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Viernes, 19 de Abril de 2019
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Expediente 2019: Tiempo atroz

LUIS_VELAZQUEZ
Luis Velázquez

04 de abril de 2019

Es la barbarie. La saña y la ponzoña. La venganza. El tiempo más atroz en la historia local. Un atentado a la dignidad humana. La falta de respeto por las vidas ajenas. Y de paso, por los muertos. No es el tiempo mejor para Veracruz. Por el contrario, es la peor época en la vida local.
Por ejemplo, el ataque a balazos, en una casa donde rezaban a un difuntito sepultado en el transcurso del día fallecido por causas naturales.
Fue en la colonia Insurgentes Norte de Minatitlán. Calle Pípila número 83, esquina Independencia.
La familia, los deudos, y los amigos y conocidos, terminaban de rezaban por el difunto, ayudaban a recoger sillas, acomodar las cosas.
Entonces, llegaron los malandros y dispararon sin ton ni son, a diestra y siniestra, sin un objetivo específico, contra un grupo de muchachos que ayudaba a levantar sillas y mesas y la carpa utilizada para el ritual…, como si estuvieran en un frente bélico en una guerra desalmada y despiadada, peleando, digamos, más que por la conquista del mundo, por una herencia multimillonaria.
Y en medio de un padrenuestro, quizá la avemaría, mataron a dos jóvenes.
Las balas sonaron como aquel día cuando el general Rodolfo Fierro, totalmente ebrio, mató a 299 presos en un corral de ganado, uno por uno, tiro por tiro, según lo describe el escritor Martín Luis Guzmán en su relato intitulado “La fiesta de las balas”.
Samuel David Maldonado Rodríguez, de 27 años, quedó muerto. Muerte instántanea.
Daniel Rojas Bermúdez, quedó herido y trasladado a Urgencias murió en el camino.
Los asesinos, claro, huyeron, y cuando la policía llegó al lugar de la tragedia quizá estarían escondidos en alguna cueva del Valle de Uxpanapa.
La vida en Veracruz. Barbarie. Saña. Ponzoña. Venganza. Atrocidad.
La más larga y extensa y sórdida y siniestra noche de Veracruz.
Noche que ya no es tibia ni callada como soñó Agustín Lara en su canción imborrable, himno jarocho.

PROVOCAN AL GOBIERNO

Desde hace 4 meses, la barbarie se ha multiplicado como ruleta rosa, cada vez más peligrosa y riesgosa, más audaz y temeraria, más provocativa al gobierno de Veracruz.
Hay una ola de violencia fuera de control. Desbordada.
Y lo peor, cada vez más descarnizada para, digamos, multiplicar el horror y el terror en los 212 municipios y que en algunos casos ha llegado a la sublevación social como en Soledad  Atzompa, donde la población detuvo, linchó y quemó vivos a 6 malandros y que, bueno, nadie descartaría que “tarde o temprano”, los malandros se vengarán y por añadidura, la secretaría de Seguridad Pública ha de fortalecer la tranquilidad para evitar una peor tragedia como cuando en el sexenio de Rafael Hernández Ochoa los sicarios entraron a Tehuipango, también en la sierra de Zongolica, dejando una masacre imborrable.
Niños asesinados.
Mujeres asesinadas y hasta decapitadas.
Jóvenes asesinados.
Ancianos asesinados.
El paisaje brutal de Veracruz en un tiempo borrasco cuando el gobernador vive obsesionado con destituir al Fiscal y el Fiscal se venga a su manera filtrando información puntual de la violencia cada mañana al despertar.
Días terribles:
La madre y sus hijos asesinados mientras dormían en Tlachichilco.
El niño secuestrado, desaparecido, violado, asesinado y su cadáver tirado en un callejón en Las Choapas.
Cadáveres flotando en ríos y lagunas.
Personas secuestradas y asesinadas a pesar de que la familia paga el rescate millonario.
El asalto a un motel en Córdoba y el crimen de la empleada por negarse a entregar el dinerito recaudado.
La madre y su hijo asesinados en el poblado Cascajal, de Acayucan, la madrugada del 28 de marzo.

BIENVENIDO EL PRIMER SEXENIO DE IZQUIERDA…

Hace mucho tiempo, entonces, que los carteles y cartelitos dejaron de matarse entre sí.
Ahora, siguen yendo por la población civil.
Por eso, resulta frívolo cuando el gobierno de Veracruz publicita en sus redes sociales que “vendrán tiempos bonitos, muy bonitos, lo bonito de lo bonito”.
Y cuando el secretario de Seguridad Nacional publica en sus redes que “en Veracruz, todo bajo control” y que más bien, parece una burla, una ofensa, una bofetada social a los 8 millones de habitantes del territorio jarocho.
En Minatitlán, en la colonia Insurgentes Norte, rezaban a un difunto.
Y luego del rafagueo, dos muertos más… para seguir orando.
Es la realidad real. La realidad concreta y atroz, ferozmente atroz, en un pueblo de Veracruz.
Nadie la inventa. Nadie cronica los días vulnerables para fastidiar a los señores del poder. Nadie escribe con el hígado el tiempo nublado que se vive y padece.
Tal cual está sucediendo y tampoco nada se gana con seguir inculpando a los ex gobernadores ni a los ex secretarios de Seguridad Pública.
Los hechos incendiados y volcánicos documentan el primer sexenio de la izquierda de cara al Golfo de México.

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