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Miércoles, 24 de Julio de 2019
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Expediente 2019: Robando cámara

LUIS_VELAZQUEZ

Luis Velázquez

01 de marzo de 2019

Primer gobernador de izquierda en Veracruz, el jefe del Poder Ejecutivo sueña con estar siempre en primera fila. Casi casi, como en el pupitre delantero en el salón de clases. El centro delantero en el equipo de fútbol. El pitcher en el juego de béisbol.

Claro, es el tlatoani. El gurú. El príncipe sexenal. El Veracruz “de un solo hombre”, parafraseando al historiar Enrique González Pedrero con sus dos tomos sobre Antonio López de Santa Anna. “El país de un solo hombre”.

Desde luego, está lejos de ser “el general en su laberinto”. Por el contrario, con el tanque lleno manejando a mil por hora. Los días y las noches cuentan y dejan huella. Es su sexenio. El rey. “El Estado soy yo”, decía Luis XIV a los 19 años de edad cuando lo ungieran rey.

El secretario General de Gobierno, “El dos de palacio”, publicitó en sus redes sociales su foto trepado en un yate en el mar de La Paz, California, rodeado de barbies y kents, y en las horas siguientes, el góber publicitó su foto entrando a Soledad Atzompa, allí donde la población iracunda prendió fuego a 6 malandros vivos, presuntos secuestradores de profesores.

Y en la foto, el góber con un jorongo que le llegaba casi a los zapatos y una guirnalda de flores blancas en la cabeza y otra colgando del pecho.

Es decir, robando cámara.

Es un ganador. Nato. De la curul federal fue lanzado por AMLO a la candidatura a gobernador en dos ocasiones. Y en la segunda ganó. Carrera meteórica. Fuera de serie, pues, y por lo regular, un político suele llevarse la vida completa buscando sentarse en la silla embrujada del palacio y rara, excepcional, ocasión, lo alcanza.

Y más, cuando se trata de una biografía política limitada.

EL JEFE… NUNCA PIERDE

En la Zona Naval de Coatzacoalcos, junta cumbre para la Construcción de la Paz. El Fiscal fue dejado fuera. Entonces, trascendieron que el gobernador estaba ausente como en tantas otras juntas.

De pronto, ¡zas!, llegó, se tomó la foto, más que del recuerdo, más que de la historia, para el agandalle mediático y se retiró.

Apretó tuercas, más que al carnaval jarocho que lo dejó sin presupuesto, al presidente municipal, el hijo de Miguel Ángel Yunes Linares, y en contraparte, destinó 39 millones de pesos para el Festival Tajín según revelara la secretaria de Turismo.

Indicativa y significativa la foto en las redes sociales cuando acompaña a Claudia Sheinbaum a tomar posesión como jefa de Gobierno de la Ciudad de México.

El góber y el senador Manuel Velasco Coello serían, digamos, los reyes del codazo. A codazo limpio se habrían abierto espacio para flanquearla.

Máxima obra de gobierno, su foto en las redes sociales caminando en un pasillo del Palacio Nacional, acompañado del secretario General de Gobierno y el presidente de la Junta de Coordinación Política, JUCOPO, cacareando que andaban ahí para organizar la gira de AMLO en Veracruz.

Y en contraparte, ninguna palabra, el bajo perfil, cuando la derrota de la bancada de MORENA en la LXV Legislatura con la destitución del Fiscal.

¡Ah”, pero cuando en las redes sociales cacarearon que el diputado federal, Héctor Yunes Landa, pidiera permiso de diez días al Congreso de la Unión y en el parloteo político, simple chismerío, aseguraban que se incorporaba al gabinete de Cuitlalandia, el góber de inmediato reviró en el mundo del Internet rechazando la posibilidad.

Ganador, jefe máximo, ninguna pierde. Nadie le gana. Es el jefe supremo de la revolución guinda o morada aterrizada en el poder público.

LIDERAZGO TUITORRERO

Hay días, claro, adversos, así sea el tlatoani. El Quetzalcóatl jarocho del siglo XXI. El iluminado.

Por ejemplo, ninguna palabra sobre la salida del diputado local, José Magdaleno Rosales Torres, de la bancada de MORENA.

Tampoco una sola palabra sobre la renuncia de las diputadas de MORENA, Jéssica Ramírez Cisneros y Augusto Nahún Álvarez Pollico, y del diputado del PT, Érik Iván López Aguilar, para seguir los pasos de Magdaleno Rosales.

El silencio. “Entre más calladito… más bonito” dijera la abuelita.

Sorpresas que suele dar la vida.

En Cuitlalandia, y para ganar de todas todas (como en el viejo tiempo de la cultura priista), gobernar es tuitear, a tono, digamos, claro, con Donald Trump, el héroe de la tuitorreada, la diarrea verbal que suele provocar el celular, creyendo que es un instrumento para ejercer el poder en su más alto decibel y con eficacia y eficiencia.

Tuitear y dar exclusivas tuiteando. Incluso, a medios con limitadísimo circulación que suelen regalar en el café.

Hacer suyos en la tuitorreada los programas sociales de AMLO para levantar expectativas entre los pobres “y los pobres entre los pobres”.

Así, el góber mantiene el liderazgo.

Inverosímil, por ejemplo, que se lo quitara la secretaria de Turismo, Xóchitl Arbesú Lago, bailando con pantalón de mezclilla y una blusita “La bruja” en Madrid para jalar turismo europeo a Veracruz.

O que se le quite el diputado Juan Javier Gómez Cazarín filmándose en su camioneta cantando la cumbia como si fuera Rigo Tovar con su “Matamoros querido”.

Siempre el góber en primera fila. En la butaca principal frente a la pantalla.

Muchas cosas, entonces, habrán cambiado en Veracruz.

La derrota del PAN y el PRI con la gubernatura. El brinco de la derecha a la izquierda. El jefe del Poder Ejecutivo declarándose el político fifí, salsero y sabadaba.

Pero…

Pero se trata, todo indica, de un cambio lampesudiano. Cambiar para seguir igual.

Por eso, el góber sigue igual que antes, como ha sido su vida.

En todo caso, nadie puede medir “con cifras el tamaño de la esperanza” (Juan Villoro) que la izquierda de AMLO ha sembrado en el país, y por añadidura, en Veracruz.

El góber arrebató el poder al PAN y el PRI “trepado en las valencianas de AMLO”, como dijera el senador Ricardo Monreal.

Pero él sigue igual, digamos, congruente, a cuando era niño. Yo, soy el mundo. El mundo, gira alrededor de mí.

Y si AMLO acuñó para el mundo la filosofía política de “Me canso ganso” y que hasta en canción ya fue convertida, Cuitláhuac se refocila gritando que es un góber sabadaba.

En Cuitlalandia, todos los días, lunes, martes, miércoles, jueves, etcétera, son sabadaba.

El estilo personal de gobernar…

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