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Expediente 2018: El perverso Javier Duarte

LUIS_VELAZQUEZ
Luis Velázquez
11 de septiembre de 2018

Javier Duarte es un político perverso dice el politólogo Ramón Benítez. Incluso, perverso entre los perversos.
Por ejemplo:
Escondió las fosas clandestinas de San Julián, predio El Renacimiento, con un total de cincuenta muertos.
Escondió las fosas de Portezuelos, Manlio Fabio Altamirano, con veintiocho muertos.
Escondió las fosas de La Gallera, Tihuatlán, con doce muertos.
Escondió las fosas de la localidad de El Almendro, en Alvarado, en las cuales Omar Zúñiga, el vocero del Fiscal Luis Ángel Bravo Contreras, aseguró que sólo habían encontrado “caca de vaca” (sic).
Escondió las fosas de Colina de Santa Fe, en el municipio de Veracruz, considerada la fosa más grande de América Latina.
Escondió las fosas clandestinas de la barranca de La Aurora, en Emiliano Zapata, donde existía un tiradero de cadáveres, a tal grado que de acuerdo con los vecinos los cuerpos quedaban atorados en los troncos de los árboles.
Pretendió esconder las fosas de El Diamante, Tres Valles, con treinta y tres muertos.
Escondió las fosas de El Arbolillo, Alvarado.
Por eso, dice el politólogo Ramón Benítez, era, o es, un perverso.
Incluso faltaría estudiar por algún sicólogo y siquiatra si la perversidad de Duarte se reencontró con la perversidad de su secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, y su fiscal, Bravo Contreras, los dos presos en el penal de Pacho Viejo, pues esconder las fosas clandestinas con cadáveres significa la peor maldad en el corazón humano.
Y más, si se considera que en tales fosas los malandros escondían los cadáveres, en alianza con los políticos, jefes policiacos y policías del sexenio anterior.
Todavía peor si se recuerda el delito de desaparición forzada.
Nunca antes en la historia de Veracruz tanta perversidad.
Jamás antes fosas clandestinas ahora cuando Veracruz ha sido declarado el campeón nacional en la materia, casi casi invicto.
Y cuando, además, el nombre de la tierra jarocha camina y cabalga en el mundo como una entidad federativa que atropella los derechos humanos.

UNA FOSA “COMO ANILLO AL DEDO”

Los diecisiete Colectivos de Veracruz se inconformaron en tiempo y forma en contra de Javier Duarte, Arturo Bermúdez y Luis Ángel Bravo por el desdén, la negligencia y el pitorreo.
También marcaron su raya del Fiscal Jorge Wínckler y el Fiscal de los Desaparecidos, Eduardo Coronel junior, creador de un equipo de fútbol con el mismo nombre.
Entonces, el candidato de AMLO y MORENA a gobernador, Cuitláhuac García Jiménez, ganó la silla embrujada del palacio, el trono imperial y faraónico, y una parte de los Colectivos, que ya estaban divididos por Wínckler para que unos le echaran incienso, tocó las puertas del góber electo.
Y en la cancha fue puesto el juicio político a Wínckler una vez que los veintinueve diputados locales de MORENA tomen posesión a partir del 4 de noviembre.
Incluso, y luego de la imposición de Marcos Even Torres Zamudio, el maestro de Wínckler, como Fiscal Anticorrupción por la LXIV Legislatura con mayoría panista, el góber electo cabildeó con la futura secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, su caída.
Después, quedó claro que será tarea de los diputados locales de MORENA.
Entonces, primero, Wínckler siguió fracturando a los Colectivos y hubo quienes le tiraron incienso a su paso.
Después, unos diputados locales del PAN también se unieron al coro laudatorio.
Así, y de pronto, zas, Wínckler se sacó “de la manga de la camisa” la fosa clandestina de El Arbolillo, ubicada en Alvarado que junto con el puerto de Veracruz ocupan los primeros lugares estatales en fosas.
Y más, como en el caso de la fosa de El Arbolillo, anunciada como tal desde hace muchos meses por el Solecito de la señora Lucía Díaz Genao, doctora en Letras Hispanas y políglota.
La jugada winckleriana fue con un solo objetivo, como es legitimarse ante los Colectivos y ante Cuitláhuac García y ante los diputados locales para evitar el cadalso, la hoguera pública.
Igual que Duarte, igual que Bermúdez, igual que Bravo Contreras, los tres privados de su libertad, Wínckler también escondió la fosa de El Arbolillo.
En todo caso, si algún grado de inteligencia podría reconocerse pues su egolatría, soberbia y petulancia son desbordantes en su corazón y neuronas, es que guardó la fosa de El Arbolillo… para cuando la necesitara.
Ahora, y unas siete semanas de que los 29 diputados locales de MORENA tomen posesión, la fosa “le cayó como anillo al dedo”.

EL CEREBRO DE ADOLF HITLER

La yunicidad perdió la gubernatura de seis años y ni así el gabinete legal y ampliado azul se arrodilla.
Desencanta, por ejemplo, el manipuleo político del Fiscal, anexos, conexos y similares, con los muertos, los desaparecidos, las fosas clandestinas, la búsqueda de los Colectivos y la identificación de los restos óseos.
Y más, cuando en la trinchera mediática nacional, la Fiscalía se movió para que los 174 restos óseos de las fosas de El Arbolillo ocuparan las 8 columnas y los titulares de portada, aclamando a Wínckler como el héroe de los derechos humanos luego de tanto desdén a las madres de los hijos desaparecidos.
Y más, cuando Wínckler fracturó por completo a los Colectivos y hay unos que lo aclaman más, mucho más, que a Miguel Hidalgo y José María Morelos, en tanto él mismo sataniza a los disidentes.
El señor oaxaqueño está jugando con la dignidad humana y nadie asesta el manotazo para que su soberbia la deje para su casa, sus negocios y su despacho jurídico y sus barbies y corifeos.
El sicólogo ha de poner en el desván los cerebros de Duarte, Bermúdez, Bravo Contreras y Wínckler para determinar el más cercano parecido a Adolf Hitler.
Esos son los hombres que han gobernado y gobiernan Veracruz.
La elite política. La gente VIP. Los mejores entre los mejores de los 8 millones de habitantes de la tierra jarocha.

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