, comience el rito del besamanos y la liturgia política sexenal.

La locura total dice Ronzón, quien ha estudiado la conducta de los políticos antes y después de encumbrarse en el poder sexenal, a tal grado que, por ejemplo, Francisco Ignacio Madero y Plutarco Elías Calles estaban seguros, convencidos de que a través de los médiums se comunicaban con sus antepasados.

Incluso, Panchito Madero siempre creyó que Benito Juárez se enlazaba con él a través de los espíritus y además de operar como su jefe de la campaña electoral lo guiaba en palacio como presidente de la república.

Famoso Fidel Herrera Beltrán, quien como jefe del Poder Ejecutivo a cada rato trepaba en el avión oficial a Cuba para consultar su destino y suerte a las santeras y así, purificado y retroalimentado, regresaba a gobernar la tierra jarocha.

El próximo sexenio será una parodia con Cuitláhuac.

De la dinastía Kennedy de Boca del Río a Cuautitlán.

De El Conchal a Tepito.

De la colonia Macuiltépetl a los centros salseros de Veracruz.

Ante Cuitláhuac García, dice Ronzón, Cuauhtémoc Blanco, gobernador de Morelos, será el nuevo Enrique Krauze.

 

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