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Jueves, 04 de Junio de 2020
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Expediente 2020: AMLO, purificado en Veracruz

LUIS_VELAZQUEZ
Luis Velázquez
22 de marzo de 2020

El viernes 20 de marzo la purificación moral de AMLO, presidente de la república, llegó en Veracruz a su decibel más alto. Puro, moral y ético.
Ese día, la esposa del secretario de Educación, el profe Zenyazen, mejor conocido como Tarzan Boy en nostalgia y recuerdo a “la vida loca” de Ricky Martin en la región de Orizaba y Córdoba, Liliana López Coronado, licenciada de la Universidad de Sotavento, ajá, se entrevistó con diputados locales soñando, digamos, con su legítima utopía, pues de jefa de Transparencia de la LXV Legislatura aspira a la consejería del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información, IVAI.
Primero, dada la sicosis real y aplastante del Coronavirus, el Palacio Legislativo fue cerrado.
Pero como se trataba de la esposa del titular de la SEV, el Congreso fue abierto para recibir a la señora.
Segundo, otra aspirante a la consejería del IVAI también solicitó ser entrevistada por los diputados como lo establece la ley con todo y COVID 19, y ni siquiera le permitieron la entrada.
Tercero, la esposa de Zen fue acompañada de un fotógrafo de la SEV, es decir, el tráfico de influencias y el conflicto de intereses, total, su pareja es el jefe máximo, el tlatoani, el gurú.
Cuarto, también fue acompañada por el vocero del Congreso, Aldo Valerio, según versiones en la cancha pública, antiguo cadenero del antro donde Zen actuaba como strippero.
Y cinco, tres guaruras del Congreso la blindaron… por si las dudas algún tránsfuga del COVID 19 se le iba encima.
Desde luego, para llevar la Purificación Moral de AMLO a la plenitud, el profe Zen debió consultar al góber jarocho de AMLO y cerrar el círculo del poder.
¡Hosanna, hosanna!, lo que Dios unió en matrimonio hasta la muerte, en el caso de Zenyazen y su esposa ni la política destruirá.
Casi casi Napoleón Bonaparte y Josefina.
Daniel Ortega y Rosario Murillo, en Nicaragua.
Javier Duarte y Karime Macías, en Veracruz.
Maximiliano de Habsburgo y mamá Carlota.
Porfirio Díaz y Carmelita Rubio.
Marco Antonio y Cleopatra, la reina de Egipto.
Hernán Cortés y la Malinche.
Liz Taylor y Richard Burton. Oscar Wilde y lord Alfred Douglas. Juana La Loca y Felipe El Hermoso. Los duques de Windsor. John Lennon y Yoko Ono. Los Borgia. (Rosa Montero, Pasiones)
Adán y Eva, los reyes del paraíso celestial, reyes, claro, y a la postre, destronados cuando la ambición y la codicia despertaron y soñaron con parecerse y destronar a Dios según el relato bíblico.
El profe Zenyazen, el strippero, y Liliana López, la politicaza.
Veracruz, para el mundo.
“Juntos… hasta la muerte” para gobernar a los 8 millones de habitantes de Veracruz.
El góber jarocho de AMLO es soltero y la esposa del secretario General de Gobierno nunca ha aparecido en la cancha pública.
Ninguna vida, decía el bisexual Oscar Wilde, vale la pena sin soñar con la isla de la Utopía.
El viejito del pueblo dice que “todos los cantaros se rompen” y más, cuando la vanidad y la soberbia convulsionan las neuronas.

SUEÑA ZEN CON FLECHAR LA LUNA

La jugada está clara: Zen, soñando con la candidatura de MORENA a gobernador en el año 2024, y/o de lo contrario, para diputado federal en 2021 o Senador 2024.
Y la esposa, soñando con el palacio municipal de Córdoba, luego de la panista Leticia López Landero.
Sueña el profe Zen. Ya aprendió a soñar. Mejor dicho, soñaba desde el tiempo de la primera juventud. Aprendió. Nunca ha aprendido, por ejemplo, a gobernar, en cambio, hasta mención honorífica obtuvo en el ejercicio del poder.
Carrera meteórica. Y ahora, ideólogo de la política educativa de Veracruz, soñando más alto.
Uno de sus antecesores, Adolfo Mota Hernández, tenía un sueño:
De la SEV, brincar a la rectoría de la Universidad Veracruzana donde igual que Manuel Carbonell de la Hoz, sexenio de Rafael Murillo Vidal, trabajaría la plaza estudiantil para la candidatura a gobernador, y por añadidura, el trono imperial y faraónico.
Mira Zen las estrellas. Y sueña con flechar la luna, consciente y seguro de que nunca llegará con sus flechas pero al mismo tiempo, quizá llegaría más lejos que todos, aquellos, por ejemplo, que limitan sin sueños, o en todo caos, ni los abrigan.
En la SEV, se convirtió en un devoto del Estado totalitario para ser ungido, más que caudillo, tirano y dictador.
Pregona ideas sociales, ajá, en el tiempo del Coronavirus, como leer libros electrónicos los estudiantes desde sus casas, pero como el niño jugando con los castillos de arena en la playa, construye sobre “un desfile de maniquíes pintados” (Vladimir Nabokov), y en el intento, puede quedar sin nada.
Caray, abrir el Palacio Legislativo y ponerlo a los pies de su esposa, ¡vaya temeridad!
Caray, ordenar al vocero de la LXV Legislatura blindar a su esposa, muy fregón.
Caray, disponer que un trío de escoltas custodiaran a su esposa para entrevistarse con los diputados atrás del IVAI significaría, digamos, que tiene luz verde superior, pero con todo, un abuso y exceso del poder.
Los dados, sin embargo, “parecen estar cargados”.
Y si el secretario General de Gobierno impuso a su Fiscal General y a su magistrada, primero, y luego, magistrada presidenta del Tribunal Superior de Justicia y también a su directora del DIF, ni modo que el profe Zen sea menos.
Y si aquel dijo que “iba su espada en prenda”, el maestro Zen ha mostrado la espada por su esposa.
La vida… por la esposa… ¡qué caray!
Nunca un político ha amado tanto en la cancha pública a su pareja.
“No llores por mí, Argentina” cantarían juntos, abrazaditos, contentos, felices, dichosos, Juan Domingo Perón y Evita.

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