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Lunes, 25 de Marzo de 2019
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Expediente 2019: Javier Duarte sembró para AMLO

LUIS_VELAZQUEZ
Luis Velázquez

23 de febrero de 2019

Javier Duarte no es tan malo, corrupto, perverso y ruin como lo pintaron Enrique Peña Nieto, Enrique Reza Ochoa y Miguel Ángel Yunes Linares y la mayor parte de las elites priistas, incluso, aquellas beneficiadas por su generosidad y que, primero, lo traicionaron con su deslealtad, y después, nunca lo visitaron en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, y tercero, refunfuñaron y siguen hablando de él.
Por ejemplo:
En el año 2014, tercer año del mandato constitucional, hacia el mes de febrero, anunció a la mitad de la población y a la otra mitad una inversión superior a los catorce mil millones de pesos que harían las empresas Cementos Moctezuma, Evonik-Idesa y Nestlé México.
Para entonces, había terminado con resultado positivo el cabildeo de su gobierno con los empresarios nacionales para alcanzar tal inversión y que significaba parte del programa para crear 750 grandes empresas de un total de mil planteadas en el inicio de aquella administración.
Las inversiones de la Moctezuma y Evonik cuajaron luego enseguida del anuncio.
Moctezuma, con once mil 819 millones de pesos, y Evonik-Idesa, con 880 millones.
La inversión de la Nestlé era de dos mil millones de pesos.
Pero en aquel entonces, Nestlé enfrentó y confrontó problemas internacionales en el rubro de los lácteos y la inversión fue diferida.
Incluso, el duartazgo siguió cabildeando pues le quedaban por delante dos años, pero las circunstancias del mundo fueron adversos.
En los dos años de Miguel Ángel Yunes Linares, la secretaría de Desarrollo Económico, el panista Alejandro Zairick al mando, fue convertida en un club de cafetómanos como dice el académico de la Universidad Veracruzana, Alfonso Velázquez Trejo, y la inversión de la Nestlé siguió latente.
Y como las circunstancias mundiales eran adversas, nadie se ocupó de.
Y sin embargo, Nestlé siguió para adelante, esperando que el nudo mundial se desatorara.

INNEGABLE CABILDEO DE DUARTE PARA LA NESTLÉ

Así, y para fortuna de Andrés Manuel López Obrador, unas semanas después de tomar posesión, la Nestlé libró la coyuntura extranjera y estuvo lista para retomar la inversión anunciada desde el año 2014 en pleno duartazgo.
Y, por añadidura, embonó con AMLO y embonó con Cuitláhuac García Jiménez.
Y aquel cabildeo de Javier Duarte para la inversión millonaria de la Nestlé ha sido capitalizado por Cuitlalandia como una gestión propia, cuando, caray, todo mundo sabe que el cabildeo para que una empresa nacional o extranjera invierta en alguna entidad federativa del país se lleva, no meses, no un año, sino años, y a veces, el sexenio es insuficiente.
Y se lleva años, primero, porque los gobernadores intervienen en el cabildeo ofreciendo todo, “hacha, calabaza y miel” a la iniciativa privada, como son, entre otras cositas, el número suficiente de hectáreas donadas por completo, exención de impuestos durante varios años, facilidades para los recursos naturales, además, a buen precio, infraestructura de caminos y de fábricas colaterales que necesiten hasta el cabildeo para planchar a los líderes sindicales y de uniones campesinos, por ejemplo.
Por eso resulta insólito que AMLO y Cuitláhuac se hayan adueñado del anuncio de la Nestlé, sin el mínimo reconocimiento a Javier Duarte, pero, ni hablar, el ex gobernador está preso en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México y ni quién se acuerde, con buena vibra y mejor karma, de su gestoría.
Y es que el gobierno de Veracruz, como todos los gobernadores del país, ha de volverse gestor de los empresarios para facilitar y acelerar la inversión privada.

LA SEDECO, CABILDERA DE EMPRESARIOS

En el duartazgo, quedó claro para la historia, se registró la más alta inversión privada. Sólo en el año 2014, fecha del logro con la Nestlé, alcanzó entre 25 y 28 mil millones de pesos.
Incluso, superó por completo a Fidel Herrera Beltrán y ni se diga a Miguel Ángel Yunes Linares.
Y mucho se duda que Cuitlandia lo pueda rebasar, y más, cuando AMLO ha suspendido los apoyos para la pequeña y mediana empresa y que constituye uno de los pivotes de un Veracruz donde uno de cada tres jefes de familia llevan el itacate y la torta a casa del ingreso en el changarro en la vía pública con la venta de picadas, gordas, tacos, tamales y tortas con refresco de cola.
Y es que a la secretaría de Desarrollo Económico, SEDECO, donde el presupuesto oficial es cien por ciento raquítico, insuficiente, una vacilada, sólo resta convertirse en una oficina gestora al servicio de los empresarios y los funcionarios que dejen de mirar la realidad tal cual, entonces, están perdidos.
Pero más aún:
Si la SEDECO desea alentar la creación de empleos está obligada a dar seguimiento a todas las posibilidades un día a otro, en cada nuevo amanecer, con funcionarios exclusivamente dedicados a la tarea.
Más todavía:
La SEDECO es, ha de ser, la gran coordinadora del resto de las secretarías (General de Gobierno, Seguridad Pública, Desarrollo Social, Protección Civil, Medio Ambiente y SEFIPLAN, entre otras) para desatorar cualquier trámite de los empresarios.
Sólo así la inversión privada en un estado cuaja por completo.
Atrás del anuncio de la inversión millonaria de la Nestlé en Veracruz, a la altura de  Santa Fe, en la ciudad de Veracruz, está Javier Duarte, guste o disguste, deja satisfecha o encabrite a las elites políticas encumbradas a la sazón.

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