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Lunes, 17 de Diciembre de 2018
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Expediente 2018: El papá del gobernador

LUIS_VELAZQUEZ
Luis Velázquez
08 de diciembre de 2018
Académico en la Universidad Veracruzana y en la UPAV de Javier Duarte, diputado local con Fidel Herrera Beltrán, cabeza de un movimiento paracaidista en colonias populares de Xalapa, el padre del gobernador, el profe Atanasio García Durán “ha puesto el índice en la llaga purulenta” del sistema político priista y panista cuando gobernaron desde la presidencia de la república.
Todavía hoy, incluso, con el padre de Aristóteles Sandoval, el góber de Jalisco, y el padre de Alejandro Murat, el góber de Oaxaca, donde los padres mandan atrás del trono imperial y faraónico.
Atanasio, por ejemplo, ha sido contundente, de igual manera como Moctezuma II dijera a Hernán Cortés que no estaba en un lecho de rosas.
No me voy a involucrar, dijo, en la administración de mi hijo (Verónica Huerta, AVC).
De ser así, bendita sea la Cuarta Transformación del País (4T) y la república amorosa.
Cada quien, entonces, a lo suyo: el padre, a seguir impartiendo clases en la UV.
Y el hijo, a ejercer el poder y gobernar de acuerdo con la primera Constitución Moral de la nación que AMLO tiene en proceso.
No más nepotismo en el país ni en Veracruz.
No más cuatismo.
No más tráfico de influencias para apuntalar a los amigos del papá ni a los amigos del gobernador ni a los amigos de las tribus de MORENA en cargos públicos.
Lo dijo AMLO en su toma de posesión:
“Si mis seres queridos, mi esposa y mis tres hijos, cometen un delito habrán de ser juzgados como cualquier ciudadano”.
Cúmplase, entonces, “al pie de la letra”.
Y al primero que se desvíe y trascienda en la cancha pública… que lo incendien en la hoguera política.
Ya se verá. Ya se verá. Ya se verá.
SEIS AÑOS DE PRUEBA ÁCIDA
Por el contrario, el padre del góber se manifestó en declaración mediática.
Tanto él como su esposa aconsejan a sus seis hijos por igual.
Y en el caso del político de la familia, el gobernador, solo, únicamente, le ha solicitado que escuche al pueblo, un concepto, por cierto, y de paso, caduco, porque en el nuevo lenguaje político ahora el pueblo se llama ciudadano.
Pero, bueno, la filosofía familiar queda clara.
Escuchar al pueblo… que  de manera reiterada ha sostenido AMLO, el presidente de la república, como también era y es habitual en políticos del PRI, del PAN, del PRD y del Movimiento Ciudadano y del Partido Verde.
Escuchar al pueblo.
Y tanto lo escucharon los priistas que terminaron desoyéndolo al grado de ubicar a México en el primer lugar en corrupción política en América Latina y en uno de los primeros lugares en el mundo.
El góber, dijo el padre, es el hijo mayor de los seis herederos.
Y como hijo mayor, solterón, de 50 años, el padre le reconoce que la gubernatura constituye su logro personal.
Habrá de verse, porque en la percepción ciudadana está claro, primero, que el góber ganó en las urnas “trepado en las valencianas de AMLO”, y segundo, si ganó se debe al hartazgo social de la población de Veracruz con los gobiernos priistas y el único panista.
Pero, bueno, méritos reconoce el padre, padre amoroso que es como todos los padres con los hijos.
La prueba ácida, sin embargo, será durante seis años ininterrumpidos para resistir con fortaleza y firmeza las tentaciones del poder.
Por ejemplo, que si algunos amigos entrañables tocan el corazón del padre soñando con una oportunidad en el gabinete del hijo, el padre les diga (como de hecho y derecho está o estaría avisando a todos) que el tráfico de influencias y el conflicto de intereses ha quedado atrás porque estamos, con AMLO, en la construcción de un sistema político diferente.
Y si alguien lo duda que vea las fotos en la prensa nacional donde AMLO se forma en la hilera de los viajeros de una línea aérea para entrega su pase de abordar en el vuelo de la Ciudad de México a Veracruz camino a Xalapa donde tuviera su primera gira presidencial el domingo dos de diciembre.
EL PODER ATRÁS DEL TRONO
El padre del gobernador dice que hasta sus cinco hermanos lo aconsejan.
Pero, ojo, mucho ojo, la decisión la toma cada uno y por añadidura, el góber también la suya.
La vida, sin embargo, es así:
Cada padre sugiere, expone, razona sus argumentos, sus consejos, digamos, y el hijo decide en ejercicio de su libertad y de sus legítimos derechos humanos.
Al mismo tiempo suele, no obstante, darse un límite invisible entre un consejo y una decisión, pues con frecuencia ocurre que el consejo tiene tanta solidez moral, social, política, económica, sicológica, siquiátrica y neurológica que constituye el único camino digno, y/o en todo caso, el camino digno.
Además, están los antecedentes consanguíneos de otros gobernadores.
Por ejemplo, nunca, jamás, Javier Duarte puso o quiso imponer un alto al tráfico de influencias de algunos de sus hermanos ni de su esposa.
Tampoco, Fidel Herrera Beltrán se los puso a sus hermanos, ni menos, a su esposa e hijos.
Ni Dante Delgado Rannauro a uno de sus hermanos.
Ni Fernando Gutiérrez Barrios a uno de sus hijos.
El colmo fue con Agustín Acosta Lagunes cuando ante los abusos y excesos de un hermano, solo alcanzó a decir, pero sin el manotazo consabido, que su familia solo estaba integrada por su esposa y sus dos hijos.
Ministro sin Cartera fue un hermano de Rafael Hernández Ochoa.
La historia de la izquierda ejerciendo el poder en Veracruz apenas está iniciando, considerando que entre los padres y los hijos suelen darse límites invisibles y que al mismo tiempo, incluso, con finura y habilidad, se transgreden, como el caso de José Murat con su hijo Alejandro en Oaxaca.
Y Aristóteles Sandoval con su padre en Jalisco.
Y Manlio Fabio Beltrones con su hija senadora.
Y Emilio Gamboa Patrón con su hijo legislador federal.
Y Graco Ramírez con su hijastro en Morelos, a quien pretendió imponer de gobernador.
Y Rafael Moreno Valle con su esposita en Puebla, a quien deseó heredar la silla embrujada del palacio y la elección está en litigio.
En el relato bíblico, los padres heredaban el poder a los hijos y desaparecían por completo.

 

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