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Lunes, 20 de Agosto de 2018
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Expediente 2018: Ni intocados ni intocables

LUIS_VELAZQUEZEl gobernador Yunes soñó con la candidatura presidencial del PAN y su fans Pepe Mancha, presidente del CDE, lo destapó. El operativo, sin embargo, falló. Quizá habría ganado en el subsuelo de la negociación política, digamos, con Ricardo Anaya.
Luego, fue destapado en una que otra columna política de la Ciudad de México como posible secretario de Gobernación de Ricardo Anaya de ganar Los Pinos, compitiendo con su homólogo de Chihuahua, Javier Corral.
Incluso, tanto se la creyó Corral que hasta organizó una caminata, tipo AMLO en su tiempo de Villahermosa al Distrito Federal contra Pemex, llevando como estandarte a Enrique Peña Nieto el pago de 900 millones de pesos federales.
Después publicarían que su puesto ideal sería la Procuraduría General de la República y/o el Sistema Nacional de Seguridad Pública, dada su experiencia en la materia.
Pero los días y los meses han transcurrido en la silla embrujada del palacio y su perfil fue redifinido como un agente del Ministerio Público, el cargo, por cierto, con el que debutara en política en el sexenio de Rafael Hernández Ochoa.
Y como tal, digamos como su propio Fiscal, ya lleva treinta y cuatro políticos acusados de pillos y ladrones y de desaparición forzada.
Más todavía: su hijo, el primogénito, se ha encaramado en su espalda de MP y en sus mítines enciende el fervor cívico diciendo que multiplicará las acciones para seguir encarcelando a más duartistas y hasta integrará la Comisión de la Verdad para seguir investigando a todos ellos y el penal de Pacho Viejo sea, de plano, declarada la cárcel soñada para la elite políltica enloquecida con el poder.

“NI PERDON NI IMPUNIDAD”

El lunes 18 el gobernador Yunes repitió su viejo estribillo:
“Ni perdón ni olvido ni impunidad” con los duartistas.
El trío de conceptos, el trío de palabras, encierra significados polisémicos, el más universal, que ningún político que “ordeñara la vaca” y “metido la mano al cajón” en el sexenio anterior seguirá libre ni es intocado ni tampoco intocable.
Así se llame Karime Macías o la mamá y hermana y primas y tíos de Karime. Incluso, su padre.
Menos, mucho menos, los funcionarios del gabinete legal y ampliado y que en conjunto suman quinientas denuncias penales en la Fiscalía interpuestas por la Contraloría y el Órgano de Fiscalización Superior, ORFIS, que tan purificado se volvió luego de que en el duartazgo todo, absolutamente avaló, blindó, protegió y favoreció.
Es más, si algún duartista está convencido de que pudo haber pactado con Miguel Ángel Yunes Linares (casos Luis Ángel Bravo Contreras, Moisés Mansur Cisneyros, Érick Lagos, Jorge Carvallo junior y Adolfo Mota, entre otros) están equivocados.
Y si tal fuera, simple y llanamente, no conocen la identidad del gobernador.
Lo dijo así:
Los que están presos en el penal de Pacho viejo “no son todos ni es todo”.
Lo mejor, reza el lema de campaña de su hijo mayor, “está por venir”.
Ya lo saben los duartistas: la pesadilla se prolongará seis años más en caso de que “El chiquis” (su canción a ritmo de cumbia y reguetón es un éxito) gane el trono imperial y faraónico el día de las urnas.

VERACRUZ, EN MANOS DE DELINCUENTES 

Todavía más: el gobernador ha endurecido su discurso.
Fue intenso cuando habló del desvío de recursos y de “devolver el dinero (público) robado”.
Ahora, cuando en la cancha ha puesto el tema de los derechos universales, dijo:
“Un gobierno que se atreve a asesinar y  a desaparecer seres humanos es un gobierno que violenta gravemente la Constitución y la Ley.
Y también violenta los principios morales básicos que deben orientar el actuar de cualquier persona, y especialmente, de quienes tienen a su cargo tareas de seguridad pública y procuración de justicia.
Hoy nos preguntamos ¿en manos de quiénes estuvimos durante más de una década de mal gobierno?
La respuesta cada día es más clara: estuvimos en manos de delincuentes que se atrevieron a todo”.
El día cuando un cartel del sur de Veracruz asesinó a cuatro niños y a sus padres en una colonia popular de Coatzacoalcos, el Yunes azul les llamó “¡Bestias!”.
Ahora, simple y llanamente, denomina “delincuentes” a los duartistas.
Palabras mayores.
Y más porque de acuerdo con el nuevo derecho penal, todos ellos están sometidos a un proceso penal y al momento ninguno ha sido sentenciado.
En todo caso, el concepto de “delincuentes” pudo haberse expresado con ligereza discursiva, pero al mismo tiempo, interpreta el sentir popular porque la alianza de políticos, jefes policiacos y policías con carteles y cartelitos para desaparecer personas y desaparecer cadáveres sólo alcanza un nombre.
Delincuentes.

ALIANZA SINIESTRA 

El Yunes azul confía en que con la captura del exfiscal, Luis Ángel Bravo Contreras (presos ya su director de Servicios Periciales y la Fiscal embarrados con los diecinueve cadáveres tirados en la barranca de la muerte, “La aurora” en el municipio de Emiliano Zapata) profundizarán “en la desaparición de cientos de personas a manos de la propia autoridad”.
Aquella alianza siniestra integrada para desaparecer jóvenes “y ponerlos en manos de los delincuentes que acabaron con su vida y desaparecieron sus cuerpos”.
La alianza sórdida de Javier Duarte y parte de los duartistas que puso a Veracruz “en el mapa rojo de la república”.
Y lo peor, en los primeros lugares nacionales del país, a la altura de América Latina, incluso, del planeta, cuando se dijera que “Veracruz era “el peor rincón del mundo para el gremio reporteril” y cuando el sacerdote José Alejandro Solalinde Guerra, director fundador del albergue “Los hermanos en el camino” asegurara que la tierra jarocha era con Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte el peor paso de la muerte en el país para los migrantes de América Central, Honduras, Guatemala, Salvador y Nicaragua.
“Cientos de desaparecidos y miles de familiares en su búsqueda dan cada día testimonio de esta historia de terror que Veracruz no merecía vivir” dijo Yunes.
Yunes Linares, el implacable agente del Ministerio Público en un Veracruz con el peor agravio a los derechos humanos en el país.
Lo más canijo es que los duartistas se mantuvieron “pegados a la ubre presupuestal” honrando a César “El tlacuache” Garizurieta de que “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”.
Pero, bueno, una cosita es amarrar la chamba y otra quedarse en el gabinete legal y ampliado y volverse cómplice de la desaparición de personas, pues nadie cree el rollo de que “Javier Duarte era mi amigo, pero yo no sabía lo que hacía” como dijera Flavino Ríos Alvarado, el gobernador interino de 40 días.

 

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