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Expediente 2018: Un secretario en el limbo

LUIS_VELAZQUEZ
Luis Velázquez y asociados

21 de diciembre de 2018

El año está por terminar y el secretario de Educación, el famoso profesor strippero, Zenyazen Escobar, sigue en el limbo.
Desde luego, de acuerdo con el manual del terror y el horror también ha apretado el botón nuclear en contra del gobierno anterior para, entre otras cositas, despotricar (falta la denuncia correspondiente) por la asignación, dijo, de última hora, de plazas magisteriales, tanto para su antecesor, Enrique Pérez Rodríguez, como para el club de amigos, se ignora si también barbies.
Titulado aprisa y de prisa, recientemente, como licenciado en Ciencias de la Comunicación (la misma fiebre académica que en otros tiempos hubo para titularse de abogados, ingenieros, contadores y médicos), el profe de la SEV, ex diputado local, ideólogo educativo a la altura, digamos, de Enrique Rébsamen, Enrique Laubscher, Carlos A. Carrillo y Rafael Delgado, al momento, se ha abstenido de presentar un programa para su gestión.
Quizá apenas estaría arrastrando el lápiz.
Pero los días y las noches han caminado en la incertidumbre y la zozobra, acaso festinando la luna de miel como se afirma, entre otras cositas, la pachanga previa en un bar de Xalapa a la toma de posesión de algunos de los veinticinco directores de Tecnológicos recién nombrados, entre ellos, amiguitos del titular de la SEV.
Y aun cuando una diputada por ahí “tiró su espada en prenda” para defender al gobernador de las presiones, dijo, periodísticas, acaso también la circunstancia pudiera extenderse a Zenyazen, habituado, claro, a vivir siempre presionado desde su tiempo juvenil.
Pero por lo pronto, nadie sabe si tiene o tuviera un plan para enfrentar los enormes rezagos de Veracruz en el espacio educativo, entre ellos, la gran población analfabeta (sin saber ni leer ni escribir y con las escuelas primaria, secundaria y bachillerato incompletas).

DESIGUALDAD EDUCATIVA

Muchas expectativas espera la población de Veracruz en materia educativa, como por ejemplo, un programa serio del Secretario que asuma la educación y el mejoramiento de su calidad como verdadera prioridad del nuevo gobierno.
Y que, además, establezca las bases de una efectiva política de Estado con visión de largo plazo, y que al mismo tiempo, trascienda los orígenes partidistas, las coyunturas, y los limitados tiempos de gobierno.
La sociedad del conocimiento así lo exige.
Tirios y troyanos desearían saber y conocer las acciones que se emprenderán para luchar frontalmente contra la desigualdad educativa y la desigualdad social a fin de que el cambio educativo se convierta en una palanca para alcanzar el desarrollo sostenible y una sociedad más justa e igualitaria como lo ha prometido el Presidente AMLO.
Conocer y saber, por ejemplo, las acciones y presupuestos para atender, resolver y superar el rezago en educación que permita abatir el analfabetismo que afecta a cerca del 10% de la población (la media nacional es del 5.7 %); para eliminar la deserción y reprobación escolares.
Urge saber la política y estrategia que enfrentará Zenyazen para el mejoramiento de la infraestructura y equipamiento de los centros educativos, pues recordemos que cerca de 300 inmuebles cuentan con piso de tierra.
Más de 8, 700 planteles no disponen de agua potable.
Doce mil 400 no cuentan con drenaje.
Dos mil carecen de energía eléctrica.
Un poco más de 14% no tienen sanitarios.
Y sólo el 20.5% cuenta con internet.
Es decir, y a tono con los Morenos, una crisis educativa humanitaria, a la altura, digamos, de la crisis humanitaria declarada en materia de derechos humanos en el discurso de la toma de posesión de Cuitláhuac García como el gobernador número 76 de Veracruz.

VIVIR EN LAS SOMBRAS

Hay interés en conocer el programa del Secretario sobre la formación, actualización, superación y desarrollo profesional del profesorado, que como sabemos es una condición indispensable para lograr la calidad educativa.
Ya no interesa si la evaluación será punitiva. Interesa saber que los maestros estén bien capacitados para preparar a la niñez, a los adolescentes y a los universitarios.
Pero también saber la política que será aplicada para ampliar la cobertura de educación superior en Veracruz con programas educativos de calidad y en instituciones que no sean “patito”, más, mucho más allá de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, UPAV, y más allá de las 9 de las cien universidades anunciadas por AMLO y que se establecerán en Veracruz.
Y es que las que por ahora están funcionando (una en Coatzacoalcos y otra en Poza Rica, parece en Minatitlán) dejan mucho que desear, pues apenas, apenitas, tienen, parece, una sola facultad, de Ingeniería Petrolera.
Además, y de acuerdo con la moda de construir una refinería (la primera piedra ya fue puesta en Tabasco) y de rehabilitar las otras.
Conocer, además, la estrategia para vincular la educación terciaria con el aparato productivo y el nuevo impulso a la educación tecnológica y científica de la entidad.
Pero luego de veintiún días, ya metidos en los días navideños y de fin de año, nada se sabe ni conoce del titular de la SEV, más que la opacidad viviendo en las sombras y desde las sombras, digamos, en el limbo.

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