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Miércoles, 24 de Octubre de 2018
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Expediente 2018: Excesivo odio…

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Luis Velázquez
19 de septiembre de 2018

Durante más de veinte años, Miguel Ángel Yunes Linares ha empollado resentimiento y odiado a Fidel Herrera Beltrán.
Y a dos meses y diez días de terminar su periodo constitucional de dos años, nunca pudo encarcelarlo en el penal de Pacho Viejo, como lo tenía contemplado y anunciado millón de veces.
Pero, bueno, a unas cuantas semanas de entregar la estafeta a Cuitláhuac García Jiménez, el hombre de AMLO en Veracruz, todavía le late el corazón y el 12 de septiembre del año que corre una vez más lo volvió a citar.
La Fiscal número 10, adscrita a la Fiscalía de Investigaciones Ministeriales, Georgina Sierra Ortiz, le envió un citatorio a su domicilio en Xalapa a través del ciudadano Juan Ignacio Gutiérrez.
Lo citó en calidad de investigado sobre la carpeta de investigación FGE/FIM/CI/06/2017… con motivo de la denuncia interpuesta por el secretario de Salud, doctor Arturo Iván Suárez Villa.
El oficio sólo cita como referencia el oficio, pero omite la razón de fondo, aun cuando y de manera presumible, todo indica se trata sobre el famoso caso de las medicinas para tratar el cáncer infantil en el fidelato y que según la versión era pura agua, de igual manera, digamos, como fue el señalamiento en el duartazgo.
Por lo pronto bastaría recordar que el secretario de Salud federal, el doctor José Narro, exrector de la UNAM, fue categórico cuando dijo que, en el caso de Fidel Herrera, ninguna sospecha lo incriminaba ni ponía bajo sospecha.
Pero, bueno, el odio es tanto que, a unas semanas de terminar el bienio, el gobernador Yunes dispara por todos lados para ver si en una de esas “es pega y cola” y logra su obsesiva obsesión de cuando menos, igual que en el caso de Flavino Ríos Alvarado, pise la cárcel de entra y sale.

“ME VEO EN LA CÁRCEL”

Era cantado.
Hacia la mitad de la campaña electoral para gobernador en el año 2016, cuando Héctor Yunes Landa con Felipe Amadeo Flores Espinoza en la presidencia del CDE del PRI, perdiera la silla embrujada del palacio de Xalapa, Javier Duarte citó a los secretarios del gabinete legal y a los diputados locales y federales y les leyó la cartilla:
A: Hemos de trabajar “duro y tupido” para ganar, porque si gana Yunes Linares, entonces, todos ustedes perderán su trabajo y quedarán dos años sin chamba.
B: Incluso, les dijo, yo mismo me veo en la cárcel.
Aquella profecía, que ya estaba anunciada en la cancha política, se cumplió “al pie de la letra”.
En aquella encerrona de 2016 sólo faltó a Duarte decir que Fidel Herrera estaba en la mira número uno de la yunicidad, aun cuando la omisión pudo haber sido a propósito, pues desde el tercer informe de gobierno, 2013, Duarte rompió con Fidel en su discurso político en el castillo de San Juan de Ulúa.
Con todo, el Yunes azul sigue empeñando la vida para que antes de irse continuar acalambrando a Fidel, desaparecido del escenario desde su enfermedad, que todavía está en rehabilitación, y desde cuando el primero de julio deseara cumplir con el deber patrio de votar en su casilla en la Ciudad de México y ocurriera un reality-show.
Desde luego, se antoja difícil, imposible, que “El tío” duerma un solo día en Pacho Viejo, pero nada ni nadie lo libra de los vientos huracanados de su examigo, una amistad surgida en el sexenio de Rafael Hernández Ochoa cuando ambos eran “uña y carne” y se apoyaban en todo y con todo.
Más, mucho más, incluso, Fidel a Miguel Ángel, pues le llevaba camino andado.

VIENTOS EN CONTRA

Ahora, sin embargo, el gobernador Yunes vive también vientos en contra.
“A tiro por viaje”, el góber electo, Cuitláhuac García, le envía calambritos y que anuncian el tiempo de la discordia multiplicado a decibeles insospechados.
El último rafagueo fue asegurar que está vendiendo los bienes muebles e inmuebles del gobierno del estado para avenirse de recursos en “el año de Hidalgo”, aun cuando Yunes revirara diciendo que seguirá embargando bienes de Javier Duarte comprados con dinero público.
También ha anunciado ene número de veces el juicio político al Fiscal Jorge Wínckler.
Y la caída de Marcos Even Torres Zamudio como Fiscal Anticorrupción.
Y el rastreo de ilícitos en la secretaría de Salud de Arturo Iván Suárez Villa, a propósito de la denuncia en su contra del ex panista y empresario, Alejandro Cosío.
Y la frivolidad y petulancia del secretario de Educación, Enrique Pérez Rodríguez, cuando a partir del asesinato de dos maestras indígenas en la sierra de Huayacocotla, dijo que “no era su tema, pues es tema de la Fiscalía”.

FIDEL DEJÓ PASAR A YUNES

En su momento como gobernador, Fidel Herrera “dejó pasar” a Miguel Ángel Yunes Linares y nunca procedió en su contra.
También “dejó pasar” al primogénito como presidente municipal de Boca del Río en la primera ocasión y jamás procedió en contra.
Ahora, ha soportado con heroicidad la pesadilla azul orquestada desde el palacio de Xalapa y la va librando.
Ya se verá si Cuitláhuac García gasta la pólvora en infiernitos y también, por añadidura, AMLO, el presidente electo, y más allá de los ditirambos deja ir a Yunes, de igual manera como, por ejemplo, a Carlos Salinas y Vicente Fox, el trío de políticos a quienes el tabasqueño advirtiera que nunca serán perdonados.
¡Tamaña carga pesada para Cuitláhuac!

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