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Jueves, 14 de Noviembre de 2019
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Expediente 2019: Asesinadas 122 mujeres

LUIS_VELAZQUEZ
Luis Velázquez

18 de junio de 2018

Los días 190, 191 y 192 de la era Cuitláhuac, 72 horas en la vida de un gobernador, fueron, han sido, son por ahora, los peores. Tres días en que diez mujeres fueron asesinadas. La antología de los crímenes en contra de la población femenina llegó a número insólito. 118 en total. Van 122 al momento.
Las diez mujeres asesinadas vivían en San Andrés Tenejapan, Agua Dulce, Acayucan, Cosamaloapan, Alvarado, Misantla y Papantla.
En Acayucan, quizá, el crimen más dramático. Un hombre mató a su esposa delante de sus tres hijos. Ella tenía 29 años. Se llamaba Cinthya Elizabeth. Vivían en una cuartería. Vida modesta. Sencilla. La más común en un Veracruz pródigo en recursos naturales pero habitado por gente en la precariedad económica, social, educativa y de salud, ni se diga, de inseguridad e impunidad.
Diez mujeres asesinadas en 72 horas constituyen el peor saldo en el sexenio de MORENA en Veracruz.
Nadie, claro, hace escarnio del gobernador y su secretario de Seguridad Pública. Nadie forma parte de un complot como asegura Cuitláhuac para torpedearlo.
Además, se antoja ingenuo que un jefe del Poder Ejecutivo Estatal asegure que la prensa lo quiere tumbar. Nunca ha sido así en la historia local ni nacional. Jamás la prensa ha tirado de la silla embrujada del palacio imperial y faraónico a un gobernador. Ni siquiera, vaya, a un presidente municipal.
Pero mientras el góber busca culpables y como hay, parece existir desde el palacio de Xalapa una andanada en contra de la prensa incómoda e indeseable, los hechos mandan y en tres días diez mujeres fueron asesinadas.
Tres días que estremecieron o habrían cimbrado las entrañas del poder estatal.

CADA VEZ ESTAMOS PEOR

Desde hace rato, el góber solo es noticia por su ineficiencia para garantizar el Estado de Derecho, relevado por el Estado Delincuencial.
El secretario de Seguridad Pública solo es noticia porque el góber es su jefe de prensa y lo defiende “a tiro por viaje”… que poderoso padrino o madrina tendrá.
El Fiscal, solo es noticia por la soberbia y petulancia que arrastra con su risita burlona.
La noticia, sin embargo, son los feminicidios. Y entre más atroces, peor aún. Y entre más saña y barbarie en el crimen, peor tantito.
Y más cuando se trata del asesinato de mujeres en un Veracruz y en un país donde 6 de cada diez personas es población femenina.
Peor si se considera que Veracruz es la única entidad federativa con dos Alertas de Género, ¡vaya contradicción, vaya pitorreo, vaya burla y ofensa social!
Según el Fiscal, han resuelto 4 de cada 10 asesinatos de mujeres y allá, ni modo, quienes le crean, pues con tanta petulancia que ha tenido en los 2 años y medio encaramado en su palacio, y que alguna ocasión pintara de color rosa como una discoteca, un antro, “la casa que arde de noche” diría Mario Vargas Llosa, difícil de creer en su palabra.
Peor cuando el Fiscal dice que “hacemos lo que nos toca”, si se considera una premisa universal:
A mayor inseguridad… más crímenes.
Y a mayor impunidad… el peor de los mundos.
Y si habrían resuelto como dice el 40 por ciento de los feminicidios, entonces, con castigos ejemplares, con la exhibida de los homicidas, los asesinatos de mujeres irían, de entrada y como premisa general, a la baja.
Nada de eso.
Si con Miguel Ángel Yunes Linares los crímenes alcanzaron “la plenitud del pinche poder”, y con Javier Duarte, la desaparición forzada llegó por vez primera al territorio jarocho, ahora con Cuitláhuac, los feminicidios, los infanticidios (van 38 menores asesinados, la mayoría de unos 17 años de edad) y los secuestros ocupan el ranking estatal, y en algunos casos, el ranking nacional.

EL PEOR DE LOS TIEMPOS

Diez mujeres asesinadas en 72 horas la semana anterior.
Entre ellas, una señora de 29 años, delante de sus tres hijos, en Acayucan. Otra más, en Alvarado, a machetazos, 22 años.
Otra más en Misantla, de 22 años. Su hermana, de 18 años, herida. En Emiliano Zapata, otra mujer, dueña de un bar, ejecutada. En la madrugada. Su esposo, taxista, también asesinado.
En Cosamaloapan, flotando sobre el río Papaloapan, el cadáver de una mujer.
Ninguna mujer, pues, en el Veracruz de Cuitláhuac, está a salvo. Ninguna puede cantar victoria de que ya la libró. Aquí, “la muerte tiene permiso” (Edmundo Valadés), día y noche, cualquier día, cualquier noche. A cualquier hora. En todos los lugares y espacios.
Y si es violencia intrafamiliar, entonces, manifiesta la desintegración familiar a que hemos llegado.
Si fue “al calor de las copas”, entonces, habría de recordar que una de las primeras acciones de Lázaro Cárdenas del Río como presidente de la república fue limitar la venta de cerveza, aguardiente, pulque y alcohol en el país luego, claro, de una negociación con los magnates productores y distribuidores.
Si el feminicidio fue por un ajuste de cuentas, una venganza, de los malandros, caray, están operando en tierra fértil, conscientes y seguros de que por más y más mujeres que asesinen…, nada pasa.
En todo caso, si la Fiscalía alardea que han resuelto el 40 por ciento de los feminicidios, se trata de una política reactiva donde ellos van siguiendo la agenda pública establecida por los malandros y la delincuencia común y los hombres violentos.
Nunca como hoy, desde de que en el sexenio de Patricio Chirinos Calero los carteles llegaran con José Albino Quintero Meraz, muchos años preso en el penal de Almoloya, el feminicidio ha alcanzado el peor de los tiempos en Veracruz.
Javier Duarte dejó como legado histórico manchado de sangre el Veracruz de la desaparición forzada.
Al paso que va, Cuitláhuac dejará en su parte de cuentas los feminicidios, los infanticidios y los secuestros como eje rector de su tiempo sexenal.
Por fortuna, el presidente de la república continúa glorificándolo. Ahora diciendo que Cuitláhuac significa una bendición de Dios para Veracruz.

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